Aukeratutako atala ◊ Feminismo ◊

• Lunes, Septiembre 25th, 2017
El d√≠a que las mujeres utilicen su derecho al disfrute de su propio cuerpo, habr√°n conseguido otra vez la libertad sexual, que durante miles de a√Īos disfrutaron durante la √©poca matriarcal, de explorar y disfrutar de otros cuerpos, si es que as√≠ les apetec√≠a.
Del tema sexual, como de casi todo lo demás temas, hay casi tantas opiniones como personas, pero estas opiniones varían en cada época concreta, debido a las tendencias económicas, culturales y religiosas, que predominan en cada momento dado.
El cambio del matriarcado al patriarcado, fue el fin de la libertad, econ√≥mica, pol√≠tica y sexual, as√≠, como de la propiedad com√ļn de las casas, de las tierras, as√≠, como de todos los medios de producci√≥n que hasta entonces hab√≠an sido comunes a la peque√Īa aldea.
Igualmente fue el principio, de la explotación y la esclavitud en aquella época, para la gran mayoría de sus habitantes.
Estos dos tipos de sociedad eran totalmente antag√≥nicas en s√≠ mismas. Este cambio se produjo de forma casi imperceptible durante algunos miles de a√Īos. Posteriormente parece ser que avanz√≥ m√°s r√°pido, debido entre otras cosas a invasiones, migraciones, etc.
Aunque todav√≠a quedan rastros en nuestra sociedad actualmente, de la antigua sociedad matriarcal. Como se puede comprobar en algunos pueblos, donde todav√≠a tienen la tierra en com√ļn, ya sea para la explotaci√≥n municipal de pinares, y de bosques donde pastan caballos y bueyes, o parcelas agr√≠colas comunales, otras zonas son de transici√≥n hacia el patriarcado, donde en algunos casos todav√≠a se sortean las parcelas, por un periodo de tiempo. Para que no tengan siempre los mismos, las mejores tierras o las peores. Digo sociedad de transici√≥n, porque aunque los productos que sacan de cada parcela son privados, la propiedad de la tierra sigue siendo comunal.
¬ŅCu√°les son a grandes rasgos, dentro de lo que sabemos, las diferencias m√°s visibles entre el matriarcado y el patriarcado?
Eran dos sistemas de vida, que en nada se parecían. Cuando la antigua filosofía griega estaba en su apogeo, ya hacía mucho tiempo que había desaparecido de allí la sociedad matriarcal, pero no el recuerdo de la misma. Por este motivo, tenemos la suerte, de contar para éste caso, con los escritos de algunos de los más importantes filósofos de la Grecia antigua, que conocían a la sociedad matriarcal, con el nombre de republica natural.
Di√≥genes Laercio escribi√≥: ‚ÄúDefienden que entre los sabios conviene que las mujeres sean comunes, de manera que cada uno use de la que le ocurra. As√≠ lo escriben Zen√≥n en su Pol√≠tica, Crisipo en su libro De la Rep√ļblica, Di√≥n el C√≠nico y Plat√≥n. ‚ÄúDe esta forma amaremos con amor natural a todos los hijos, como si fu√©semos padres de todos, y se quitar√°n adulterios y celos.‚ÄĚ
Y el mismo Di√≥genes Laercio, nos dec√≠a de Di√≥genes: ‚ÄúTen√≠a por cosa pueril la nobleza, la gloria mundana y dem√°s cosas as√≠, diciendo son adornos de la malicia; y conclu√≠a que s√≥lo la republica natural es la buena en el mundo. Dec√≠a que las mujeres debieran ser comunes, sin tener cuenta con el matrimonio; sino que cada cual usase de la que pudiese persuadir, y, por consiguiente, que fuesen tambi√©n comunes los hijos‚ÄĚ. (*)
Esta opinión de los antiguos filósofos griegos, no era otra cosa que el recuerdo de la antigua sociedad matriarcal, ya desaparecida en su tiempo.
En la época matriarcal, vemos la poca estima que sentían por cosas, como la gloria, la fama, y otras cosas más, relacionadas con la sociedad patriarcal. Los que nunca han tenido lujos y riquezas, y no los ha visto tampoco en los demás, no la suele echar mucho de menos.
El matriarcado por lo que sabemos, era una sociedad basada en la propiedad com√ļn de la aldea y de la tierra correspondiente a la misma, donde los hijos pertenec√≠an a la comunidad, soliendo darles a los hijos el nombre de las madres, que normalmente era, el mismo nombre de la comuna donde hab√≠an nacido y vivido. Los hijos eran mantenidos y educados por la comunidad, pasando a ser parte de la misma. El sistema comunal matriarcal, no dispon√≠a de lujos, y trabajaban s√≥lo para subsistir, pero eran libres, porque no ten√≠an que trabajar nada m√°s, que para la aldea, o sea, para ellos mismos. Ten√≠an sus escasas necesidades b√°sicas cubiertas, porque no ten√≠an que trabajar para ning√ļn se√Īor, eran pobres, pero libres.
Con la sociedad patriarcal, poco a poco, fue desapareciendo la propiedad comunal. En lugar de trabajar para ellos mismos, como hab√≠an hecho en la sociedad matriarcal. Ahora ten√≠an que trabajar para el Patr√≥n o Se√Īor. Y las tierras, pastos y casas que hab√≠an sido comunales, o sea, de todos, pasaron despu√©s tambi√©n, a ser propiedad del Patr√≥n o Se√Īor. Igualmente, la libertad sexual que hab√≠an disfrutado desde siempre, se perdi√≥ tambi√©n con la aparici√≥n de la propiedad privada, pues la propiedad privada se instituy√≥, para que los hijos del patr√≥n pudieran ser los herederos de √©ste, y este fue casi con toda seguridad, el principal motivo para la implantaci√≥n del patriarcado.
Y adem√°s, la paz que hab√≠an disfrutado en la sociedad matriarcal, desapareci√≥ con la llegada del Se√Īor y de la propiedad privada. Esto era l√≥gica consecuencia del nuevo sistema de sociedad. Porque a partir de entonces, tuvieron que enfrentarse a otros se√Īores o jefes, y era inevitable que chocaran entre s√≠ sus ambiciones de riqueza y poder, lo que ya no les permiti√≥ disfrutar de la paz, que hab√≠an disfrutado durante la √©poca matriarcal.
Se dice y parece ser cierto, que en un momento determinado, eligieron a alguien de la comuna, por su habilidad o por su fuerza o inteligencia o por lo que fuera, para que dirigiera la comuna, y este es tanto el origen del Se√Īor, como el de la propiedad privada, pues fue la propiedad privada, la que dio nacimiento al Se√Īor como tal. Aunque parece, que en el caso concreto de nuestro pa√≠s, fue la acumulaci√≥n de ganado, la que cre√≥ un excedente de riqueza muy importante, como demuestran las palabras vasca e ib√©rica ‚Äúabere‚ÄĚ, que significa ‚Äúanimal dom√©stico‚ÄĚ, de la que derivan la castellana ‚Äúhaberes‚ÄĚ y la valenciana ‚Äúhavers‚ÄĚ, que adem√°s del mismo origen, tienen tambi√©n el mismo significado. La misma palabra ‚Äúcu√°nto has ganado‚ÄĚ, podr√≠a ser en su origen, ‚Äúcuanto ganado tienes‚ÄĚ.
Y as√≠, con el paso del tiempo, ya no s√≥lo tuvieron que trabajar para el patr√≥n, pues la acumulaci√≥n de riquezas necesariamente trajo consigo, la organizaci√≥n de la fuerza para defender la propiedad del se√Īor. Y a medida que el se√Īor iba acumulando m√°s riqueza, ya no ten√≠an que trabajar s√≥lo para √©l, ahora ten√≠an que trabajar tambi√©n para sus lujos y caprichos, construir fortalezas, as√≠, como desarrollar una fuerza armada. Abandonar la antigua religi√≥n natural, por una m√°s autoritaria que ayudar√° a asentar la incipiente autoridad del Se√Īor, sobre una tierra que ahora era suya. Pero que antes, hab√≠a sido siempre comunal.
Pasaron de ser hombres libres y trabajar para ellos mismos en su propia tierra. A tener que trabajar o ser esclavos del jefe, en la misma tierra que había sido siempre de ellos, pero que ahora había sido usurpada por el jefe.

