Aukeratutako atala ◊ Ikerleak ◊

• Astelehena, Apirila 29th, 2013

Hamairugarren atalburuan zenbait proposamenen anakronismoak aipatu dira:

13. Algunas etimologías incurren en serios anacronismos

Según Lakarra la palabra bazter proviene del latín praesepe ‘pesebre’ por intermedio del castellano antiguo presepre, con una evolución presepre > *barzepre > *bazper > bazter (Lakarra 2011:105). Solamente por razones semánticas resulta problemática esta propuesta, ya que bazter tiene el significado principal de ‘esquina’, ‘orilla’, de los que se derivan los secundarios de ‘rincón’, ‘campo’, ‘tierra de labor’. Es verdad que en latín praesepe tenía las acepciones de ‘establo’, ‘habitación’ y que de ahí cabría plantear una evolución hacia ‘lugar’. Esto plantea no obstante muchos problemas, porque los testimonios más antiguos en toponimia parecen apuntar que el sentido de ‘esquina’ es el primitivo.

Uno de los puntos más débiles de la hipótesis de Lakarra es un detalle cronológico. Se nos dice que presepre es un término del castellano antiguo sin darnos fechas exactas ni precisar en qué textos conocidos se utilizaba esa forma. A partir de una información tan exigua podríamos deducir que por «castellano antiguo» se estará refiriendo al hablado en la Edad Media entre los siglos X-XIV. Sin embargo, no hemos podido encontrar ninguna cita de presepre en el Corpus del Nuevo Diccionario Histórico del Español (CNDHE), base de datos de la lengua castellana más completa en este momento, y lo que más se registra es pesebre[1], cuya primera cita se produce en 1200 en La Fazienda de Ultra Mar de Almerich. Paralelamente, si acudimos al DGV observamos que la primera cita de un caso del vasco bazter procede de 1070, en un topónimo Bazterrecoa del archivo del monasterio de Iratxe.

Esto quiere decir que bazter ya estaba totalmente formado para el siglo XI y seguramente llevaba bastante tiempo así. Tenemos por tanto una incongruencia. ¿Cómo es posible que pesebre o su enigmática variante presepre entrase en el euskera y se convirtiera tan rápidamente en bazter sin dejar indicios de pasos intermedios, a través de transformaciones fonéticas harto complejas? La palabra vasca sería además 130 años más antigua en la documentación que su supuesto antecedente castellano. No se explica tampoco que en el riojano Gonzalo de Berceo, influido por el vasco, existiera también pesebre (CNDHE) sin experimentar grandes cambios respecto a su antecedente latino praesepe, y en el euskera se hubiese producido semejante transformación. Estamos ante contradicciones de extrema gravedad.

Pero nos queda la pregunta fundamental a la que el profesor vizcaíno no ha dado todavía respuesta: ¿cómo es posible que tras supuestamente un breve periodo de meteórica transformación, bazter lleve como mínimo un milenio entero sin haber modificado ni un fonema su estructura? ¿A qué se debe que los préstamos llegados del latín o el romance viviesen dramáticas modificaciones para integrarse en el léxico vasco, y que a continuación se quedasen congelados sin alterarse apenas hasta ahora? A nuestro juicio ésta es una de las irregularidades más injustificables de toda la teoría, suficiente para dudar de su coherencia lógica.

Tres cuartos de lo mismo sucede con *abedulki ‘trozo de abedul’ > *abeulki > *abulki > aulki ‘silla’ (Lakarra 2011: 105). En este caso no se aporta dato etnográfico alguno de que las sillas de los vascos primitivos fueran exclusivamente de madera de abedul, ni se ofrecen paralelos semánticos en otras lenguas. Tampoco parece factible una simplificación fonética tan radical sin dejar rastro de pasos intermedios en la documentación. Además el castellano abedul es una palabra tardía, que no aparece hasta mediados del siglo 1745 en el Viaje a Galicia de Fray Martín de Sarmiento (CNDHE), y que desciende del latín betulla. Aunque abedul existiera desde mucho antes, *abedulki sólo se habría podido formar recientemente y con escaso tiempo para evolucionar a aulki. Según el DGV aulki aparece desde los primeros textos vascos tal y como lo conocemos ahora, lo cual va radicalmente en contra de la propuesta de Lakarra.

