Aukeratutako atala ◊ Joseba Lakarra ◊

• S√°bado, Febrero 08th, 2020

Esta semana su hermano Gorka Knörr ha denunciado que cuando Henrike estuba muriéndose de cáncer, los profesores de la UPV le presionaron  para que dijese que los grafitos eran falsos. Sin embargo, Henrike defendió en todo momento la veracidad de los grafitos, aunque en su opinión, en lugar de ser de los siglos III-V podían ser más algo más tardíos (de los siglos VI-IX) porque el convento de San Juan se mantuvo hasta ese siglo.

Henrike dijo claramente que se trataba de un tema arqueol√≥gico y que la arqueolog√≠a ten√≠a que concretar de cu√°ndo eran los grafitos con las t√©cnicas que tiene para ello y que luego hablar√≠an ling√ľistas e historiadores, y no al rev√©s. Pero aqu√≠ algunos ling√ľistas han dicho a los arque√≥logos qu√© puede aparecer y qu√© no, como si la teor√≠a de Mitxelena fuese inmutable.

Adem√°s de esta inaceptable actitud con Henrike durante su grave enfermedad, Lakarra y Gorrochategui MINTIERON despu√©s de su muerte cuando afirmaron que para Henrike los grafitos eran falsos. El periodista Alberto Barandiaran les ayud√≥ a completar esta mentira en el diario Berria: ‚ÄúY antes de morir envi√≥ un mensaje a ambos. El mensaje completo ha sido desconocido hasta la fecha pero hoy los familiares han decidido hacerlo p√ļblico. En este mensaje, el ling√ľista alav√©s coincidi√≥ con la tesis principal de los otros dos fil√≥logos. Los grafitos no son, como Gil insiste, del siglo III. Por lo tanto, son falsos‚ÄĚ. (06-03-2009).

¬ŅC√≥mo se pueden decir tres mentiras en cuatro l√≠neas?
- Eliseo Gil no decía que los grafitos eran del siglo III sino que eran de los siglos III, IV y V.
- Henrike no estaba de acuerdo con Lakarra y Gorrochategui.
- Henrike no pensaba que eran falsos sino que eran posteriores.

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• Viernes, Abril 26th, 2013

En el cap√≠tulo octavo se habla sobre la falta de coherencia con el estado del protoeuskera de hace 3.000 a√Īos:

8. El modelo reconstruido de preprotoeuskera no resulta coherente con el estado de las lenguas hace tres milenios

Atendiendo al punto de vista hist√≥rico-sem√°ntico, el panorama que nos ofrece la reconstrucci√≥n de las ra√≠ces CVC supuestamente genuinas no puede ser m√°s llamativo por lo rudimentario. Seg√ļn su modelo, el preprotoeuskera s√≥lo dispon√≠a de un reducido n√ļmero de palabras que expresaban ideas primarias: arriba, abajo, peque√Īo, negro, malo, crudo, poner, cerrar, macho, animal, etc. Ni rastro de conceptos complejos o abstractos, cosa que lo convertir√≠a en un idioma apto √ļnicamente para expresar mensajes elementales.

Si esta lengua reconstruida se habl√≥ seg√ļn se propone mucho antes del a√Īo 500 a.C., quiz√°s hace tres milenios, esto nos situar√≠a en los tiempos que la arqueolog√≠a ha denominado ¬ęBronce Final¬Ľ, con lo que el preprotoeuskera habr√≠a sido contempor√°neo del griego arcaico (hablado por los mic√©nicos y continuado despu√©s en los poemas hom√©ricos), el babilonio de Mesopotamia, o el egipcio de los Imperios Nuevo y Tard√≠o.

Por tanto disponemos de abundante informaci√≥n sobre el estado de lenguas en aquella √©poca, que eran sistemas aptos para una comunicaci√≥n precisa, dispon√≠an de abundante vocabulario, t√©rminos abstractos, construcciones de frase elaboradas, etc. El griego mic√©nico, por ejemplo, sin llegar a la complejidad del cl√°sico, era un instrumento de comunicaci√≥n perfectamente √ļtil para una sociedad desarrollada, y con unos cuantos a√Īadidos ser√≠a aprovechable incluso para nuestra civilizaci√≥n.

Aunque la Europa atlántica en la que se situarían presumiblemente los (pre)protovascos no alcanzaba el nivel tecnológico del oriente mediterráneo, las investigaciones arqueológicas han demostrado que las sociedades pirenaicas y de sus alrededores fueron mucho más complejas de lo que se pensaba hace unas décadas. La fachada atlántica constituyó durante la Edad de Bronce un vasto espacio de comercio e intercambios por vía marítima, desde las Islas Británicas al Guadalquivir, lo cual demuestra un cierto desarrollo socioeconómico. Es la época en la que se construyeron los abundantes crómlechs pirenaicos, de los que se deduce la existencia de una religión con elaborados rituales y tradiciones acerca del mundo espiritual.

Los modelos reconstruidos de protoindoeuropeo y protosemítico se retrotraen hasta el 3000 a.C. aproximadamente, dos milenios antes del supuesto preprotoeuskera, y hasta para estas lenguas hipotéticas utilizadas en sociedades con menor nivel tecnológico que el de los preprotovascos, podemos reconstruir un amplio vocabulario para comunicar conceptos complejos.

Por el contrario, en el caso del preprotoeuskera no conocemos pistas de c√≥mo se expresaban ideas tan cotidianas para gentes de aquellas √©pocas como espada, comercio, tratado, alianza, ley, castigo, delito, matrimonio, celebraci√≥n, cer√°mica, guerra, paz, venganza, honor, esta√Īo, cobre (ni siquiera la de metal en general), sacerdote, sacrificio, cr√≥mlech, ritual, oraci√≥n, maldici√≥n, embarcaci√≥n, dios, jefe, vasallaje, siervo, libre, artesano, orfebre, etc.

Una forma de garantizar la plausibilidad del modelo de (pre)protovasco reconstruido por Lakarra ser√≠a demostrar que al menos algunas de las ra√≠ces reconstruidas eran aptas para elaborar discursos acerca de nociones complejas: un tratado comercial, una oraci√≥n religiosa, una declaraci√≥n de leyes, la fabricaci√≥n de una herramienta de bronce… Las ra√≠ces, derivados y compuestos del protoindoeuropeo y protosem√≠tico presentan suficiente diversidad para ello, mientras que los preprotoeuskera y protoeuskera de Lakarra no cuentan ni siquiera con muchas pistas acerca de su gram√°tica, sintaxis, aspecto y tiempo del verbo, etc. En tales condiciones, mientras no se d√© explicaci√≥n al problema de c√≥mo expresaban los (pre)protovascos los conceptos habituales de la √©poca, la lengua reconstruida por el profesor de la UPV es inadmisible por su exagerado primitivismo.

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• Mi√©rcoles, Abril 24th, 2013

En el capítulo sexto se mencionan los cambios frecuentes que han ido sufriendo algunas de sus etimologías:

6. El modelo de reconstrucci√≥n de algunas palabras ha cambiado a veces radicalmente a lo largo de los a√Īos, lo cual revela gran inseguridad en las conclusiones as√≠ como una continua improvisaci√≥n

La andadura de la teor√≠a de la ra√≠z monosil√°bica se inici√≥ en 1995, y en estas casi dos d√©cadas de trabajo salta a la vista que se han producido grandes modificaciones sobre la marcha. Aunque el profesor de la UPV tiene la tendencia de presentarnos sus ideas como un modelo de reconstrucci√≥n exacto y fiable, lo cierto es que las dudas, rectificaciones y bandazos constantes han venido caracterizando su trabajo. Como explica el propio Lakarra, en cierta ocasi√≥n s√≥lo tres a√Īos despu√©s de presentar una serie de etimolog√≠as ya se vio obligado a reconocer algunos errores:

‚ÄúEn un trabajo en homenaje a de Rijk (Lakarra, 2002b) reun√≠ una serie de etimolog√≠as que en su mayor parte hab√≠an sido presentadas anteriormente y con las que todav√≠a me siento, en general, conforme. Junto a bases de reduplicaciones parciales (…), aislaba all√≠ formas como *gi, *la y *sa en gibel ¬ęh√≠gado, detr√°s¬Ľ, gizen ¬ęgrueso¬Ľ, lagun ¬ęcompa√Īero¬Ľ, labain ¬ęresbaladizo¬Ľ, sabel ¬ęvientre¬Ľ, samin ¬ędolor profundo¬Ľ, etc. Es con estas √ļltimas con las que no estoy ahora de acuerdo y considero que no deb√≠ presentar tales propuestas pues van contra el fundamento mismo del paradigma reconstructivo en el que estoy embarcado: la forma can√≥nica de la ra√≠z‚ÄĚ (Lakarra 2005: 427-428).

