Aukeratutako atala ◊ Georges Diaz-Montexano ◊

• Sábado, Agosto 04th, 2018

Georgeos defiente que el origen de la lengua ibérica está en las lengaus altaicas y en este artículo estudia el texto de un dado aparecido en Numancia:

El dado Rosetta de Numancia

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Apartado: Georges Diaz-Montexano  | Etiquetas: , ,  |  Un comentario
• Viernes, Octubre 27th, 2017

Sobre la fórmula “are take” / “are teki”, en el contexto de la teoría eurasiática Íbero-Altaica que vengo proponiendo desde hace años, halla fácil explicación con el mismo significado (o muy aproximado) que el del latín HIC SITUS EST, obviamente, si aceptamos que se trata de una fórmula bilingüe como se desprende de los casos conocidos.

Por ejemplo, en antiguas runas túrquicas (de paso sea dicho, un sistema de escritura muy similar a la ibérica que comparte gran cantidad de correlatos no solo en las forma, también en los sonidos) la formula equivalente del H.S.E latinos se escribía como “ier teki” o “iare teki”, siendo su significado literal: “aquí en este suelo o tierra está”.

Os dejo un link de Google Book al capítulo sobre la fórmula “are take” / “are teki” de mi libro: IBÉRICO EUSASIÁTICO. Descifrando la lengua íbera: link

Saludos cordiales,
Georgeos

https://www.facebook.com/IBERICOEURASIATICO/

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• Sábado, Abril 11th, 2020

Georgeos ha publicado este artículo resumen de su propuesta en academia.edu. Propone que que la lengua ibérica se puede interpretar desde las lenguas altaico-túrquicas. Para ello ha tomado como base cinco cortos textos que pueden ser bilingües ibero-latinos:

La mayoría de las antiguas lenguas que fueron correctamente descifradas, tiene un común denominador: textos bilingües. Gracias a los afortunados hallazgos de inscripciones escritas en dos o más lenguas, la desconocida y como mínimo otra conocida que traduce o expone una versión aproximada del mismo mensaje, es que se pudo finalmente lograr un verdadero desciframiento gramatical o lingüístico de la hasta entonces desconocida lengua. Ejemplos: antiguo egipcio, principalmente gracias a la trilingüe Piedra de Rosetta, el arameo de Palmira, arameo imperial y fenicio, gracias a inscripciones bilingües con versión griega, y gracias a la inscripción trilingüe de Behistún (persa antiguo, elamita y babilonio) entre otros bilingües menores egipcio-cuneiformes, por ejemplo, se pudo descifrar correctamente el persa antiguo, el elamita, el urartio, el babilonio, el acadio, el sumerio, el hitita, el luvio (gracias también al bilingüe fenicio-luvita de Karatepe), el ugarítico, y el hurrita, el chipriota antiguo, gracias a un bilingüe con fenicio; y por el mismo principio, la lengua de los antiguos Libios, ancestros de los bereberes o Amazighs, gracias a las inscripciones bilingües libiolatinas.

Grandes descifradores de las antiguas lenguas como JeanFrançois Champollion, Georg Friedrich Grotefend, Rasmus Rask, Émile-Louis Burnouf, Christian Lassen, Edward Hincks, Henry C. Rawlinson, Paul Haupt, Johannes Friedrich, Ignace J. Gelb, Emil Forrer, Hans Bauer, George Smith, Piero Meriggi, y Bedřich  Hrozný, muy probablemente no habrían logrado tales grandes hazañas culturales sin los afortunados hallazgos de textos bilingües.

Si bien es cierto que otras lenguas, como el micénico o el maya1 han podido ser bien descifradas sin textos bilingües, ningún epigrafista, filólogo o lingüista duda que la mayor herramienta para el desciframiento definitivo de una lengua desconocida es el hallazgo de textos bilingües. Y en cualquier proceso de desciframiento, cualquiera que sea el método que se use (análisis interno, lexico-estadístico, comparativo), son los textos bilingües los que finalmente permiten valorar las diversas hipótesis y así determinar cuál es la correcta. En el peor de los casos, sirven para descartar hipótesis y así saber, al menos, qué camino no seguir.