(*) Diógenes Laercio, Vidas de los más ilustres filósofos griegos, (tomo. II) págs. 27 y 79. Editado por Orbis. Barcelona. 1985.

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• Viernes, Octubre 26th, 2018

Europa Indigena

Seg√ļn las evidencias del arte simb√≥lico prehist√≥rico y las mitolog√≠as arcaicas europeas, una misma cosmovisi√≥n en torno a la sacralidad de la Naturaleza y sus ciclos fue compartida y transmitida generaci√≥n tras generaci√≥n durante un inmenso periodo cultural de m√°s de 35.000 a√Īos, desde los cazadores-recolectores paleol√≠ticos hasta los agricultores preindoeuropeos del Neol√≠tico. Estamos hablando pues de un periodo hist√≥rico cuya extraordinaria amplitud temporal se nos hace dificil de concebir hoy en d√≠a.

La forma de entender el mundo de aquella Europa primigenia estaba en la antitesis de los valores culturales que hoy imperan en la denominada Civilización occidental y su conocimiento nos permite cuestionar abiertamente las hipotesis oficiales sobre cual fue la originaria naturaleza humana. Los pueblos preindoeuropeos, prácticamente invisibles en el relato oficial de la prehistoria, son un referente cultural fundamental para que los europeos nos reencontremos con las verdaderas raíces del árbol de nuestros antepasados y representan una ventana cultural imprescindible por la que las nuevas generaciones deben asomarse para poder reinterpretar nuestro presente y caminar hacia el futuro.

As√≠, nuestros libros de historia y manuales escolares deber√≠an reflejar que mucho antes de que surgieran las civilizaciones griega o romana, ya exist√≠an en Europa culturas con un alto nivel de desarrollo pero que no necesitaban ni de ej√©rcitos, ni de esclavos para sobrevivir. Aquellos primeros asentamientos agr√≠colas preindoeuropeos, algunos de hasta 20.000 habitantes, estaban ubicados en el centro de grandes valles abiertos, en lugares estrat√©gicamente vulnerables, pero sin embargo carec√≠an de muros defensivos y en los estratos arqueol√≥gicos no aparecen restos de guerras durante periodos de m√°s de dos mil a√Īos ininterrumpidos

(contin√ļa)

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