No es √©ste el √ļnico caso en el que el profesor experimenta cambios de opini√≥n. En 2009 en pleno discurso de entrada en Euskaltzaindia hizo derivar alu del lat√≠n ualuu, pero en 2011 rectifica y lo hace derivar por el contrario del tambi√©n latino aluu (Lakarra 2011: 104). M√°s radicales son las vacilaciones en otras etimolog√≠as, en las que se pasa de postular el origen en un pr√©stamo a derivar las palabras de un t√©rmino patrimonial antiguo, o las que suceden cuando, aun manteniendo su defensa de la antig√ľedad de una palabra, inventa nuevas etimolog√≠as a cu√°l m√°s imaginativa. Ejemplo paradigm√°tico de lo primero es el caso de ard(a)o ‚Äėvino‚Äô, para el que propuso inicialmente un origen castellano en ar√°ndano > ardano > ard(a)o, mientras que √ļltimamente considera que procede de una protoforma *e-da-ra-dan-o (Lakarra 2011: 23, 104), formada por ra√≠ces protovascas.

Ejemplo de la segunda forma de proceder es lo propuesto para ezker, que ahora, frente a lo dicho anteriormente, propone derivar de *her-tz-gu-ger. En sus propias palabras ¬ęLakarra (2002)-n *ez-ger proposatu nuen baina hori ezin liteke ongi izan, ezeztapena *eze baitzen¬Ľ (Lakarra 2011: 106). Nos sorprende mucho que la nueva propuesta del profesor de Gasteiz, que en teor√≠a deber√≠a ser m√°s perfecta y fiable, resulte ser m√°s rebuscada que la anterior y por tanto menos cre√≠ble.

En otras ocasiones la provisionalidad en sus reflexiones es tal, que el autor tiene que realizar matizaciones de ultimísima hora, estando el artículo a punto de imprimirse:

‚Äú87. Despues de entregado este trabajo a la imprenta caigo en la cuenta (cf. n. 79) que un *e-dazun (cf. e-n-zun ‚Äėoir‚Äô, con repercusion de -n-) es a *e-da-don > [> jagon‚Äėcuidar, vigilar‚Äô] como e-ra-bili‚Äėutilizar‚Äô a e-ra-n-zun ‚Äėcontestar‚Äô (mismo comentario que en e-n-zun); de ahi, por metatesis (cf. iduri‚Äė parecer‚Äô o ediren‚Äėencontrar‚Äôen Lakarra 2006c y 2007a), llegariamos a *ezadun > ezaun y solo luego de ah√≠ (no al reves) ezagun, con la -g- que soluciona el hiato tambien en nagusi ‚Äėmayor, amo‚Äô, bigun‚Äėdebil‚Äô, egarri ‚Äėsed, sediento‚Äô, igerri ‚Äėadivinar‚Äô, el jagon ya citado y en bastantes m√°s que quisiera estudiar en otro lugar (cf. Lakarra en prep.-1)‚ÄĚ (Lakarra 2008: 330).

Con tantas vacilaciones, nos preguntamos con el debido respeto si la expresi√≥n ¬ęguztiz desbideratua¬Ľ (Lakarra 2011: 108), que utiliza para definir su primera etimolog√≠a de itsaso, no podr√≠a ser aplicada a toda su teor√≠a.

Es natural que una teor√≠a en construcci√≥n sea un proceso en el cual se van modificando algunos puntos de vista con el tiempo. Lo malo es que los bandazos que ha dado estos a√Īos no parecen animarlo a defender sus ideas con mayor prudencia, y a la hora de criticar teor√≠as alternativas emplea su modelo de reconstrucci√≥n como si fuese una teor√≠a asentada.

Por ejemplo, el profesor de Gasteiz ha pretendido refutar las propuestas de investigadores de probada solvencia en el estudio del idioma ib√©rico, que identifican el ibero laur con el lau(r) vasco (Ferrer i Jan√©, Ordu√Īa Aznar). Seg√ļn Lakarra este parecido es simple casualidad, ya que lau(r) procede supuestamente de labur por medio de una evoluci√≥n *da-bur > labur > laur.

A√Īos antes hab√≠a defendido una evoluci√≥n completamente diferente desde *laC-ahur > laur, que el propio autor termina admitiendo como ‚Äúinjustificable‚ÄĚ (Lakarra 2010: 213-214). En este √ļltimo art√≠culo se puede observar en general un gran desorden de ideas, innumerables vacilaciones, arrepentimientos de etimolog√≠as anteriormente expuestas, deficiencias argumentativas, etc. Todo lo cual no impide al fil√≥logo vizca√≠no asegurar en sus conclusiones:

‚ÄúCreemos que nuestro trabajo muestra una vez m√°s la inverosimilitud de las hip√≥tesis vasco-ib√©ricas, entendidas bien como relaci√≥n gen√©tica entre ambas lenguas, bien como prestamos debidos a un contacto ling√ľ√≠stico significativo constatable entre ellas‚ÄĚ (Lakarra 2010: 191).

A nuestro juicio, consideramos criticable que Lakarra tenga el valor de afirmar que ha logrado refutar las interpretaciones de estudiosos que trabajan sobre fuentes epigráficas reales, en base a un artículo redactado de forma caótica, esgrimiendo hipótesis controvertidas y etimologías tan precarias que tuvieron que ser abandonadas un tiempo después de ser enunciadas.

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• Martes, Abril 30th, 2013

En el capítulo 15.  se comenta que algunas propuestas van frontalmente contra la cultura, historia y el genio del idioma:

15. Algunas propuestas chocan frontalmente con la cultura vasca, la historia y hasta con el genio del idioma

Deteng√°monos un momento en la etimolog√≠a de ogi ‚Äėpan‚Äô. Seg√ļn el profesor esta palabra viene de hor ‚Äėperro‚Äô y el sufijo -gi mediante un proceso *hor-gi > *hohgi > *ohgi > ogi (Lakarra 2011: 110). Como apoyo a sus hip√≥tesis cita el refr√°n de fines del siglo XVI Ogiagaz ura, oragaz eroen elikatura ‚Äėpan y agua, alimento de los locos y el perro‚Äô.

El estudioso no parece entender que se trata de una expresi√≥n jocosa, en la que en ning√ļn caso se enuncia que el pan a secas sea el alimento por excelencia de los perros, sino por el contrario se enuncia que a los seres trastornados o subordinados por la sociedad se les condena una alimentaci√≥n deficiente, que no se tienen muchas contemplaciones con ellos. No existe ninguna sociedad donde el pan haya sido considerado alimento por excelencia de los perros, sino que desde siempre se ha tomado como el alimento b√°sico del ser humano.

Es inconcebible que los vascos antiguos definieran al pan como alimento perruno, cuando precisamente existe el dicho popular Ogiaren gastatzea bekat√ľ da (Azkue 1935: 254). Por otra parte, si analizamos en profundidad la etimolog√≠a de Lakarra a nivel filol√≥gico, a√ļn resulta m√°s inaceptable. Seg√ļn el autor ese -gi procede de un antiguo prefijo gi- que significaba ‚Äėmateria, trozo, carne‚Äô, que se convirti√≥ en sufijo evolucionando hasta -ki (Lakarra 2011: 77). El caso es que este √ļltimo cuando se a√Īade a un animal manifiesta un sentido concreto: con eper da lugar a eperki ‚Äėcarne de perdiz‚Äô, txerriki es ‚Äėcarne de cerdo‚Äô, oilaki ‚Äėcarne de gallina‚Äô, y xakurki ‚Äėcarne de perro‚Äô. Seg√ļn este modelo, *horgi habr√≠a significado para los vascos arcaicos, protovascos o preprotovascos algo as√≠ como ‚Äėcarne de perro‚Äô. A menos que nuestros antepasados adulterasen los panes con restos de animales, ponemos en seria duda que se pudiese inventar semejante expresi√≥n para definir al pan.

Hay muchos m√°s aspectos en los que la propuesta se demuestra muy poco cre√≠ble. El DGV cita la existencia de citas de (h)or en las que se presenta una -a constitutiva, por lo que parece que la forma primitiva fue (h)ora. Es posible por tanto que la palabra surgiera como deverbativo de oratu ‚Äėmorder‚Äô[1], como una ra√≠z extra√≠da del verbo, siguiendo un proceso oretu/oratu ‚Äėhacer masa, hacer presa‚Äô (cf. *lohi-tu ‚Äėcoger cuerpo‚Äô > lotu ‚Äėatar‚Äô, ‚Äėsujetar‚Äô, ‚Äėagarrar‚Äô) > (g)oratu ‚Äėagarrar‚Äô, ‚Äėasir‚Äô, ‚Äėmorder‚Äô > ora- ‚Äėmordedor‚Äô, ‚Äėque muerde‚Äô > (h)ora/(h)or ‚Äėperro‚Äô.

Si as√≠ fuera, dado que el sufijo -tu, seg√ļn la opini√≥n m√°s generalizada, procede del supino latino, no podr√≠amos aceptar la existencia de hor(a) para √©pocas anteriores a la romanizaci√≥n, ni en el preprotoeuskera, el protoeuskera ni aun siquiera en el euskera arcaico. En este sentido ignoramos en qu√© marco cronol√≥gico clasifica Lakarra la formaci√≥n de *horgi, ya que como de costumbre no indica nada al respecto.