En Iberia, aunque pocos, también tenemos algunos textos que pueden ser considerados en toda regla bilingües, al estar escritos con caracteres ibéricos y latinos, y en secuencias de signos con cantidades mas o menos similares (sin olvidar que son fragmentarias), lo que permite deducir, con natural lógica, que lo escrito en lengua íbera debe corresponderse con lo escrito en lengua latina, ya sea una perfecta traducción o una mera interpretación aproximada, pero en cualquier caso, lo suficientemente aproximada como para poder determinar las equivalencias de unas con otras.

En realidad fue crucial para el desciframiento el alfabeto (que en realidad era un silabario) registrado por el Padre landa, de modo que casi se podría considerar una evidencia de tipo bilingüe, en cuanto a equivalencias fonéticas castellano-mayas y las voces mayas que él transcribió, entre otros.

Hasta donde me consta, solo se conocen cinco de tales «Piedras de Rosetta» del tipo bilingüe biescritural, es decir, con texto en semisilabario ibérico y alfabeto latino. Cinco testimonios epigráficos que pueden ser considerados como representativos de un texto bilingüe íbero-latino con extensión mínima para intentar una razonable equivalencia. Estos son: la inscripción bilingüe, ARE TAKI, hallada en Tarragona, la inscripción bilingüe, ANTALSKAR, también de Tarragona, el arquitrabe bilingüe, TEBANEN, de Sagunto, el graffiti bilingüe, NIKI, en un fragmento de vasija hallado en Albufereta, Alicante, y el sello cerámico bilingüe, ABINER, de Canmireal.

Nadie antes había logrado establecer una equivalencia factible o verosímil entre las voces del texto íbero y el correspondiente en latín. De hecho, estos bilingües han sido sistemáticamente evitados por los numerosos «descifradores mágicos» de la lengua íbera, por todos los que han defendido durante años que la lengua íbera era indoeuropea de tipo griega, micénica, céltica o itálica, bereber, hebrea o vasca, cuando lo esperable era, precisamente, partir de tales evidencias de primer orden, la mejor manera de aproximarnos a una lengua desconocida. Por muy cortos que sean, ofrecen suficientes palabras para permitir una aproximación razonablemente verosímil.

Conociendo lo importante que han sido los textos bilingües para el desciframiento seguro y definitivo de la mayoría de las antiguas lenguas, me dispuse a la tarea de intentar identificar las voces íberas mediante comparación con una extensiva base de datos de todas las familias y macrofamilias de lenguas de Europa, Asia y África, que pudieron haber originado o cuando menos haber influenciado en el desarrollo de la lengua de los íberos.

(continúa)

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• Lunes, Mayo 15th, 2017

Sobre el debate de Kules-uria Georgeos hace la siguiente propuesta:

Interesante análisis. Aprovecho para invitaros a leer una propuesta al respecto de este mismo nombre, KuleSuRia, y de otros muchos con el mismo formante, kuleS o kul, que en antiguas lenguas eurasiáticas (fundamentalmente en Altaico/Túrquicas y algunas Sino-Caucasianas) significa ’servidor’, ’sirviente’, ’siervo’, pero en sentido de ‘devoto’.

El texto que expongo a continuación es un capítulo del libro: IBÉRICO EURASIÁTICO. Descifrando la lengua de los íberos, © 1994-2015, ISBN-13: 978-1-326-23858-2, pp. 225-233.

Kuleśuŕia: “devota o devoto de Uŕia”.

Nombes propios ibéricos formados del Proto-Altaico: *kū̀lV, Proto-Túrquico: *Kul, ’sirviente’, ’servidor’, ’siervo’, ‘esclavo’, o bien del Proto-Túrquico: *Köl- (Túrquico Chuvash: küle-, küleÅ¡-) ‘tímido’, ‘temeroso’,
‘callado’ > Proto-Íbero: *Kule- ‘devoto’, ‘fiel sirviente’,'temeroso’, ‘tímido’.

Una forma que aparece como formante de varios
antroponimos íberos es kuleś. Aunque se ha segmentado como
kule en cierta hipótesis (kule suria, por ejemplo), el análisis de
todos los casos conocidos en textos íberos, demuestra que la
segmentación preferente es kuleś, como en Kuleś-uŕia (D.7.1),
Kuleś-tileis (G.8.1) y Kuleś-tikeŕ (B.7.37).