Otro caso parecido es el de la etimología para aiher ‘propensión’, ‘inclinación’ y ‘odio’, que Lakarra hace venir del francés craindre (Lakarra 2009a: 580), sin aportar referencia alguna a si esta forma estuvo en uso en un momento anterior a la aparición de aiher, datos inexcusables para justificar la etimología. El DGV recoge por el contrario la teoría apuntada por G. Bähr y aceptada finalmente por Mitxelena de que aiher tuvo en principio el valor topográfico de ‘inclinación’, ‘pendiente’, citándose el topónimo aragonés Ayerbe. Esta interpretación es seguida por Morvan, quien señala que el nombre de la villa de Ayherre y otros topónimos parecen demostrar la anterioridad del sentido topográfico frente al pasional de aiher (Morvan 1988: 1199). Dado que tanto Ayerbe como Ayherre surgen en citas medievales, de nuevo nos encontramos ante una seria incongruencia.

¿Cómo es posible que palabras euskéricas estabilizadas desde hace un milenio desciendan de términos romances que como mínimo se empleaban en las mismas fechas, o que incluso pueden ser posteriores? ¿Dónde están los pasos intermedios, y por qué en estos casos se produjo una evolución tan trepidante del romance al euskera, hasta el extremo de que bazter o aulki aparezcan antes que sus supuestos antecedentes románicos? Creemos que éste es uno de los puntos más inverosímiles de la teoría de Lakarra, que no tiene en cuenta principios diacrónicos elementales.

Las incongruencias temporales no se limitan al campo de los supuestos préstamos, sino que se extienden al léxico patrimonial, a veces con resultados —permítasenos la expresión— abracadabrantes. Para esne se ofrece la etimología *behi-seni-edabe (‘bebida o pócima del niño de la vaca’) > *(b)eh(i)-s(e)n(i)-e(d)a(b)e > *e(h)sn-eae > esne (Lakarra 2011: 106). Aparte de que a nivel fonético se propone un proceso de evolución extraordinariamente complicado y por tanto poco probable, a nuestro juicio se está cayendo en el abuso de mezclar palabras de diferentes épocas.

Behi aparece desde los primeros textos y la toponimia medieval en todos los dialectos, seni se observa solamente en la onomástica aquitana hace dos mil años, siendo sehi/sein sus descendientes en euskera moderno, y edabe es una palabra sólo del área occidental, cuya primera cita según el DGV se registra en el diccionario de Landuchius a mediados del siglo XVI. Creemos que en este caso se está intercalando una palabra bimilenaria del léxico aquitano entre dos que pertenecen a fechas más recientes. Es poco probable que las tres formas convivieran en un mismo momento temporal. Si admitiéramos tal extremo, nos encontraríamos ante el insólito hecho de que behi y edabe no habrían experimentado cambio alguno a lo largo de los milenios y seni por el contrario sí. La incongruencia de la propuesta salta a la vista. Además, ¿en qué tiempo y estado de la lengua se sitúa *behi-seni-edabe? ¿En el preprotoeuskera, protoeuskera, euskera arcaico, euskera medieval?


[1] Las búsquedas nos han aportado también presebre en 1276 y 1467, y presepe en 1411.

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• Asteartea, Apirila 16th, 2013

Lehenengo atalburuan Lakarraren  “erro monosilabikoa” aztertu da:

1. La teoría del (pre)protovasco de Lakarra, conocida también como la de la «raíz monosilábica», resulta con los conocimientos actuales demasiado atrevida

Según propone el profesor de la UPV, sus investigaciones permiten conocer el estado de la lengua vasca y su evolución a lo largo del primer milenio a.C. Se postula un modelo de evolución diacrónica preprotovasco (muy anterior al año 500 a.C.) > protovasco (anterior a la romanización) > euskera arcaico (la lengua de la onomástica aquitana). En su favor se han formulado leyes fonéticas, procesos de gramaticalización, esquemas de construcción de palabras, y en general muchos otros aspectos.