El DGV indica que ogi en los dialectos septentrionales presenta la acepci√≥n de ‚Äėtrigo‚Äô, ‚Äėcampo de trigo‚Äô. Desde nuestro punto de vista consideramos que habr√≠a que investigar primero si no fue √©ste el significado original de la palabra, ya que la evoluci√≥n sem√°ntica desde ‚Äėtrigo‚Äô a ‚Äėpan‚Äô es mucho m√°s razonable que la que se propone desde ‚Äėcarne de perro‚Äô. El mismo diccionario aporta la palabra ogitza ‚Äėmont√≥n de granos de trigo‚Äô, seg√ļn Azkue propia de Bazt√°n y Roncal. En nuestras indagaciones hemos podido encontrar un caser√≠o Ogitza en Elorrio, que existe como poco desde 1515 (Bidart 2006: 95), en el que exist√≠a un importante molino. Suponemos que esto ser√≠a una prueba contundente de que al principio ogi tambi√©n signific√≥ ‚Äėtrigo‚Äô en el extremo occidental, pues el caser√≠o recibir√≠a su nombre de los montones de cereal almacenados para la molienda.

No pretendemos dictar a nadie cuál debe ser la etimología correcta para ogi, ni mucho menos queremos jugar a ser mejores filólogos que los profesores de Gasteiz. Solamente tratamos de resaltar las graves deficiencias de la propuesta de Lakarra (que hace poco caso a infinidad de aspectos cruciales), recordando que existen vías alternativas que merecen ser estudiadas. Si no tomamos en consideración todos los datos que nos pueden ayudar a reconstruir la historia de cada palabra, de nada sirven las buenas intenciones vertidas en la memoria del proyecto Monumenta Linguae Vasconum acerca de la profesionalidad, toma en consideración de todas las variantes dialectales, periodización de la lengua, etc.


[1] Para oratu el profesor vizcaíno propone su derivación desde el castellano coger (Lakarra 2009b: 44), lo cual no pasa de ser otra etimología insólita y poco creíble.

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• Lunes, Diciembre 23rd, 2019

Saber de d√≥nde cobra cada uno est√° bien. Porque eso influye en el discurso que defiende cada uno-a. La entrevista realizada a Gorrochategui¬† en el Diario de Noticias nos ha dado mucha informaci√≥n Gorrochategui Diario de Noticias. (Han quitado el link a la noticia. ¬Ņno ser√° porque la criticamos abiertamente en el blog en euskera varias veces? pero la puedes leer abajo integramente)

Queremos invitaros a leerla en su totalidad y a reflexionar sobre el contenido que hay detr√°s de cada p√°rrafo. Es decir, a leer entre l√≠neas. Aqu√≠ se ve claramente que el Ministerio de Cultura espa√Īol -le han dicho que pague a Industria para disimular- destina una fortuna a tres proyectos a trav√©s de los 15 trabajadores y 10 becarios que tiene aqu√≠ (25 en total!!!!!! M√°s que el personal investigador de Euskaltzaindia). Estos son algunos de los p√°rrafos m√°s interesantes:

-Trabamos en muchas l√≠neas de investigaci√≥n que no tienen soporte econ√≥mico, pero en este momento (dirurik dago ala ez?) el grupo tiene en vigor tres proyectos financiados por el Ministerio de Econom√≠a, Industria y Competitividad: El primero, que soporta toda la investigaci√≥n de los compa√Īeros que trabajan sobre la historia de la lengua vasca, se llama Monumenta Linguae Vasconum. El segundo es un proyecto sobre lenguas y epigraf√≠as paleohisp√°nicas, que va en coordinaci√≥n con la Universidad Complutense y la Universidad de Zaragoza, y que es el que yo coordino. Su objetivo es investigar sobre las lenguas prerromanas de la pen√≠nsula ib√©rica. Y el tercero, que est√° enfocado en la tipolog√≠a ling√ľ√≠stica, estudia el fen√≥meno de la animacidad en las lenguas. En total estamos 15 o 16 profesores fijos dedic√°ndonos a la investigaci√≥n m√°s otro grupo de doctores, doctorandos y becarios que son casi otros 10. Seremos unas 22 o 25 personas, pero esta parte de los investigadores j√≥venes va rotando.

¬ŅTienen alguna publicaci√≥n importante en ciernes?¬† (ya se ha publicado este libro)

-Para finales de este a√Īo el grupo va a sacar el libro Historia de la Lengua Vasca, que va a ser publicado por el Gobierno Vasco en euskera y en castellano. Se acaba de entregar en la imprenta. Es un libro bien gordo que va a llenar un hueco importante, porque ve√≠amos que no exist√≠a un escrito de este tipo para alumnos especializados, de m√°ster y ling√ľistas que no sepan exactamente sobre la lengua vasca pero que quieran conocer su historia. Y por supuesto tambi√©n para cualquier persona interesada.

Gracias al dinero pagado por Madrid (y con el dinero destinado por el Gobierno Vasco a la imprenta) sabremos cu√°l es la historia de nuestra lengua. ¬°Qu√© asombroso! ¬ŅPor qu√© Madrid gasta una fortuna que no gasta en la historia del catal√°n o del gallego? ¬ŅQu√© le importa a Madrid la historia del euskera, si es una lengua aislada o no, y todas las dem√°s cuestiones, cuando vemos continuamente que est√° en contra de su normalizaci√≥n? ¬ŅPor qu√© el Gobierno acepta difundir en su nombre una cosa pagada e “investigada” por Madrid? Es decir, ¬Ņpor qu√© acepta la extensi√≥n del discurso creado por Madrid? (Al igual que la Euskaldunizaci√≥n tard√≠a de ETB, ¬Ņdifundir una teor√≠a que nos viene de un investigador de Madrid como si fuera nuestra?)

El Gobierno espa√Īol sabe (mejor que nosotros) que la teor√≠a del aislacionismo del euskera no nos hace m√°s fuertes, sino m√°s d√©biles. Sabe perfectamente lo importante que es no desvelar la historia y el origen del euskera.

A la vista de las ra√≠ces m√°s antiguas de todas o de muchas lenguas (ama=madre, ata=padre, ur=agua, iz=agua, aran=valle…) parece que entre todas las lenguas hay alg√ļn tipo de relaci√≥n (grande, mediana, peque√Īa o muy pequ√Īea) y que dependiendo de la √©poca en que unas lenguas se diferenciaron de otras puede haber un grado de relaci√≥n u otro. Si el euskera se diferenci√≥ de otras lenguas europeas hace 8.000-15.000 a√Īos (cuando comenz√≥ el sedentarismo), no puede tener el grado de similitud que tienen las lenguas que se han diferenciado hace 1.500 a√Īos, pero s√≠ al menos una relaci√≥n fundamental que nos muestra la toponimia.

En eso consiste, en nuestra humilde opini√≥n, el trabajo de los mercenarios culturales que Madrid tiene aqu√≠ en Filolog√≠a Vasca: crear la historia y la ling√ľ√≠stica que nuestros rivales quieren.

Y otro dato interesante sobre la obra de lenguajes paleohisp√°nicos que dirige Gorrochategui. Cuando se le pregunta en el congreso de Paleohisp√°nica que se celebra a nivel peninsular sobre las palabras id√©nticas del ib√©rico con el euskera, responde casi siempre que no tienen nada que ver (como lo de Lakarra entre los n√ļmeros ib√©ricos y los vascos). Eso s√≠, despu√©s de comer y bebiendo un poco de vino (y fuera del micr√≥fono) una vez visitaron un pueblo ib√©rico y una vez le volvieron a preguntar porque el nombre del monte de al lado se parec√≠a al euskera, y ah√≠ dijo que pod√≠a que se le pareciera un poco.

Es decir, a Gorrochategui le pagan para eso: para defender que no hay semejanza entre el ibérico y el vasco.

Los que afortunadamente est√°n en los congresos Paleohispanica, con lo que dice Lakarra sobre los n√ļmeros y la actitud de Gorrochategui hace tiempo que se han dado cuenta para qu√© est√°n ah√≠.

¬°No es de extra√Īar que, adem√°s estas grandes subvenciones, le hayan dado un sill√≥n en la RAE a Gorrochategui!

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Noticia completa

Joaqu√≠n Gorrotxategi ling√ľista, investigador y profesor de la upv/ehu: ‚ÄúEl origen del euskera siempre ha tenido inter√©s porque es una lengua aislada. No sabemos de d√≥nde viene‚ÄĚ

Doce grupos han comenzado a darle vida por fin al centro Micaela Portilla. Gorrotxategi, un histórico de la Facultad de Letras, es el investigador principal de uno de ellos.

Carlos Mtz. Orduna José Ramón Gómez РDomingo, 4 de Junio de 2017

Vitoria- Joaqu√≠n Gorrotxategi (Eibar, 1953) comanda el grupo de investigaci√≥n sobre Historia de la Lengua Vasca y Ling√ľ√≠stica Hist√≥rico-Comparada instalado ya en Micaela Portilla y coordina uno de sus proyectos financiados actualmente por el gobierno central, el dedicado a las lenguas y las epigraf√≠as paleohisp√°nicas. Profesor en la Facultad de Letras de la UPV/EHU, de m√°ster y de las aulas de la experiencia, dirige tambi√©n el doctorado de Ling√ľ√≠stica y en su d√≠a fue una de las primeras voces en cuestionar la autenticidad de los hallazgos de Iru√Īa-Veleia, entre otros ‚Äúmuch√≠simos frentes‚ÄĚ en los que ha estado inmerso. Ligado a la facultad referente del campus de Gasteiz desde su creaci√≥n en 1987, el ling√ľista ha acogido ‚Äúcon gran alegr√≠a‚ÄĚ la apertura del centro de investigaci√≥n en letras, que ha permitido acabar con los graves problemas de espacio que hist√≥ricamente han afectado tanto a √©l como a sus colaboradores.