En cuatro casos conocidos, Kuletabeŕ (C.2.3), Kuleteker
(C.25.5), Kulew o Kulem (F.3.2) y kule (P8,217.3.15Cerdanyola;
Pan.Nuevas.1993. 19.1. Cerdanyola) se podría justificar la forma
kule, que bien respondería a otra variante de la misma forma kuleś, tal como sugiere Untermann, o bien otro morfo con
diferente significado y etimología, posibilidad esta que me
parece igualmente razonable.

De acuerdo a la evidencia epigráfica la forma correcta es
kule, un claro elemento onomástico como aceptan todos los
especialistas en lengua íbera, y esta se correspondería con la voz
altaica *kul ’sirviente’, ’siervo’ (quizás amigo fiel); también
‘esclavo’ (Antiguo Túrquico (acc): kul), siempre en el sentido de
‘el sirviente más fiel o incondicional’. O bien podría relacionarse
con el Proto-Túrquico: *Köl- (Túrquico Chuvash: küle-, küleš-)
‘tímido’, ‘temeroso’, ‘callado’ o ’silencioso’, Proto-Túrquico: *Kol-,
‘rogar’. En cualquier caso, significados todos característicos de
una persona «devota», sentido este que parece mas que
apropiado para el ibérico kule o kuleś, usado como morfo
antroponímico.

Al menos en tres de los casos conocidos (kuleśkeŕeke,
kuleśiŕike) podría ir seguido de una forma que termina en -ke,
un posible sufijo que podría entenderse como una variante de
-ka, morfo que ha sido interpretado -con argumento mas que
razonable- como un marcador de dativo, bastante evidente en
aquellos casos donde aparece tras un antropónimo y seguido de
cantidades de cosas o productos, de ahí que su sentido parezca
ser: “para (NP)” tal cantidad de…”.

De hecho, en el Plomo de Pech
Maho (Francia) vemos kuleśkeŕe (B.7.34), y también kuleśir
(B.7.36), clara variante de kuleśiŕi. Por consiguiente, secuencias
como kuleśkeŕe-ke, ‘kuleśiŕi-ke’, bien podrían interpretarse
como: “NP+morf.dativo(-ke)”, esto es: “Para Kuleśkeŕe”, “Para
Kuleśiŕi”. Siendo estos, por supuesto, nombres propios, tal como
aceptan los más reconocidos especialistas. Y en cuanto a nombres, estos llevarían el morfo kuleś, que de acuerdo a mi
hipótesis altaica, literalmente significaría: “el devoto”
(sirviente/siervo; temeroso/tímido/callado/que roga) , seguido de
un nombre que bien podría ser el de un jefe, amo, reyezuelo,
héroe, o con mayor probabilidad de una divinidad. Y así,
nombres propios como kuleśuŕia, kuleśiŕi, kuleśtileis,
kuleśtikeŕ, kuleśterke, kuleśbuŕke, kuleśkeŕe, y Kuletabeŕ se
interpretarían como sigue:

kuleśuŕia: “El devoto (de) Uŕia”
kuleśiŕi: “El devoto (de) Iŕi”.
kuleśtileis: “El devoto (de) Tileis”
kuleśtikeŕ: “El devoto (de) Tikeŕ”
kuleśterke: “El devoto (de) Terke”
kuleśbuŕke: “El devoto (de) Buŕke”
kuleśkeŕe: “El devoto (de) Keŕe”
Kuletabeŕ: “El devoto (de) Tabeŕ”

Aunque de acuerdo a cómo funcionan las aglutinaciones en
lenguas aglutinante/incorporantes y aglutinantes (como la misma
íbera), también cabrían interpretaciones más simples que
considero más probables:

kuleśuŕia: “El devoto Uŕia”
kuleśiŕi: “El devoto Iŕi”.
kuleśtileis: “El devoto Tileis”
kuleśtikeŕ: “El devoto Tikeŕ”
kuleśterke: “El devoto Terke”
kuleśbuŕke: “El devoto Buŕke”
kuleśkeŕe: “El devoto Keŕe”
Kuletaber: “El devoto Tabeŕ”

Los segundos elementos formantes de esos nombres se
pueden explicar perfectamente todos dentro de las misma
lenguas altaicas. Veamos algunos ejemplos:

Uria: Podría significar “La Primera”, “La Antigua”, y ser
probablemente un nombre de diosa, probablemente de una
diosa lunar, siendo así Kuleśuŕia, literalmente, “El devoto de Uria
(La Primera o Antigua)”. Relacionable con el Proto-Altaico: *Å«re
‘primero’, ‘antiguo’, Proto-Túrquico: *ür (~ *ör), ‘largo (de
tiempo)’, Proto-Mongol: *orai (Monguor: urē, urÄ«) ‘noche, tarde,
ayer’, Proto-Tungúsico: *Å«ri- (Evenki: Å«r, Å«ri) ‘anteriormente’.
Como nombre propio, Uria podría ser lo mismo de mujer que de
hombre, pues en las lenguas altaicas generalmente no existen
sufijos o terminaciones para diferenciar género.

En lenguas túrquicas, por ejemplo, el equivalente de kul para mujer es küŋ.
En íbero quizás lo tengamos en una fragmentada inscripción donde se puede leer: …]kuni[… leisea (RAN12,p55.Pech-Maho
(plom3)Aa Ad)), siendo Leisea el nombre de la sirviente, devota o
esclava, y quizás también en ebeŕeike : eŕkunin[… (f.20.1 AI).
Posibilidad esta reforzada por el hecho de aparecer aglutinada
con er, voz originalmente usada en el Proto-Altaico (quizás
también en el Proto-Túrquico) lo mismo para ‘hombre’ que para
‘mujer’ (un genérico para ser humano), que al estar seguida de
kun (küŋ), se interpretaría entonces como ‘mujer sirviente’ o
‘esclava’. En este caso, la secuencia aglutinada sería: eŕ-kun-in[…,
por tanto, eŕ + kun + sufijo acc -in[… 163 Aunque también podría
tratarse de er ’ser’, y en tal caso, eŕkunin[… 164 se interpretaría simplemente: «es una esclava». En cualquiera de los casos,
aludiendo a la persona que se mencionaría en la secuencia
anterior: ebeŕeike (Ebeŕeike o Ebreike).

Iŕi: Podría significar “Artesano, trabajador”, y relacionarse
quizás con el Proto-Altaico: *ī́li ‘trabajo’, ‘artesanía’ (*ī́li se
pronuncia casi igual que en español iri, y de ahí que en otra
lengua altaica como la coreana veamos con los mismos
anteriores significados la forma ir (Koreano Medio) que
evolucionó hacia il (Koreano Moderno).

Tileis o Dileis: Podría significar “El Vencedor”. Relacionable
con el Proto-Altaico: *diŋe ‘ganar’, ‘vencer’, Proto-Mongolian:
*dejil- (Khalkha: dijl-(e), Buriat: dīle-, Kalmuck: dīl-(e), Ordos: dīl-
(e)) + el morfo -is, conformado de la partícula deíctica (-i-) y un
sufijo de tercera persona (-s-), por tanto: “El que gana o vence”,
“El vencedor”.

Tikeŕ: Se puede traducir como “El velludo” o “El peludo”, a
través del Proto-Altaico: *tì̯ū́ke *tì̯ū́ki ‘pelo’ o ‘vello’ (sobre el
cuerpo), Proto-Túrquico: *tǖk (Túrquico Medio: tük, Halaj: tīk,
Karaim: tik), Proto-Tungúsico: *tiKi o *tiKü- (Even: tīken).

Terke: Significaría “El observador o investigador”, y se
puede relacionar con el Proto-Túrquico: *terke-, Túrquico Medio:
terke, teirke, ‘observar’, ‘investigar’ (Kirghiz: terge-, Kazakh:
terge-, Noghai: terge-, Balkar: terge-, Karaim: terge-, Karakalpak: terge-, Kumyk: terge-), Proto-Mongol: *taraki / *tariki, Proto-
Tungúsico: *terge-.

Buŕke: Podría significar “El que está bien cubierto”
(Protegido). Relacionable con el Proto-Túrquico: *bür-ke- ‘cubrir’,
’ser o estar cubierto o tapado’, ‘encubierto’ (Tatar: börkɛ-,
Túrquico Medio: bürke-, Uzbek: burka-, Oyrat: bürke-, Chuvash:
pǝ w rke -, Yakut: bürküi-, Tuva: bürge-, Kazakh: bürke-, Noghai:
bürke-, Bashkir: börkä-n-, börköü, Karakalpak: bürke-, Kumyk:
bürke-).