Por nuestra parte discrepamos que algo así sea posible con los conocimientos de que dispone la comunidad científica en este momento. Los trabajos realizados hasta ahora no han podido resolver decenas preguntas acerca del euskera arcaico o aquitano, y las líneas de investigación se han limitado al estudio de raíces y sufijos. Los hallazgos de palabras vascas antiguas se reducen a la antroponimia y teonimia, siendo gran parte de sus componentes de interpretación opaca, por lo que no es posible establecer con seguridad una morfología del idioma para la época que discurre entre los siglos I y IV d.C.

El sistema verbal, por ejemplo, permanece en la total oscuridad. Carecemos también de datos esenciales acerca de la evolución del euskera durante la mayor parte de la Edad Media, periodo para el cual sólo contamos con la ayuda de la toponimia y onomástica que, aun teniendo gran utilidad, no aportan todos los datos que serían deseables. A nuestro juicio resulta sorprendente que con tan pobrísima información el profesor Lakarra y sus colaboradores crean conocer con precisión el estado del idioma hace tres milenios. La defensa de una serie de reconstrucciones que no tienen el apoyo de textos reales, sino que se basan en exclusiva en estimaciones teóricas, esgrimidas como si fueran un modelo fiable, no nos parece una forma sensata de proceder.

En tales condiciones, cualquier propuesta de descripción de la lengua para épocas anteriores a la romana, en las que se carece de textos escritos, sólo puede considerarse como una teoría sumamente arriesgada. Desconocemos cuál será la marcha de la filología vasca en el futuro, y se debe tener en cuenta la posibilidad de que descubrimientos arqueológicos no previstos o incluso nuevos métodos de análisis de la lengua, alteren la visión que tenemos en este momento acerca de los orígenes del euskera[1]. La actitud prudente de Larry Trask en su diccionario etimológico de etiquetar la mayoría de las palabras de etimología compleja bajo el rótulo OUO (Of Unknown Origin) ‘de origen desconocido’, es con mucho la posición más razonable a seguir, aunque a algunos les pueda resultar frustrante. La ciencia se basa en pruebas y certezas, no en hipótesis todavía sin probar.


[1] El propio Lakarra se ve obligado a reconocer en una de sus obras que: «Puede suceder, incluso, que haya quien -provisto de una teoría más productiva y explicativa de los datos allegados y de otros- fulmine minuciosamente todo el análisis aquí hilvanado desde la primera a la última línea;» (Lakarra 2008: 330).

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• Igandea, Maiatza 31st, 2020

Fernando Acedo ingeniaria da eta zenbakien esanahiaz proposamen bat bota du:

Fernando Acedo: los numeros en euskera

Euskeraren lehen zenbaki kardinalen etimologia ikertu dugu bere barne berreraikuntzaz, horretarako euskeraz egon ziren eta oraindik existitzen diren hitzak erabiliz, protoeuskeraren hitz berreraikiekin batera. Lehen zenbakien jatorrizko formen berreraikuntzan* eri ‘hatz’ eta* ahur ‘esku-ahur’ hitzen erabilera estentsiboa aurki dezakegu.

Aurkitu da lehen zenbakiak izendatzeko metodo logiko bat egon zela, zeinaren arabera zenbaki kardinalen izenak zenbaki bakoitza adierazteko erabilitako keinu zeinuaren deskribapenean oinarritutako prozedura koherente baten bidez sortu ziren.