¬ŅQu√© puede contar, ‚Äėgrosso modo‚Äô, sobre el grupo de investigaci√≥n que coordina aqu√≠ en Micaela Portilla?

-Como su nombre indica, el grupo está conformado por gente que trabaja en la historia de la lengua vasca y que estudia los documentos y textos que existen de ella hasta el presente, aunque nos producen más interés los testimonios, por ejemplo, del siglo XVI que los de 1975. También estudiamos textos de otras lenguas antiguas. Hablamos tanto de la historia externa de la lengua, de sus testimonios, de cómo ha sido evolucionando o de cuántos hablantes ha tenido a lo largo del tiempo, como de su evolución interna, de su historia interna. De cómo el vasco de 1930 no es igual que el de 1570, de cómo han ido evolucionando las estructuras de la propia lengua. Esas dos cosas son el enfoque de nuestra investigación y nuestra docencia.

¬ŅY en qu√© l√≠neas est√°n trabajando en estos momentos?

-Trabamos en muchas l√≠neas de investigaci√≥n que no tienen soporte econ√≥mico, pero en este momento el grupo tiene en vigor tres proyectos financiados por el Ministerio de Econom√≠a, Industria y Competitividad: El primero, que soporta toda la investigaci√≥n de los compa√Īeros que trabajan sobre la historia de la lengua vasca, se llama Monumenta Linguae Vasconum. El segundo es un proyecto sobre lenguas y epigraf√≠as paleohisp√°nicas, que va en coordinaci√≥n con la Universidad Complutense y la Universidad de Zaragoza, y que es el que yo coordino. Su objetivo es investigar sobre las lenguas prerromanas de la pen√≠nsula ib√©rica. Y el tercero, que est√° enfocado en la tipolog√≠a ling√ľ√≠stica, estudia el fen√≥meno de la animacidad en las lenguas. En total estamos 15 o 16 profesores fijos dedic√°ndonos a la investigaci√≥n m√°s otro grupo de doctores, doctorandos y becarios que son casi otros 10. Seremos unas 22 o 25 personas, pero esta parte de los investigadores j√≥venes va rotando.

¬ŅTienen alguna publicaci√≥n importante en ciernes?

-Para finales de este a√Īo el grupo va a sacar el libro Historia de la Lengua Vasca, que va a ser publicado por el Gobierno Vasco en euskera y en castellano. Se acaba de entregar en la imprenta. Es un libro bien gordo que va a llenar un hueco importante, porque ve√≠amos que no exist√≠a un escrito de este tipo para alumnos especializados, de m√°ster y ling√ľistas que no sepan exactamente sobre la lengua vasca pero que quieran conocer su historia. Y por supuesto tambi√©n para cualquier persona interesada.

La primera ‚Äėcriatura‚Äô del Micaela Portilla, aunque habr√° llevado un largo trabajo….

-Exacto, porque llevamos trabajando en ella cuatro a√Īos o as√≠. Estos proyectos siempre se alargan en el tiempo, que no en el costo, como s√≠ sucede en otros lugares (sonr√≠e). Aunque ya estamos acostumbrados, nos cuesta much√≠simo acomodarnos a los l√≠mites presupuestarios oficiales.

¬ŅSeguimos en una √©poca dif√≠cil para la investigaci√≥n?

-S√≠. Para la compra de bibliograf√≠a, para realizar publicaciones o asistir a congresos nos apa√Īamos. Pero lo que notamos siempre y necesitamos, porque nos parece muy escasa, es la ayuda en personal. Y la crisis ha afectado mucho a esto. Antes, el propio ministerio daba un becario cuando conced√≠a la financiaci√≥n a un proyecto, pero eso ha desaparecido totalmente. Ahora te dan la financiaci√≥n para que funciones pero te quitan lo importante, el personal, que es lo que realmente cuesta y el que hace la investigaci√≥n.

Y tiene que vivir.

-Y tiene que vivir. Y adem√°s, hay que ir generando un recambio entre investigadores. Esto se va transmitiendo, a investigar se va aprendiendo. Porque esto se aprende viendo a los profesores y trabajando con ellos. Tenemos un grave problema, que los profesores fijos m√°s j√≥venes tienen ya 50 a√Īos. El relevo est√° muy complicado, y por el momento no se ve ninguna recuperaci√≥n. Las becas siguen siendo pocas, al menos en nuestras √°reas.

Pese a honrosas excepciones como la puesta en marcha de esta infraestructura, ¬Ņse sienten un hermano pobre respecto a las otras ciencias?

-S√≠, pero no aqu√≠ en el Pa√≠s Vasco, sino en general, porque esta facultad siempre ha sido puntera en el √°mbito de la investigaci√≥n. Pero est√° claro que las humanidades no reciben tanto dinero como otras √°reas. Hay muchas ayudas del ministerio que van enfocadas a √°reas muy espec√≠ficas de las ciencias, pero en nuestro caso no hay nada. Y tenemos que ir al saco com√ļn.

¬ŅQu√© ha supuesto para su grupo mudarse a unas instalaciones tan modernas como √©stas?

-El grupo est√° trabajando desde hace muchos a√Īos, pero nunca hemos tenido ning√ļn lugar fijo como √©ste. Cada cual trabajaba en su despacho y los becarios en su casa, as√≠ que ha sido una gran alegr√≠a. Todav√≠a nos estamos situando y adecentando y rellenando el espacio con mobiliario y ordenadores, para lo que vamos a necesitar tiempo hasta final de curso. B√°sicamente, esto significa que los becarios que no ten√≠an ning√ļn lugar en la facultad para hacer su investigaci√≥n ya pueden venir aqu√≠ y tener ese lugar. Y que nosotros los investigadores tengamos tambi√©n un espacio amplio para hacer reuniones y todo lo relacionado con la investigaci√≥n que antes no pod√≠amos por falta de disponibilidad. Ten√≠amos un problema de espacio muy grave.

¬ŅY qu√© ventajas aporta tener a otros grupos de investigaci√≥n tan cerca, trabajando en este mismo edificio?

-Justo aquí al lado, por ejemplo, tenemos un grupo que trabaja en la historia medieval. Algunos especialistas nuestros a los que les interesan los datos vascos, por ejemplo la toponimia o las palabras que aparecen en los manuscritos medievales, ahora lo tienen muy fácil para intercambiar información y documentación. Se crean sinergias. Estando separados es más difícil, porque además hay una tendencia a aislarse más. Aquí se irá generando la tendencia contraria, es inevitable: Comentar más y compartir conocimientos. Además, este edificio va a dar cobijo más adelante a la escuela de máster y doctorado.

¬ŅQu√© puede aportar el Micaela Portilla a Vitoria, socialmente y desde el punto de vista del conocimiento?

-A los grupos que ya estábamos aquí nos va a dar una mayor comodidad, lo cual es de agradecer. Seguiremos haciendo lo que hemos hecho hasta ahora pero en mejores condiciones, lo cual supone que lo haremos de forma más agradable y que eso tendrá buenos resultados para todos.

¬ŅEl origen exacto de la lengua vasca sigue siendo un enigma?

-El origen del euskera siempre ha tenido inter√©s, tanto aqu√≠ de forma m√°s general como para los ling√ľistas de todo el mundo, porque es una lengua gen√©ticamente aislada. Esto significa que no la hemos encontrado parientes como al espa√Īol, que los tiene con el resto de lenguas rom√°nicas, cuya fuente es el lat√≠n. Tampoco est√° atestiguada la fuente del alem√°n, aunque sepamos que es hermano del ingl√©s, del holand√©s e incluso del sueco. La conclusi√≥n es que todas estas tienen una fuente com√ļn, el protogerm√°nico, pero que no est√° documentada ni creemos que se vaya a documentar nunca, porque deb√≠a estar hablado en un lugar y en una √©poca en la que esa gente no conoc√≠a la escritura. Lo que pasa con el vasco es que esos parientes no se han encontrado, aunque se hayan hecho cantidad de propuestas en los √ļltimos 150 a√Īos. Se la ha comparado con un mont√≥n de lenguas, pero eso no ha convencido a la mayor√≠a de los ling√ľistas. No sabemos cu√°l es su fuente porque no tiene hermanos. La pregunta es… ¬Ņde d√≥nde viene el euskera? No lo sabemos porque no tiene familia.

Se dice que es la lengua m√°s antigua de Europa.