Keŕe o Geŕe: Podría significar “El luchador”, “El matador”, o
“El vengador”, de acuerdo al Proto-Altaico: *kero ‘luchar’, ‘matar’,
Proto-Túrquico: *gErül-, Proto-Mongol: *kere- ‘pelear’, ‘luchar’,
‘estar encolerizado’, Proto-Tungúsico: *kere- ‘matar’, ‘vengar’. O
quizás, “El Cuervo”. Relacionable con el Proto-Altaico: *ki̯ ăro
‘cuervo’, ‘grajo’ (Túrquico Uighur: qa(r)), Proto-Mongolian: *keriie
(Kalmuck: kerɛ̄ , Ordos: kerē, Shary-Yoghur: kǝrī, Monguor: kǝrē).

Tabeŕ: Podría significar ‘Comerciante’, ‘Vendedor’.
Relacionable con el Proto-Altaico: *tabu ‘comercio’, ‘trueque’,
Proto-Túrquico: *dab- ‘mercancías’, ‘bienes’, ‘ganancias’,
‘ganado’, ‘vender’, comercio’ (Antiguo Túrquico: tabar, Túrquico
Medio: tavar, Túrquico: davar, Karakhanid: tavar, Uzbek: tɔvar,
Uighur: tavar, Azerbaidzhan: davar, Kirghiz: tabar, Bashkir:
tawar, Karakalpak: tawar).

En otras lenguas en contacto, como las de la familia urálica,
aparecen un par de voces con la misma forma keŕe, pero sus
significados no parecen apropiados para usarse como nombres
propios. Por ejemplo, el Proto-Urálico: *kere ‘anillo’, ‘círculo’, Proto-Urálico: *kere ‘corteza de árbol’, el Proto-Nakh (Nord-
Caucasiano): *kēre ‘vientre’, o el Proto-Indoeuropeo: *k’era(w)-,
‘cuerno’, de donde proviene el griego kéras ‘cuerno’, que es la
única voz griega que se podría relacionar con la forma
antroponímica ibérica, Kere.

En las restantes lenguas de las
familias que pudieron estar relacionadas con la lengua íbera no
hay nada mínimamente coherente. En cualquier caso, no parece
lógico que unos padres pongan a sus hijos nombres como “El
anillo o círculo”, “El corteza de árbol”, “El vientre”, “El cuerno o
cornudo”. Los humanos, que sepamos, no nacen con cuernos, y
no creo que los íberos fueran una excepción.

En todas las antiguas civilizaciones la mayoría de los
nombres propios (especialmente de personas) se originaron con
adjetivos o nombres que aludían a importantes cualidades, casi
siempre deseadas por sus padres, justo cómo los que vemos en
las lenguas altaicas: Keŕe: “El luchador” o “El vengador”, Terke:
“El observador o investigador”, Buŕke: “El que está cubierto
(resguardado o protegido)”. O bien podrían los nombres elegidos
por los padres definir una cualidad natural de nacimiento, una
herencia del linaje familiar como podría ser, por ejemplo, el ser
algo velludo, lo que justificaría un nombre como Tikeŕ: “El
velludo o peludo”.

Sólo es posible a través de lenguas de la macrofamilia
Altaica (principalmente túrquicas, tungúsicas y mongoles),
interpretar de modo coherente todos estos nombres que llevan
el morfo antroponímico kule o kuleś, ’sirviente’, ’siervo’, ‘esclavo’;
‘temeroso’; ‘que ruega’, ‘devoto’, ‘adorador’. Y lo más importante,
sin alterar las secuencias que han sido ya segmentadas y bien
diferenciadas por los verdaderos especialistas, de acuerdo a un concienzudo análisis morfológico de muchos años de trabajo, y
sobre todo, sin alterar, añadir o quitar sonidos, lamentable práctica
común en todos los “descifradores mágicos” de la lengua íbera,
a través del griego, el latín, el hebreo, o el vasco.