Hau da, zenbaki bakoitza irudikatzeko erabilitako eskuetako hatzen posizioaren deskribapena, zenbaki bakoitza deskribatzeko erabilitako hitzen emaitza eta zenbaki horren luzera fonetikoaren bilakaera elkartua izanik. Milaka urtetakoa, geroztik euskerazko zenbaki kardinal bakoitza sinbolizatzen duen hitz multzoa izatera iritsi zena, pentsamendu materialaren fase luzea bizi ondoren pentsamendu sinbolikora iritsi arte, non zenbaki bakoitzak kantitate bat irudikatzen duen, hitzak berez materialki eta objektiboki ezer esan nahi izan gabe

Posible significado de los números en euskera

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• Igandea, Apirila 28th, 2013

Hamabigarren atalburuan Lakarrak proposatutako hitzen bilakaera ulergaitzak jarri ditu mahai gainean:

12. Algunas evoluciones propuestas son insólitas

Es tónica general que gran parte de las etimologías presenten problemas morfológicos, fonológicos y semánticos muy graves, que las convierten en improbables, por no decir virtualmente imposibles. Tenemos los ejemplos de *goi-bar ‘arriba-debajo’ > *gwibar > *bi-z-bar > bizkar (Lakarra 2011: 105).

La evolución fonética que se postula es muy violenta, aparte de no tener en cuenta que bizkar ya aparece desde antiguo. El DGV menciona su aparición en toponimia medieval: Lopp de Biscarra (1174), Mutilua vizcarra (1283), Asta Bisquarra (1284). Trask anota como opinión comúnmente aceptada que la palabra es la fuente del nombre Bizkaia (Trask 2008: 146). Insólita es también la evolución *goi-hegi > *gwi-egi > *biegi > begi. No se aporta explicación alguna de por qué el primer miembro del compuesto experimenta tan violenta deformación, mientras que el segundo queda prácticamente indemne.

Con todo, las etimologías de bizkar y begi se quedan en nada comparándolas con la de *goi-*dodani ‘poner encima’ > *gwi(d)odani > *bionani > *bonani > *banani > *bâhâhî > mahain (Lakarra 2011: 110). La cantidad de cambios fonéticos, la arbitrariedad de la que hacen gala, y por decirlo con rotundidad, lo retorcido en general de la propuesta, convierten esta etimología en un modelo de excesos etimológicos, si se nos permite la expresión.

Otro tanto podemos decir de cosas como *edun-heben-i > *ewhebeni > *efe.eni > efini, ibeni, imini, ipini (Lakarra 2011: 108), de supuestos compuestos entre préstamos y léxico patrimonial como ceruu-oin > orein (Lakarra 2011: 110), o de evoluciones defendidas para aparentes préstamos puros como timbal > *dilbal > *dibal > *di.al > *digal > gidal ‘pierna’ o herba > erbar > berar > belar/bedar (Lakarra 2009a: 579),  donde se encajan interminables cambios fonéticos trastocando lo que sea necesario con tal de legitimar las propuestas del profesor vizcaíno.

¿Y qué decir de etimologías tan increíbles como Siriu-za > izar (Lakarra 2009b: 44), por cierto sin rastro alguno del obligado asterisco * que indica formulación meramente hipotética, o la de Lat. timor > *tirmor > *dirmor > *dirbor > *birdor > *birdur/*berdur > bildur/beldur (Lakarra 2011: 105), cuya evolución fonética es tan truculenta que carece por completo de trazas de verosimilitud?

Hablando de préstamos y fonemas que gustan de cambiar de aspecto, no podemos pasar la ocasión sin citar el caso de caninu > *aninu > *âhîhû > *a.îhû > *agîhun (ala *ha.î.û?) > *hagiun > hagin (Lakarra, 2011: 107), que acumula tantas mutaciones de sonidos y tan poco probables que sólo por el principio de economía ya resulta sospechoso en cuanto a fiabilidad[1], y eso sin contar algunas conclusiones mucho más inquietantes que podemos obtener si tratamos de encajar su evolución con la seguida por compuestos de esta misma palabra.