-Esa es una afirmaci√≥n que no tiene sentido, porque ¬Ņqu√© significa la lengua m√°s antigua de Europa? La pregunta es… ¬Ņestuvo la lengua vasca en el sitio donde est√° ahora antes que el resto de todas las lenguas? Yo dir√≠a que s√≠, pero no s√© si es la m√°s antigua de Europa. Lo que s√≠ ha ocurrido es que por alg√ļn factor tanto interno como externo, porque las circunstancias le fueron favorables en un momento cr√≠tico, la lengua vasca no se extingui√≥. Todas las lenguas, como las poblaciones, tienen boca de embudo, pero si logran pasarla tienen buenas expansiones. Por ejemplo, nadie hubiera dicho en el a√Īo 1.000 que el ingl√©s fuera a dominar el mundo.

Por lo que se sabe a ciencia cierta, ¬Ņd√≥nde y cu√°ndo se constata su presencia por primera vez?

-El origen del euskera est√° en donde tenemos los primeros testimonios, que son en la antig√ľedad, en los pirineos centrales y occidentales, en la √©poca romana. Cuando la gente de aqu√≠ empez√≥ a escribir, porque antes no sab√≠a, empez√≥ a dejar restos de la lengua que hablaban. Testimonio de texto escrito en vasco antiguo con claridad no hay ninguno. Lo que s√≠ tenemos son nombres que claramente remiten al vasco que conocemos hist√≥ricamente y que aparecen en inscripciones latinas, que se encuentran en los Pirineos, sobre todo en el norte. Pero la documentaci√≥n antigua es escasita, y esa escasez hay que cubrirla con hip√≥tesis y extrapolaciones.

Usted tom√≥ parte en la comisi√≥n foral que concluy√≥ que las inscripciones en euskera de Iru√Īa Veleia eran falsas. ¬ŅC√≥mo afect√≥ este caso a la labor de los investigadores?

-Desde que esto es p√ļblico, no he visto a ning√ļn ling√ľista hist√≥rico ni a nadie que haya dicho que esas inscripciones sean verdaderas. Hay cuestiones que desde el punto de vista ling√ľ√≠stico son insostenibles, hay much√≠simos problemas para aceptarlas. A m√≠ este tema me afect√≥ mucho, porque en buena medida nos obsesion√≥, y ten√≠amos una opini√≥n p√ļblica muy dividida. Adem√°s, recay√≥ mucha responsabilidad sobre las espaldas de los ling√ľistas, cuando todav√≠a hoy se sostiene bastante que los argumentos ling√ľ√≠sticos son de segundo nivel, y que los v√°lidos son los de los laboratorios. Los laboratorios pueden decir algo, pero no pueden decirlo todo. Y a veces eso que dicen no valdr√° para nada. Es un tema que ha durado much√≠simo y no s√© para qu√©. Aunque no es s√≥lo en este caso, creo que la Justicia espa√Īola est√° enterrada en papel.

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• S√°bado, Enero 25th, 2014

Lakarra, viendo los infordes de Eduardo Ordu√Īa del 2005 y el de Ferrer i Jane del 2009, completa este art√≠culo dirigido a Javier de Hoz:¬† Nota sobre numerales (proto)vascos y comparaci√≥n vasco-ib√©rica: 4937-18303-1-PB.

Así lo resume el mismo Joseba:

Analizamos las propuestas sobre numerales vasco-ib√©ricos de Ordu√Īa (2005) y Ferrer i Jan√© (2009) desde el punto de vista de la gram√°tica hist√≥rica vasca.
Además de la inexistencia de correspondencias vasco-ibéricas ni de reconstrucción alguna de la proto-lengua vasco-ibérica (hecho reconocido por los propios autores), las supuestas similitudes presentadas no respetan las leyes evolutivas de los sonidos vascos estudiados (aspiración y diptongos, fundamentalmente) ni su cronología.
La hipótesis del préstamo resultaba ya inverosímil ante la reducida (y lejana) extensión del territorio de habla íbera como 1.ª lengua (v. de Hoz 2009) y la inexistencia de préstamos latino-románicos inferiores a mil; ahora, además, observamos que la mayor parte de los numerales reciben explicaciones léxicas ymorfológicas intravascas satisfactorias, hecho imposible si se tratara de préstamos.
En el primer ap√©ndice analizamos hiri ‚Äėciudad‚Äô, tal vez el supuesto pr√©stamo ib√©rico m√°s famoso, mostrando la debilidad de los fundamentos de tal creencia y la posibilidad de explicarlo (de manera conjunta con (h)iri ‚Äėcerca‚Äô, desatendido habitualmente) por reconstrucci√≥n interna.
En el 2.¬ļ ap√©ndice se re√ļnen una serie de notas sobre el origen de bat
‚Äė1‚Äô y bi ‚Äė2‚Äô, necesariamente m√°s especulativas que las relativas al resto de numerales.
Creemos que nuestro trabajo muestra una vez m√°s la inverosimilitud de las hip√≥tesis vasco-ib√©ricas, entendidas bien como relaci√≥n gen√©tica entre ambas lenguas, bien como pr√©stamos debidos a un contacto ling√ľ√≠stico significativo constatable entre ellas.
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• Domingo, Abril 28th, 2013

En el capítulo 12 se comenta que algunas propuestas de evolución son insólitas:

12. Algunas evoluciones propuestas son insólitas

Es t√≥nica general que gran parte de las etimolog√≠as presenten problemas morfol√≥gicos, fonol√≥gicos y sem√°nticos muy graves, que las convierten en improbables, por no decir virtualmente imposibles. Tenemos los ejemplos de *goi-bar ‚Äėarriba-debajo‚Äô > *gwibar > *bi-z-bar > bizkar (Lakarra 2011: 105).

La evoluci√≥n fon√©tica que se postula es muy violenta, aparte de no tener en cuenta que bizkar ya aparece desde antiguo. El DGV menciona su aparici√≥n en toponimia medieval: Lopp de Biscarra (1174), Mutilua vizcarra (1283), Asta Bisquarra (1284). Trask anota como opini√≥n com√ļnmente aceptada que la palabra es la fuente del nombre Bizkaia (Trask 2008: 146). Ins√≥lita es tambi√©n la evoluci√≥n *goi-hegi > *gwi-egi > *biegi > begi. No se aporta explicaci√≥n alguna de por qu√© el primer miembro del compuesto experimenta tan violenta deformaci√≥n, mientras que el segundo queda pr√°cticamente indemne.

Con todo, las etimolog√≠as de bizkar y begi se quedan en nada compar√°ndolas con la de *goi-*dodani ‚Äėponer encima‚Äô > *gwi(d)odani > *bionani > *bonani > *banani > *b√Ęh√Ęh√ģ > mahain (Lakarra 2011: 110). La cantidad de cambios fon√©ticos, la arbitrariedad de la que hacen gala, y por decirlo con rotundidad, lo retorcido en general de la propuesta, convierten esta etimolog√≠a en un modelo de excesos etimol√≥gicos, si se nos permite la expresi√≥n.

Otro tanto podemos decir de cosas como *edun-heben-i > *ewhebeni > *efe.eni > efini, ibeni, imini, ipini (Lakarra 2011: 108), de supuestos compuestos entre pr√©stamos y l√©xico patrimonial como ceruu-oin > orein (Lakarra 2011: 110), o de evoluciones defendidas para aparentes pr√©stamos puros como timbal > *dilbal > *dibal > *di.al > *digal > gidal ‚Äėpierna‚Äô o herba > erbar > berar > belar/bedar (Lakarra 2009a: 579),¬† donde se encajan interminables cambios fon√©ticos trastocando lo que sea necesario con tal de legitimar las propuestas del profesor vizca√≠no.

¬ŅY qu√© decir de etimolog√≠as tan incre√≠bles como Siriu-za > izar (Lakarra 2009b: 44), por cierto sin rastro alguno del obligado asterisco * que indica formulaci√≥n meramente hipot√©tica, o la de Lat. timor > *tirmor > *dirmor > *dirbor > *birdor > *birdur/*berdur > bildur/beldur (Lakarra 2011: 105), cuya evoluci√≥n fon√©tica es tan truculenta que carece por completo de trazas de verosimilitud?

Hablando de pr√©stamos y fonemas que gustan de cambiar de aspecto, no podemos pasar la ocasi√≥n sin citar el caso de caninu > *aninu > *√Ęh√ģh√Ľ > *a.√ģh√Ľ > *ag√ģhun (ala *ha.√ģ.√Ľ?) > *hagiun > hagin (Lakarra, 2011: 107), que acumula tantas mutaciones de sonidos y tan poco probables que s√≥lo por el principio de econom√≠a ya resulta sospechoso en cuanto a fiabilidad[1], y eso sin contar algunas conclusiones mucho m√°s inquietantes que podemos obtener si tratamos de encajar su evoluci√≥n con la seguida por compuestos de esta misma palabra.