Ni uno solo de estos nombres puede ser explicado
satisfactoriamente, ni de modo más convincente, respetándose
tales secuencias y sus sonidos establecidos (sin más
segmentación), desde ninguna lengua conocida (ni reconstruida)
de cualquiera de las restantes familias de lenguas, ya sea
Indoeuropea, Afrasiática o Proto-Vasca misma. No es posible
explicar estos nombres desde ninguna otra macrofamilia de
lenguas que no sea la Altaica y sus descendientes túrquicas.
No sin recurrir a la ridícula segmentación extrema, desmenuzando cada nombre, por muy corto que ya sea, en varias palabras de hasta una sola sílaba o vocal, y alterando los valores fonéticos, y hasta añadiendo o quitando letras, método este altamente especulativo, y muy poco científico, que muy convenientemente han venido usando la mayoría de los que
creen haber “descifrado” la lengua íbera, y mediante el cual se
podrían traducir todos estos nombres, no ya desde el griego, el
latín o el vasco, sino desde casi cualquier lengua conocida, así sea
de la América precolombina, o de las más remota aún
Austronesia, situada en las antípodas de Iberia.

Finalmente, de todos estos nombres con forma
antroponímica kuleś, sólo dos (kuleśuŕia y kuleśtileis) aparecen
en un plato y una escudilla que no se corresponden con el kylix
griego, que es un tipo de copa. El resto de los nombres con el
morfo kule o kuleś aparecen solamente en plomos y como evidentes nombres propios asociados a otros antropónimos
listados en los mismos.

Por otra parte, el griego külik-s, külikos (Kylix, Kylikos),
‘taza o copa para beber’, que derivaría del Proto-Indoeuropeo:
*kulik’-, *kulig’- ‘un tipo de vasija’ (tipo de copa o taza); Antiguo
Indio: kulija-n, no tiene nada que ver con una forma ibérica
como kuleś o kule que no termina en -k o -g. De haber en el
íbero una forma pariente de las citadas formas, griega e
indoeuropea, para tal tipo de taza o copa, esta debería aparecer
escrita en copas o tazas (no en escudillas o platos) y como
*kulikos, *kulikis, *kuligos o *kuligis, pero muy difícilmente
podría aparecer escrita como kule o kuleś, siendo la raíz
primigenia el Proto-Indoeuropeo *kulik’- o *kulig’- y la
pretendida pariente más cercana, la forma griega külik-s, külikos
(Kylix, Kylikos). Por consiguiente, una traducción basada en el
griego del tipo «Vasija de Suria», no se sostiene de ningún modo.
No sin saltarse a la torera todos los demás claros ejemplos (que
son mayoría) donde kule o kuleś aparecen listados formando
nombres propios junto a otros antropónimos, y en plomos, no en
tazas o copas, ni en vasijas de ninguna clase.

Lo que está claro es que tal morfo o raíz ibérica kule o
kuleś, no puede haber significado lo mismo que el griego kylix,
o sea, ‘un tipo de copa o taza’, ni cualquier cosa parecida a una
vasija, pues no creo para nada lógico que los íberos tuvieran la
costumbre de llevar como nombre propio una forma que
significara “copa, taza o vasija”, es decir, “La copa, taza o vasija
Uria” o “El copa, taza o vasija Tiker (y así con cualquiera de los
restantes nombres)”. Tal idea es contraria a la razón y al más
elemental sentido común.

+ info en: https://www.facebook.com/pg/IBERICOEURASIATICO/photos/?tab=album&album_id=690354887731730 (seguí el link que aparece en la descripción de la foto).

Un cordial saludo,
Georgeos Díaz-Montexano

http://www.GeorgeosDiazmontexano.com

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• Lunes, Noviembre 09th, 2015

Este término ibérico se ha debatido profundamente en la web. En total se han publicado 17 post y el debate llega a las 26 páginas:

Iunstir (debate completo)

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• Sábado, Septiembre 19th, 2015