Reflexionemos un momento sobre letagin/betagin ‘colmillo’. Siguiendo la opinión común, recogida en Mitxelena, Trask, Morvan y el DGV, Lakarra considera que procede de un compuesto *begi-hagin > betagin ‘muela del ojo’. Por nuestra parte nos parece una etimología lógica que aceptamos. Ahora bien, recordando que según el profesor vizcaíno hagin procede de caninu, primero debemos suponer que hagin es más antiguo que el compuesto letagin al que dio lugar. Esto nos sugiere un panorama en el que en época todavía romana se empezó a producir la transformación de caninu en hagin. Como Lakarra describe hasta cinco estados fonéticos intermedios entre uno y otro, debemos suponer que el proceso llevó un tiempo hasta cumplirse del todo, lo que nos coloca como poco en plena Edad Media.

No se sabe por qué extraños motivos, después de tan dramáticas transformaciones una vez llegados a hagin la palabra quedó completamente paralizada en el léxico vasco sin alterarse hasta la actualidad. A continuación debemos suponer que se juntó con begi, que también tras un breve periodo de cambios radicales, quedó paralizado en la estructura que ha llegado hasta nosotros. Más tarde ambas palabras se fueron fusionando, sufriendo una evolución b- > d- > l- hasta producir letagin, que vuelve a pararse en el tiempo, apareciendo en la literatura vasca desde 1627 en Etcheberri de Ziburu, en una variante telagin que presenta metátesis consonántica.

Si ya en aquellos años había sufrido esta alteración sobre letagin, esto quiere decir que la voz se usaba desde mucho antes, como poco en el léxico medieval vasco, así que caninu tuvo que correr mucho para transformarse en hagin, este último debió darse prisa para juntarse con begi haciéndolo mutar a bet- (aunque sin perder nada por el camino), y después la transformación b- > d- > l- tuvo que producirse a ritmo verdaderamente acelerado para llegar casi sin resuello al siglo XVII.

Sinceramente, no nos salen las cuentas temporales, y creemos que nos encontramos ante una incongruencia glotocronológica evidente. Acúsenos si se quiere de ignorancia, de falta de preparación filológica, de errores de cálculo o de lo que corresponda. El esquema que se nos ofrece no nos satisface, ni creemos que pueda satisfacer a muchos otros, entre otras cosas porque violenta el principio de economía, al defenderse un proceso evolutivo lleno de anomalías, con palabras que evolucionan meteóricamente durante una época para a continuación quedarse congeladas en el tiempo, recuperando enigmáticamente su vitalidad al juntarse con otras voces. Mucho tendrá que argumentar Lakarra en el futuro para que semejantes propuestas puedan ser admitidas como algo lógico y normal.

Después de todo lo visto, no nos extraña que el profesor de la UPV llegue al punto de desentenderse por completo no sólo de lo aportado por etimologistas anteriores, sino hasta de la misma lógica del idioma, proponiendo etimologías tan carentes de fundamento como *e-da-don-i > *edodani > *edonani > *eunani > unai(n) (Lakarra 2011: 111), cuando para Mitxelena, Trask y otros autores unai(n) es un bastante probable compuesto de zain ‘guardián’ con el mismo tratamiento fonético de igurai(n) y urdain (Trask 2008: 220, 356).

¿Sería demasiado atrevido sugerir que todas las críticas que Lakarra vierte sobre los comparativistas, acerca de su tendencia a manipular y falsificar la realidad, por deformar las palabras a su conveniencia para demostrar parentescos que no lo son, se podrían aplicar punto por punto a la metodología reconstructiva del propio profesor vizcaíno?