Reflexionemos un momento sobre letagin/betagin ‚Äėcolmillo‚Äô. Siguiendo la opini√≥n com√ļn, recogida en Mitxelena, Trask, Morvan y el DGV, Lakarra considera que procede de un compuesto *begi-hagin > betagin ‚Äėmuela del ojo‚Äô. Por nuestra parte nos parece una etimolog√≠a l√≥gica que aceptamos. Ahora bien, recordando que seg√ļn el profesor vizca√≠no hagin procede de caninu, primero debemos suponer que hagin es m√°s antiguo que el compuesto letagin al que dio lugar. Esto nos sugiere un panorama en el que en √©poca todav√≠a romana se empez√≥ a producir la transformaci√≥n de caninu en hagin. Como Lakarra describe hasta cinco estados fon√©ticos intermedios entre uno y otro, debemos suponer que el proceso llev√≥ un tiempo hasta cumplirse del todo, lo que nos coloca como poco en plena Edad Media.

No se sabe por qu√© extra√Īos motivos, despu√©s de tan dram√°ticas transformaciones una vez llegados a hagin la palabra qued√≥ completamente paralizada en el l√©xico vasco sin alterarse hasta la actualidad. A continuaci√≥n debemos suponer que se junt√≥ con begi, que tambi√©n tras un breve periodo de cambios radicales, qued√≥ paralizado en la estructura que ha llegado hasta nosotros. M√°s tarde ambas palabras se fueron fusionando, sufriendo una evoluci√≥n b- > d- > l- hasta producir letagin, que vuelve a pararse en el tiempo, apareciendo en la literatura vasca desde 1627 en Etcheberri de Ziburu, en una variante telagin que presenta met√°tesis conson√°ntica.

Si ya en aquellos a√Īos hab√≠a sufrido esta alteraci√≥n sobre letagin, esto quiere decir que la voz se usaba desde mucho antes, como poco en el l√©xico medieval vasco, as√≠ que caninu tuvo que correr mucho para transformarse en hagin, este √ļltimo debi√≥ darse prisa para juntarse con begi haci√©ndolo mutar a bet- (aunque sin perder nada por el camino), y despu√©s la transformaci√≥n b- > d- > l- tuvo que producirse a ritmo verdaderamente acelerado para llegar casi sin resuello al siglo XVII.

Sinceramente, no nos salen las cuentas temporales, y creemos que nos encontramos ante una incongruencia glotocronol√≥gica evidente. Ac√ļsenos si se quiere de ignorancia, de falta de preparaci√≥n filol√≥gica, de errores de c√°lculo o de lo que corresponda. El esquema que se nos ofrece no nos satisface, ni creemos que pueda satisfacer a muchos otros, entre otras cosas porque violenta el principio de econom√≠a, al defenderse un proceso evolutivo lleno de anomal√≠as, con palabras que evolucionan mete√≥ricamente durante una √©poca para a continuaci√≥n quedarse congeladas en el tiempo, recuperando enigm√°ticamente su vitalidad al juntarse con otras voces. Mucho tendr√° que argumentar Lakarra en el futuro para que semejantes propuestas puedan ser admitidas como algo l√≥gico y normal.

Despu√©s de todo lo visto, no nos extra√Īa que el profesor de la UPV llegue al punto de desentenderse por completo no s√≥lo de lo aportado por etimologistas anteriores, sino hasta de la misma l√≥gica del idioma, proponiendo etimolog√≠as tan carentes de fundamento como *e-da-don-i > *edodani > *edonani > *eunani > unai(n) (Lakarra 2011: 111), cuando para Mitxelena, Trask y otros autores unai(n) es un bastante probable compuesto de zain ‚Äėguardi√°n‚Äô con el mismo tratamiento fon√©tico de igurai(n) y urdain (Trask 2008: 220, 356).

¬ŅSer√≠a demasiado atrevido sugerir que todas las cr√≠ticas que Lakarra vierte sobre los comparativistas, acerca de su tendencia a manipular y falsificar la realidad, por deformar las palabras a su conveniencia para demostrar parentescos que no lo son, se podr√≠an aplicar punto por punto a la metodolog√≠a reconstructiva del propio profesor vizca√≠no?


[1] Ya el primer paso, con la desaparici√≥n instant√°nea y sin dejar rastro de la c-, entra en conflicto directo con lo que sabemos de fon√©tica vasca. Las c- suelen dar lugar en pr√©stamos de cierta antig√ľedad a g- (corpus > gorputz, camara > ganbara), manteni√©ndose el sonido en los dialectos y rincones m√°s conservadores en este aspecto (korputz, kanbara). En los pocos casos en los que la oclusiva sorda inicial termina desapareciendo (cupella > upel(a), cavea > abia), el proceso se culmina √ļnicamente en puntos concretos del territorio, quedando ejemplos de situaciones intermedias con k-, g- y h- repartidas en la mayor parte de los dialectos. Ilustrativo es el extenso repertorio que nos aporta el DGV para upel(a) (kupel(a)/kupla/gup(h)el/dupel/kubel/kuel), que en el caso de abia es exhuberante: habia (V, Sal, S, R; Mic 8r, SP, Lar, Lecl, A√Ī, G√®ze, Dv (S), H (+ abia (V)), habi (V, G-azp, S, R), kabia (det., Lar, A√Ī, H), kabi (G, AN; Is 174, Dv (V, G), Lh), afia (V-gip; Lcc), apia (V-och-gip; H (s.v. kafia)), api (G-goi, AN-gip), kafia (AN, L, BN-baig, Ae; Dv (L); det., SP, Lar, A√Ī (AN), Arch VocGr, H (L)), kafira, kafi (ANmer, B, BN-mix; Lh), aabia (V-gip), aapi (G-goi), aapia (V-gip), aafia (V-gip), abira, aubi (V-arr), gabia (Dv (gabi V, G), H (G)). Ref.: Bon RIEV 1909, 24ss.; VocZeg 287; VocPir 344; A (abi, abia, abira, api, kabi, kafia, aapi, aubi); Lrq; Iz ArO√Ī (aabixa, aafixa, a√°pixa), Als (kafiya); Etxba Eib (abixia, kabia); Izeta BHizt2 (kafi); Elexp Berg (afixa, apixa). Esto choca frontalmente con que hagin no tiene grandes variaciones, lo cual apunta a una palabra del l√©xico patrimonial com√ļn. Si viniera de caninu existir√≠an seguramente variantes *kagin / gagin. El resto de evoluciones que propone Lakarra para caninu, donde observamos que a mitad del camino se queda la voz en esqueleto, s√≥lo con vocales y aspiraciones, para a continuaci√≥n migrar una h a la posici√≥n inicial, restituy√©ndose al final una n que termina trag√°ndose la u, resulta inveros√≠mil. Puestos a especular con los cambios fon√©ticos, caninu habr√≠a dado lugar en euskera a *gahi(√Ī)u o algo parecido, no a hagin.

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• Jueves, Abril 25th, 2013

En el capítulo séptimo se critica su excesivo uso del comparativismo tipológico a la hora de justificar sus teorías:

7. Para justificar la teoría se recurre en exceso al comparativismo tipológico

No suele haber trabajo o publicaci√≥n de Lakarra que se inicie sin una buena dosis de duras cr√≠ticas al comparativismo, en un tono que a veces roza lo insidioso por las acusaciones de que sus defensores esconden supuestas intenciones ocultas. Se afirma taxativamente que es una metodolog√≠a ya agotada, incapaz de aportar nada de valor en el conocimiento del euskera primitivo. Seg√ļn su criterio solamente la reconstrucci√≥n interna tiene futuro, ya que no existe lengua en el mundo que tenga parentesco con el euskera.

Entre los argumentos que se ofrecen, se nos dice que el comparativismo cae en deficiencias cient√≠ficas, al tomar palabras de decenas de lenguas, en las que por una simple cuesti√≥n de probabilidades siempre encontraremos alg√ļn paralelismo en unas u otras, sobre todo si manejamos las palabras vascas a nuestro antojo. En palabras textuales:

‚ÄúLo aqu√≠ reproducido puede servir para ilustrar la osad√≠a, el desconocimiento y la intenci√≥n tramposa y claramente falsificadora de los autores y, en general, de la corriente a la que pertenecen (…) En resumen (cf. Lakarra 1997b y 2003b), nos hallamos frente a pr√©stamos, onomatopeyas, acepciones equivocadas, segmentaciones morfol√≥gicas err√≥neas, formas dialectales o demasiado recientes, an√°lisis sobre inspecciones oculares de poco-m√°s-o-menos o de sonsonete y otras hierbas, pero sin el m√°s m√≠nimo intento de justificar las correspondencias fon√©ticas o morfol√≥gicas de los supuestos cognados. Pese a lo que pueda considerar alguien con vocaci√≥n de estar √† la page, todo esto no supone precisamente un avance en la metodolog√≠a de la ling√ľ√≠stica comparada, ni ayuda a establecer bases m√°s firmes para el estudio de parentescos de la lengua vasca que, no hace falta decirlo, ser√≠an tan remotos que dif√≠cilmente podr√°n ser jam√°s establecidos; nada nos autoriza a creer en espejismos o autosugestionarnos con chapuzas de aficionados como ha mostrado Trask (1997 y trabajos anteriores) en su cr√≠tica a la teor√≠a na-dene-vasca, aun mostr√°ndose este autor bastante indulgente ‚Äďen nuestra opini√≥n‚Äď en el estricto campo amerindio (cf. Trask 1996 y Campbell 1997)‚ÄĚ (Lakarra 2006: 244, 245).