Georgeos Díaz-Montexano

Aunque interesante, no me parece probable, por varias razones de peso que invito a los lectores vean en mi hipótesis interpretativa sobre esta misma cuestión. Pero la más importante razón parte de la evidencia léxicoestadística. Me tomé la molestia de verificar el rank de las 100 voces más usudas en todas las principales lenguas antiguas, y en las más importantes de hoy en día, y en todos los casos, hasta en las lenguas antiguas de naciones muy esprituales y altamente religiosas, el término para Dios, Diosa o Divinidad, cuando aparecen dentro del rank de las 100 voces más usadas, ocupan siempre uan posición muy baja, entre los puestos 50 y 90, por lo general por encima del puesto 60. Pero el término íbero IUNS’TIR y sus variantes es un término de muy alta frecuencia, apareciendo en el ranking de las voces más usadas en el idioma íberoa (de acuerdo al corpus Ibérico de la web de ibers.cat) en una posición alta, anterior al puesto 20. De modo que es mucho más probable que se trate de uno de los verbos comunes que aparecen en las mismas posiciones en todas las lenguas, o incluso (tal como defiendo) una salutación. Véase el capítulo “IUNSTIR – Una salutación ibérica” de mi libro: IBÉRICO EURASIÁTICO. Descifrando la lengua íbera, 2015.

IUNSTIR – Una salutación ibérica: https://www.facebook.com/media/set/…

Antoni Jaquemot

Cuando entro en una casa y está la puerta abierta y no conozco a sus moradores suelo saludar “Déu-vos-guard” (Dios le guarde), es un saludo pero ponemos el nombre de Dios. No va por porcentages la traducción de una palabra si no por el contexto y por la comparación en los escritos. Si se trata de una oración religiosa el nombre la divinidad aparecerá repetidamente.

Iunstir suele aparecer al lado de ‘atun’ igual como la diosa Betatun y como la divinidad Seitun. Cuando nos despedimos solemos decir Adiós o sea “vaya con Dios”

En el último párrafo del escrito del plomo de Empúries aparece Iunstirika. Con Neitin aparecen en otros escritos, dos deidades. Deseos expresados al final del plomo de Tivissa: Neitin Iunstir aiuni kuŕs-gate.

Luis Azkona Ezkurra

Iunstir es un verbo de entendimiento, sentido y lengua, que significa decir, hablar, rezar, e introduce en la principal oraciones de complemento directo:-) dice que…, cuenta que..

Víctor Montañes

Para calentar más el ambiente del debate propongo que “iun-stir” sea una frase hecha, con un atributo: “iun”, pariente próximo del vasco “jaun”, ’señor’ y “stir” forma verbal que significaria ‘ellos son’. Y se leeria como: Ellos son del señor, una formula supongo que religiosa.
St-, seria el radical del verbol “ser”, que tanto puede aparece como “st”, como “-s-” o tambien como “-t-”.

Ed. Selleslagh

En cuanto a la hipótesis (presentada como un hecho) de Trino, que Iunstir tiene significado verbal relacionado con el campo semántico ‘dirigir(se) a, ofrecer a,…’, o la de Georgios con el campo semántico de ’saludar, honrar, etc…’: no veo ningún hecho documentado que podría servir de explicación, justificación o inspiración plausible. No me parecen tener alguna base tangible ni identificable.

Una nota: Neitin Iunstir podría significar ‘Neptuno (y) Iuno’; eran hermanos según la mitología, y no sería sorprendente una invocación simultánea. Por otra parte, At/dun o Át/dune podría ser Adonis, y Seitun podría significar Saturno. Serían deformaciones fonológicamente similares a las etruscas. Es decir mecanismos propios de las lenguas IE egeo-anatólicas (no-griegas).

Corzo Pérez et al. (2007) sugieren que el nombre de Betatun (en una inscripción latina!) puede ser un compuesto asimilado de betan-atun; be-tan puede ser una forma modal a lo vasco (cf. p.e. benetan) > ‘el verdadero Adonis´???? Es solo una sugerencia que parece valer la pena de investigar.

De manera general, creo que en el pasado (y todavía) se ha dedicado demasiada atención a lo que el euskera y el ibérico tienen en común, y muy poco, casi nada, a lo que los distingue, aunque es la mayor parte (Si no fuera así, ya podríamos entender el ibérico, quod non, no obstante los ‘traductores’ – que se contradicen entre ellos en casi todo).

En cuanto a la frase ‘hablamos ibérico sin saberlo’, la comparo con algo que leí recientemente en el Perú (la patria de mi esposa): ‘hablamos quechua sin saberlo’: se trata de efectos de sustrato, algunos préstamos, anomalías gramaticales, etc. (como ‘del padre su chacra (=finca)’ <> taita-p(a) chakra-n)

[El quechua es lengua aglutinante sufijante SOV con verbo multipersonal, como el euskera, pero sin ergatividad explícita]

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