[1] Ya el primer paso, con la desaparición instantánea y sin dejar rastro de la c-, entra en conflicto directo con lo que sabemos de fonética vasca. Las c- suelen dar lugar en préstamos de cierta antigüedad a g- (corpus > gorputz, camara > ganbara), manteniéndose el sonido en los dialectos y rincones más conservadores en este aspecto (korputz, kanbara). En los pocos casos en los que la oclusiva sorda inicial termina desapareciendo (cupella > upel(a), cavea > abia), el proceso se culmina únicamente en puntos concretos del territorio, quedando ejemplos de situaciones intermedias con k-, g- y h- repartidas en la mayor parte de los dialectos. Ilustrativo es el extenso repertorio que nos aporta el DGV para upel(a) (kupel(a)/kupla/gup(h)el/dupel/kubel/kuel), que en el caso de abia es exhuberante: habia (V, Sal, S, R; Mic 8r, SP, Lar, Lecl, Añ, Gèze, Dv (S), H (+ abia (V)), habi (V, G-azp, S, R), kabia (det., Lar, Añ, H), kabi (G, AN; Is 174, Dv (V, G), Lh), afia (V-gip; Lcc), apia (V-och-gip; H (s.v. kafia)), api (G-goi, AN-gip), kafia (AN, L, BN-baig, Ae; Dv (L); det., SP, Lar, Añ (AN), Arch VocGr, H (L)), kafira, kafi (ANmer, B, BN-mix; Lh), aabia (V-gip), aapi (G-goi), aapia (V-gip), aafia (V-gip), abira, aubi (V-arr), gabia (Dv (gabi V, G), H (G)). Ref.: Bon RIEV 1909, 24ss.; VocZeg 287; VocPir 344; A (abi, abia, abira, api, kabi, kafia, aapi, aubi); Lrq; Iz ArOñ (aabixa, aafixa, aápixa), Als (kafiya); Etxba Eib (abixia, kabia); Izeta BHizt2 (kafi); Elexp Berg (afixa, apixa). Esto choca frontalmente con que hagin no tiene grandes variaciones, lo cual apunta a una palabra del léxico patrimonial común. Si viniera de caninu existirían seguramente variantes *kagin / gagin. El resto de evoluciones que propone Lakarra para caninu, donde observamos que a mitad del camino se queda la voz en esqueleto, sólo con vocales y aspiraciones, para a continuación migrar una h a la posición inicial, restituyéndose al final una n que termina tragándose la u, resulta inverosímil. Puestos a especular con los cambios fonéticos, caninu habría dado lugar en euskera a *gahi(ñ)u o algo parecido, no a hagin.

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• Astelehena, Apirila 09th, 2012

Errenteriako Udalaren webgunean Luis Nuñez Astrainen liburua pdf formatuan ikusgai dago. Liburuan  orain arte aintzineuskerari buruz jaso den informazio pilo bat bildu da.

Liburuan teoria gehienak jasotzen dira eta, zentzu horretan, nahiko lan zabala dela esan liteke. Hala ere, badira jaso gabe geratzen diren teoria batzuk. Hala ere, benetan irakurtzea merezi duen liburua, egindako bilketa lan paregabeari esker.

El euskera arcaico: extensión y parentescos

Ondoren, liburu honen aurkibidea ikus daiteke.

PRIMERA PARTE: LOS HECHOS

1.- El euskera, entre las lenguas del mundo 2

2.- Breve historia del euskera 10

3.- La conquista romana 27

4.- Las lenguas paleohispánicas 35

5.- Descripción del euskera arcaico 48

6.- Antigua extensión del euskera 55

SEGUNDA PARTE: LAS PROPUESTAS 73

7.- Parecido y parentesco 74

8.- Protoeuskera y pre-protoeuskera 90

9.- ¿Parentesco vasco-ibérico? 98

10.- Bereber y método léxico-estadístico 126

11.- Tipología y lenguas caucásicas 140

12.- La macrofamilia dene-caucásica y la comparación múltiple 156

13.- La macrofamilia uralo-altaico-siberiana 162

14.- Los parientes menores 170

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• Igandea, Martxoa 25th, 2012

Euskeraren Jatorriaren gaia jorratzen duen liburu bat argitaratu du estrainekoz Juan Inazio Hartsuagak.

Liburuan zenbait proposamen berri egiten du, esaterako sendiarekin zerikusia duten hitzen jatorriari buruz proposamen batzuk egiten ditu, edo alemaniera eta euskararen arteko zenbait harreman.

Kultur Kliken informazioa: “Fosil guztiak harriak dira. Baina harri guztiak ez dira fosil. Batzuk badirudite baina ez dira. Fosilari harria irizten badiogu eta besterik ez, eman diezagukeen ia informazio guztia galduko dugu. Hitzekin ere antzeko: Guztiek ez dute ezkutupekorik, baina batzuk bai.