Podemos convenir con el profesor vizca√≠no que la investigaci√≥n del euskera primitivo se ha visto lastrada por no pocos excesos metodol√≥gicos. A primera vista la propuesta de concentrarse en la reconstrucci√≥n interna nos parece muy atractiva y cient√≠ficamente irreprochable, de tal modo que aplaudimos su inter√©s por mejorar el an√°lisis del euskera primitivo. Lo malo es que en cuanto echamos mano a su obra, nos resulta chocante encontrar en ella el recurso constante a otro tipo de comparativismo, esta vez no en forma de comparaci√≥n de ra√≠ces con vistas a defender el parentesco con alg√ļn idioma remoto, sino en forma de comparativismo tipol√≥gico, con la intenci√≥n de justificar sus propias ideas.

Es decir, no se admiten comparaciones que prueben parentesco alguno, pero sí se usa y abusa de cualquier comparación de estructuras de composición, raíz o frase de otras lenguas en las que considere que existe un paralelismo que apoya sus postulados.

Como el profesor de Gasteiz se ve obligado a desarrollar un aparato l√≥gico-argumentativo que d√© credibilidad a su modelo de reconstrucci√≥n del idioma, su pr√°ctica habitual consiste en iniciar sus trabajos con largos discursos te√≥ricos, en los cuales repasa vol√ļmenes muy amplios de literatura filol√≥gica, por lo general sin relaci√≥n alguna con la lengua vasca. All√≠ donde cree encontrar un autor que defiende modelos de reconstrucci√≥n de las lenguas de su especialidad seg√ļn los par√°metros de la ¬ęforma can√≥nica¬Ľ de la ra√≠z, no duda en tomarlo como referencia, como si la visi√≥n que el especialista correspondiente defiende para idiomas a veces a miles de kil√≥metros fuera enteramente aplicable a nuestro caso.

A esto suelen seguir los esfuerzos dedicados a la reconstrucci√≥n interna del euskera, en los que por lo general suele fundamentarse primero en una interpretaci√≥n peculiar de las ideas de Mitxelena, para a continuaci√≥n desplegar sus conocidas etimolog√≠as. A fin de reforzar la bondad de sus interpretaciones, no duda en recurrir a la comparaci√≥n morfol√≥gica y sem√°ntica con lenguas de todo el planeta. Cualquier comparaci√≥n con los idiomas m√°s variados parece leg√≠tima (y da la sensaci√≥n de que cuanto m√°s lejos se encuentren mejor), aunque sean sistemas de comunicaci√≥n situados en coordenadas geogr√°ficas, culturales e hist√≥ricas a a√Īos luz del euskera. No deja de resultar parad√≥jico que Lakarra critique tan duramente los intentos de emparentar el euskera con otras lenguas, para acto seguido lanzarse a una comparaci√≥n masiva de sus estructuras con idiomas con los que no tiene la m√°s m√≠nima relaci√≥n.

Actuando as√≠ creemos que el profesor de la UPV est√° practicando con entusiasmo la misma metodolog√≠a arbitraria e interesada que tanto critica en sus rivales comparativistas. Es f√°cil deducir que si trabajamos con una base de datos de lenguas de todo el planeta siempre encontraremos alguna coincidencia morfol√≥gica o sem√°ntica debida a la pura casualidad, con lo que tendremos datos para justificar nuestras propuestas, pero que en ning√ļn caso demostrar√≠an nada serio por proceder de un ¬ęrastrillado¬Ľ masivo entre cientos de idiomas sin relaci√≥n cultural o gen√©tica entre s√≠.

Similarmente, si tomamos toda la gigantesca literatura filol√≥gica de las √ļltimas d√©cadas, seleccionando las escuelas que nos parecen m√°s pr√≥ximas a nuestras ideas y descartando las opuestas, recortamos las palabras de ciertos especialistas insert√°ndolas descontextualizadas como citas autorizadas, y amalgamando todo ello con un tratamiento fon√©tico y etimol√≥gico de las palabras vascas en base a reglas ad hoc, creadas por uno mismo y sin antecedentes hasta ahora, se pueden justificar tranquilamente las ideas que se quieran justificar…

Mal que le pese al profesor Lakarra, aunque es cierto que las lenguas tienden a organizarse seg√ļn esquemas regulares, ninguna de ellas se atiene a un √ļnico esquema fon√©tico. Las formas can√≥nicas, ra√≠ces y estructuras puras s√≥lo pertenecen al mundo de la especulaci√≥n entre especialistas, y raro es encontrarlas en lenguas reales, que evolucionan en cambio constante, fragmentadas en dialectos diversificados, y llenas de excepciones, irregularidades, formaciones expresivas, etc.

El modelo de Lakarra para el preprotoeuskera basado en una √ļnica estructura de ra√≠z monos√≠laba CVC (consonante-vocal-consonante), que encima no puede unirse a otras ra√≠ces y prefijos m√°s que siguiendo unas normas extremadamente restrictivas, dif√≠cilmente pudo existir en la vida real, ni hace tres mil a√Īos ni en √©pocas anteriores. Menos a√ļn cuando lo que nos ofrece es un panorama de ra√≠ces excesivamente regulares (sin asomo alguno de las variaciones dialectales que se esperar√≠an para √©pocas en las que no exist√≠an academias), como si, utilizando la jerga al uso, los preprotovascos de hace tres milenios ya hubiesen sometido su preprotolengua a un proceso de ¬ępreprotonormalizaci√≥n¬Ľ.

Asimismo su sistema de deducci√≥n y extracci√≥n de ra√≠ces es altamente discutible, y pese a los esfuerzos que dedica para demostrar la fiabilidad de su propuesta, reivindicando supuestos paralelismos en lenguas indoeuropeas, sem√≠ticas, chino-tibetanas, amaz√≥nicas o de lugares remotos, no se conocen lenguas reales, documentadas en textos, que se ci√Īan tan restrictivamente a este esquema. Lo habitual es encontrar pluralidad de combinaciones, incluso en lenguas con una base tan regular como las sem√≠ticas (que se organizan en ra√≠ces tril√≠teras)[1], por lo que presumiblemente el preprotoeuskera tambi√©n tendr√≠a diversidad de ra√≠ces, no un solo tipo, incluso aun en el caso de que dominase un modelo de s√≠laba CVC por encima de los dem√°s.

Por todo lo dicho, no podemos admitir que el profesor vizcaíno, en base a sus discutibles esquemas, aparte del léxico vasco con tanta ligereza y vehemencia a palabras como negar, erne, orein, itsu, olde, hezur, ahur, oiher, ister, bazter, beldur, belaun, hagin, bider, o bizar, clasificándolas como supuestos préstamos llegados del latín o del castellano, y menos cuando él mismo reconoce que:

‚Äúcasi todas esas voces tienen una extensi√≥n considerable en la geograf√≠a e historia de la lengua y pertenecen a campos sem√°nticos como las partes del cuerpo, adjetivos, etc. que no hacen pensar en principio en pr√©stamos; de hecho no parecen haber suscitado sospechas en ese sentido‚ÄĚ (Lakarra 2009a: 586).


[1] No pueden ser m√°s expresivas las palabras del gran ling√ľista Edward Sapir que Lakarra cita en uno de sus √ļltimos trabajos (el resaltado en negrita es nuestro): ¬ęEn hebreo, lo mismo que en otros idiomas sem√≠ticos, la idea verbal en cuanto tal se expresa mediante tres consonantes caracter√≠sticas (con menor frecuencia dos, o cuatro). Por ejemplo, el grupo sh-m-r expresa la idea de ‚Äėguardar‚Äô, el grupo g-n-b la idea de ‚Äėrobar‚Äô, el grupo n-t-n la idea de ‚Äėdar‚Äô. Naturalmente, estas series de consonantes son abstracciones de las formas que se emplean en la realidad¬Ľ (citado en Lakarra 2011: 13). Con todo el respeto, pensamos que el profesor de Gasteiz deber√≠a tomarse m√°s en serio esta √ļltima frase, antes de medir la vasquidad de una palabra en base a su restrictivo modelo CVC.

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• Domingo, Abril 21st, 2013

En el quinto capítulo se habla sobre la falta de sistematización de su teoría, subrayando que sus etimologías estan sin ordenar temporalmente:

5. Su modelo reconstructivo nunca se ha expuesto sistemáticamente y ni siquiera se han ordenado las etimologías a nivel temporal

El profesor Lakarra suele seguir un esquema de redacci√≥n en el cual se exponen al principio diversas razones fonol√≥gicas y morfol√≥gicas a favor de su sistema, intercal√°ndose diversas reconstrucciones de palabras, y en ocasiones el art√≠culo o informe finaliza con listados m√°s o menos largos de propuestas etimol√≥gicas. Salvo vagas alusiones a las fases denominadas ¬ęprotovasco antiguo¬Ľ y ¬ęprotovasco reciente¬Ľ, y la defensa de un modelo de lengua monosil√°bica en preprotovasco, que evoluciona mediante el recurso a la composici√≥n de dos ra√≠ces a un sistema de bis√≠labos hasta dar lugar al euskera arcaico, no encontramos referencia alguna a las fechas aproximadas en las que pudieron configurarse.