Sarritan engainatuta gabiltza, ez dagoen lekuan setati bilatzen. Zenbaitetan begien aurrean daukagu eta ez gara ikusteko gauza. Iraganeko eta ez hain iraganeko gehiegikerien ondorioz, Mitxelena handiak erakutsitako bide estuan barrena gabiltza.

Bide horretatik irten gabe jarduteko asmoz egindakoa da esku artean duzun liburuxka. Euskal fonetika historikoaren errespetuaren baitan idatzia, baina fonetikaz haratago Historia, Arkeologia, Mitologia eta Antropologiaren laguntzaz baliatzen dena hitzetatik argibide mamitsuak erauzten saiatzeko.

Etimologia proposamenak batetik, baina halaber, balizko hainbat esanahi zahar eta euskararen mundu sinbolikoaren zenbait zertzelada ere. “Hutsa”-ren sinbologia euskaran, goi erdi aroko normandoen presentziaren ustezko arrastoak toponimian edota euskara eta Paleolito garaiko cro-magnon gizakien arteko loturaren erabateko froga izan daitekeena.

Guztia, autoreak ohi duen moduan, erkaketan eta diziplina-artekotasunean oinarritua, ongi finkaturiko jakintzaren errespetuz baina baita ausardia beldurgabez ere.”

Izenburua: Hitzak fosil
Egilea: Hartsuaga, Juan Inazio
Orrialdeak: 97
Hizkuntza: Euskara
Salneurria: 14,00 €
ISBN: 978-84-9797-451-6
Argitalpen-data: 2011ko abendua
Argitaletxea: Hiria

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• Astelehena, Urtarrila 30th, 2012

Hemen ere ikusgai: Erabili.com, Sustatu, Berria, Gara

Euskalari, euskaltzale, euskaldun bihotzeko, eta, garrantzitsuena, pertsona aske bat joan zaigu.

Txillardegi, herri batek  horrelako bat sortzeko hamarkada asko  behar duen horietako pertsona berezi eta ezinbestekoa izan da Euskal Herrian. Ingeniaritzaren ezagutzatik euskararen normalizazioari izugarrizko laguntza eman zion, euskara batuaren aitetako bat bihurtuz. Baina, horrez gain, euskal soziolinguistikaren aitzindari nagusia ere izan zen, ikerketa mailan (gaur egun gainditu gabe dauden azterketa garrantzitsuak utziz) zein gizartearen sentsibilizazio mailan (EHEren sortzen lagunduz).

Euskararen jatorrirako ere ekarpen garrantzitsua egin zuen, adinez nagusi izanik eta osasunez makal egonda ere, Arabako Iruñako ostrakak aztertu ondoren, egiazkoak izan zitezkeela ondorioztatu zuenean. Orduan “Iruña Veleiako auzia argitzearen aldeko manifestua” izenpetu zuen, beste 2.000 pertsonekin batera, horien barruan Iglesias, Elexpuru eta Mujika moduko hizkuntzalari ausartekin. Adierazpen horretan Arabako Foru Aldundiari grafitoen datazioak,  indusketa kontrolatuak egitea eta ostrakak egoera onean ote dauden egiaztatzea eskatzen ziren.

Txillardegik esan zuenez, ostraketan agertzen diren testuek ez dute zertan kontra egon behar orain arte izan dugun ikuspuntuarekin. Ostraketan agertutako aditz batzuk aipatu zituen (nor Txillardegi baino hobeto aditzen gaiari buruz hitz egiteko!), esanez, aditz forma zahar batzuen aztarnak izan zitezkeela. Txillardegik ez zuen sinatu manifestua agertu eta berehala. Antza, zalantza handiak izan zituen baina txostenak eta eztabaida ikusita, gaian sakondu eta ondorio hori atera zuen. Bere adinean eta bere egoeran, gai izan zen, berriz ere, euskalgintzan oso jende gutxik erakutsi duen mailari eusteko.