En las listas de etimolog√≠as los pr√©stamos rom√°nicos recientes, los supuestamente formados en la fase del euskera arcaico, y los del protoeuskera y preprotoeuskera se mezclan an√°rquicamente, sin poder entreverse ning√ļn criterio de ordenaci√≥n diacr√≥nica. Adem√°s nunca se aportan datos acerca del contexto hist√≥rico-cultural en el que estas palabras pudieron formarse.

Lakarra parece ser de todas maneras consciente de que su forma de exponer las ideas tiene carencias evidentes, aunque no se sabe si por falta de tiempo, interés o por la razón que sea, ha preferido dejar en manos de sus colaboradores las cuestiones de justificar y poner en orden su propia teoría. Son muy reveladoras en este sentido las palabras de uno de sus discípulos (el resaltado en negrita es nuestro):

‚ÄúEn Mart√≠nez Areta (2003) hemos realizado un intento de clasificaci√≥n de los diferentes tipos composicionales subyacentes a las numerosas formas nominales disil√°bicas que Lakarra (1995) descompone en dos elementos monosil√°bicos pero sin asignarles ning√ļn status l√©xico. Por ejemplo, seg√ļn √©l aker ‚Äúmacho cabr√≠o‚ÄĚ < *han-ger, siendo *han algo as√≠ como ‚Äúanimal‚ÄĚ (cf. ahuntz ‚Äúcarnero‚ÄĚ < *han-huntz, han-di ‚Äúgrande‚Ä̂Ķ), y *ger algo parecido a ‚Äúmalo, maldad‚ÄĚ (cf. oker ‚Äútorcido‚ÄĚ, maker ‚Äúdeforme‚ÄĚ, puzker ‚Äúpedo‚Ä̂Ķ). Pero en ning√ļn momento dice expl√≠citamente que esta construcci√≥n fuera de la estructura nombre-adjetivo, o nombre-nombre, o de cualquier otro tipo, ni se√Īala en cada caso cu√°l de los dos es el n√ļcleo nominal. Esto es lo que hemos intentado hacer en los mencionados art√≠culos, adem√°s de exponer una teor√≠a plausible acerca de c√≥mo y por qu√© se dio el paso del monosilabismo al disilabismo‚ÄĚ (Mart√≠nez Areta 2008: 2).

En consonancia con esta forma tan poco rigurosa de proceder, el estilo de redacci√≥n de los art√≠culos del profesor de Gasteiz es embarullado, y hasta para un lector avezado resulta complejo guiarse en la masa de ideas descontextualizadas, habiendo alg√ļn autor que ha definido su estilo literalmente como ¬ęfarragos√≠simo¬Ľ (N√ļ√Īez 2003: 376). Creemos que estas caracter√≠sticas demuestran una total falta de sistematicidad, rigor y m√©todo, por lo que no parece que trabajando de esta manera se cumplan los m√°s altos est√°ndares exigidos en la investigaci√≥n cient√≠fica de alto nivel.

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• Viernes, Abril 19th, 2013

En el cuarto capítulo se critica la constante autocitación como medio de justificación de su teoría:

4. Para justificar sus planteamientos recurre constantemente a la autocitación

A la hora de probar sus hipótesis, Lakarra cita continuamente sus propias obras y propuestas como evidencia en favor de la teoría. Todas las evoluciones fonéticas, etimologías o raíces se remiten una y otra vez a sus argumentaciones, sin poder aportar referencias a investigaciones independientes que corroboren lo expuesto. Es de principio a fin una teoría personal del profesor de Gasteiz, iniciada, elaborada y defendida en solitario, con la excepción, claro está, de sus discípulos en la universidad.

El recurso sistemático a la autocitación no suele ser bienvenido por parte de los comités encargados de revisar y decidir qué trabajos son dignos de publicarse en una revista científica. Por lo general se considera que las referencias a los propios trabajos sólo se pueden hacerse con el objetivo de recordar la evolución que ha podido tener la obra del autor a lo largo del tiempo, o bien para aportar trabajos donde se recogen datos de importancia para la tesis, pero nunca como prueba de peso que confirma lo expuesto.

En ning√ļn caso se puede probar una teor√≠a en base a s√≠ misma. El m√©todo cient√≠fico separa con claridad lo que son los datos de las teor√≠as, y jam√°s las segundas pueden venderse como pruebas de un hecho, sino que se consideran explicaciones de la realidad, susceptibles de ser mejoradas o incluso cuestionadas en el futuro.

El uso y abuso por parte de Lakarra de las autorreferencias a sus obras lo convierte en la √ļnica fuente en la que fundamentar sus principios de evoluci√≥n fon√©tica, criterios etimol√≥gicos, desplazamientos sem√°nticos, procesos de gramaticalizaci√≥n, etc, o al menos la principal, con lo cual volvemos a encontrarnos ante una situaci√≥n de testis unus, testis nullus. Las √ļnicas ocasiones en las que el autor cita obras ajenas suelen ser 1¬ļ cuando menciona trabajos de investigadores anteriores, a fin de definir el estado de la cuesti√≥n hasta su llegada, 2¬ļ cuando trae a colaci√≥n teor√≠as acerca de otros idiomas que interpreta como supuestamente parecidas a las suyas, 3¬ļ cuando incorpora referencias a los trabajos de disc√≠pulos a los que dirige y a los de colaboradores cercanos que comparten sus puntos de vista, y 4¬ļ cuando realiza duras cr√≠ticas a los autores y teor√≠as diferentes, el cual suele ser uno de sus h√°bitos m√°s frecuentes. Nunca observamos que pueda aportar obras de autores independientes que hablen en favor del n√ļcleo de su tesis, por lo que el profesor intercala en sus publicaciones continuas referencias de art√≠culos suyos anteriores, en los que ya entonces se citaba a s√≠ mismo. Si repasamos toda la lista de sus publicaciones nos encontramos con una cadena interminable de textos fundados en autocitas, que a su vez se fundamentan en autocitas anteriores, y √©stas en otras m√°s antiguas, y as√≠ sucesivamente… Dudamos seriamente que esto se ci√Īa a la metodolog√≠a cient√≠fica, ni aun a la deontolog√≠a profesional.

Si la constante autocitación ya es un aspecto criticable, no lo es menos que la fijación por esta práctica conduzca al autor a citar trabajos todavía sin publicar. Por ejemplo, en Lakarra (2009a) se recogen en la bibliografía un total de 33 trabajos suyos, de los cuales 9 títulos (27,27% de todas las obras citadas) se encuentran en estado de simple manuscrito inédito, sin indicios de salir a la luz en un futuro cercano.

En Lakarra (2011) la cifra de obras no publicadas que se citan asciende a 15 sobre un total de 53 (el 28,3%)… Que m√°s de una cuarta parte de las autorreferencias que ofrece en sus publicaciones no hayan visto la luz y ni siquiera se haya determinado a√ļn si aparecer√°n en un libro o revista, es inadmisible para un especialista que ocupa una c√°tedra de tan gran importancia.

Cualquier argumentaci√≥n sobre la que se pretenda fundamentar una hip√≥tesis debe estar previamente publicada en medios al uso, al alcance tanto de los investigadores especializados como del p√ļblico en general. Intentar avalar las bondades de una teor√≠a en base a informes fantasma, de los que pocos conocen su contenido, no han sido sometidos a revisi√≥n cr√≠tica (en ocasiones los t√≠tulos sufren cambios seg√ļn avanza el tiempo, lo que revela continuas reformas del texto[1]), s√≥lo contribuye a da√Īar la propia credibilidad cient√≠fica. Por no conocer, no conocemos ni siquiera su tesina de licenciatura terminada en 1984 (Euskal thesauruserako gaiak: Hegoaldeko testuak 1700-1745), ni aun su tesis doctoral de 1994 (XVIII. mendeko hiztegigintzaren etorkiez), que permanece in√©dita hasta el momento a pesar de haberse le√≠do hace cerca de dos d√©cadas, cuando no pocas de las que ha dirigido se han colgado en internet no mucho tiempo despu√©s de haberse defendido, gracias a las facilidades que ofrecen las nuevas tecnolog√≠as.


[1] En Lakarra (2008) uno de los manuscritos in√©ditos citados tiene por t√≠tulo ‚Äú450 etimologias y subiendo. Materiales para un diccionario etimol√≥gico vasco‚ÄĚ. En Lakarra (2009a) aparece por el contrario como ‚Äú500 etimolog√≠as y subiendo. Materiales para un diccionario etimol√≥gico vasco‚ÄĚ, que en 2010 se convierte en ‚Äú600 etimolog√≠as y subiendo‚ÄĚ a secas. En 2011 recupera el subt√≠tulo aunque vuelve a aumentar el n√ļmero de propuestas ‚Äú750 etimolog√≠as y subiendo. Materiales para un diccionario etimol√≥gico vasco‚ÄĚ, y por fin en 2012 tenemos la nueva versi√≥n ‚Äú817 y subiendo. Ra√≠z, reconstrucci√≥n y etimolog√≠a en el campo vasco‚ÄĚ, con cambio radical en el subt√≠tulo.

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