Txillardegiren jokaeraren beste muturrean baditugu arkeometria  zer den ez dakitenak, gai “zailen” aurrean lotsagabeki isiltzen direnak, euskararen historia ezagutzeko ezinbestekoak diren ostrakak ikertu nahi ez dituztenak edo Arabako Iruñako eremu oso bat hondeamakinaz suntsitu dutenak…. Horien aurrean zein beharrezkoak diren Txillardegi bezalako pertsona aske eta irekiak!

Zure falta nabarituko dugu!

Arabako Iruña Argitzeko Batzordea (Euskararen Jatorria)

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Honi buruzko albiste gehiago:

- Txillardegiren gutuna Elexpururi

- Euskaltzaindia, Iruña Veleia eta Txillardegi

- Artikulu honi buruzko eztabaidan zentsura Sustatun

- Albistea blogetan eta hedabideetan: Ostraka euskalduna (bideo batzuk), Berria, Gara, Deia

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• Asteartea, Urtarrila 17th, 2012

Elexpururen blogean informazio interesgarria agertu da Txillardegik Arabako Iruñaz zuen ikuspuntuari buruz. Besteak beste hauxe dio Martinek:

Manifestua sinatu zuen; Lakarraren, Gorrochateguiren eta Hector Iglesiasen txostenak  eta nire liburua irakurrita zeuzkan, eta zera idazten zidan, beste gauza askoren artean: “Hori guztia ikusita, zalantzarik ez diat: ‘grafito’ horiek benetakoak dituk. Eta hor somatzen den euskara euskalki arkaiko bat duk”.

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• Astelehena, Abuztua 21st, 2023

Datorren irailaren 3an, domekan, Kapanagazaleen Taldeak Bittor Kapanagari buruzko bisita gidatu bat antolatu du.

Helburua Bitorrek egindako ekarpena modu atseginean ezagutzea da eta, horretarako, herrian zehar ibilalditxo bat egingo dugu eta, amaieran, berak idatzitako kantaren bat abestuko  dugu denon artean. Azalpenetan ere Bittorren bizitzaren pasarte batzuk aipatu dira, orduko egoera hobeto ezagutzeko.

Bittorren ekarpena arlo askotan izan da:

– Euskeraren jatorria: bere hiru substratuen teoriak hitz asko azaltzeko bide eman digu eta zertzelada batzuk ezagutzea garrantzitsua da. Adibidez, IZ erroaren oparotasuna argi zentzuan (IZetu, pIZtu, IZarra, IZtant…), su zentzuan, uraren zentzuan… edo ABA erroa senidetasuna adierazteko (nEBA, arrEBA, alABA, izEBA, osABA…) edo beste erroena: AR/UR, IL, GE… Edo zergatik “euskera” proposatu zuen baturako eta ez “euskara”. Edo “garapena” terminoa zelan propusatu eta zabaldu den batuan…

– Euskal kultura: arlo askotan laguntzen ibili zen: Durangoko Azokan, kantagintzan…Berak idatzitako kantak, adibidez kantari hauek abestu zituzten: Gontzal Mendibilek, Niko Etxartek, Josu Zabalak, Patxi Villamorrek, Txomin Bengoak

– Euskal mundu ikuskera: bere “Euskaldunon ikuskera” liburua oso sakon eta aberatsa izan zen, arlo askotan ikuspegi txundigarriak eskainiz: euskaldunen erlijio zaharra (akelarreren asmakizuna okelerrearen ordez), aran…; hiru zuhaitzen kultura (aritza, lizarra eta urkia), bi iberiak, egun eta hilabeteen izenak, mediterraneo inguruko zibilizazio zaharrak, koloreen mundua, kosmoikuskera ur, su eta zuraitzaren bidez…

– Herrigintza: arlo askotan ekarpen interesgarriak egin zituen: kooperatibak (etxea, tailerra) bultzatu, zinema sortzen lagundu…

Kapanagazaleon Taldea

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• Asteazkena, Azaroa 24th, 2021

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