Aukeratutako atala ◊ Carme J. Huertas ◊

• Jueves, Mayo 23rd, 2019

SEGUNDA PARTE: La función del lenguaje

En la primera parte de este libro hemos hablado de los aspectos más tangibles del lenguaje y de las ciencias que los estudian, describen y clasifican. Hemos empezado buscando el origen de esta capacidad humana, por lo que hemos estudiado el cuerpo físico y hablado de los genes, de los cambios biológicos y de las áreas del cerebro asociadas al lenguaje.

También hemos hecho un recorrido por el registro arqueológico para intentar definir la aparición de esta capacidad. Dando un paso más, nos introducirnos ahora en un nivel más sutil y complejo del lenguaje, porque es interno e intangible: el psicológico. En esta segunda parte entramos en los procesos neurológicos y cognitivos que están en la base del pensamiento.

En el capítulo 7, nos introducimos en la mente, la conciencia, las neuronas espejo y la epigenética.

En el cap√≠tulo 8 analizamos qu√© ideolog√≠a esconden las clasificaciones y los √°rboles ling√ľ√≠sticos, y en el siguiente vemos hasta qu√© punto tenemos interiorizados ciertos prejuicios que nos llevan a describir algunas lenguas como ¬ęprimitivas¬Ľ y otras como ¬ęperfectas¬Ľ.

En el capítulo 10, vemos qué sucede, a nivel neurológico cuando hablamos, qué relaciones se establecen entre el lenguaje, las creencias y las emociones y cómo se está utilizando el lenguaje metafórico como herramienta de manipulación social. Dedicamos el capítulo 11 al metalenguaje con una reflexión de cómo funciona el lenguaje a nivel semántico, cómo nos hemos desconectado del significado filosófico y profundo de las palabras y cómo las categorías gramaticales nos dan pistas de los diferentes niveles lógicos y neurológicos del pensamiento.

Comprendidos estos conceptos pasamos a realizar un ejercicio pr√°ctico y en el cap√≠tulo 12 mostramos c√≥mo se utiliza, desde el discurso p√ļblico, el lenguaje de la posverdad, c√≥mo se manipula el significado de los conceptos, como se utilizan las met√°foras para la fijaci√≥n de creencias colectivas y c√≥mo nos inducen la disonancia cognitiva generando mensajes con informaci√≥n contradictoria entre lo que entendemos a nivel consciente y lo que en realidad interiorizamos a nivel inconsciente. Como ejemplo se analiza un discurso de Zapatero sobre la crisis, que fue redactado por George Lakoff, el mismo ling√ľista que asesor√≥ a Bil Clinton, presidente de EEUU.

Es muy importante entender que a través del control del discurso, se controla la mente. La estrategia del poder para el control de la sociedad incluye provocar constantes confrontaciones utilizando un lenguaje con alta carga emocional.

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• Martes, Noviembre 10th, 2020

En este evento realizado en octubre se ha  tratado el tema de la lengua ibérica. Una de las ponentes, Carme, expone en este video los conocimientos básicos para empezar a investigar esta lengua:

https://youtu.be/4Z7yiAWct4M

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• Mi√©rcoles, Mayo 22nd, 2019
Carme acaba de publicar un libro que se puede convertir tal vez alg√ļn d√≠a en el ABC de la ling√ľ√≠stica, en el manual que cualquier ling√ľista deber√≠a tener a mano para entender el hardware y el software del lenguaje. Se puede comprar en Amazon.

Descubriendo cómo se manipula el discurso con el lenguaje de la posverdad para impedir el discernimiento.
Una propuesta para un acercamiento al lenguaje como un camino hacia la libertad, la salud y la conciencia.
Carme Jim√©nez Huertas, fil√≥loga especializada en ling√ľ√≠stica

PRIMERA PARTE: el origen del lenguaje

En los primeros capítulos se introducen los temas que se desarrollan en la segunda y tercera parte del libro. En el primer capítulo se hace una breve definición de qué es la lengua y qué es el lenguaje. En el segundo y el tercero, se cuestiona el evolucionismo y se relativiza el generativismo: el lenguaje es demasiado complejo para haber surgido por azar y no todo está en los genes.

A continuación, en el cuarto capítulo se explica que la estructura cerebral está desplegada en tres módulos o niveles diferentes y superpuestos: el cerebro reptiliano (instintos básicos), el cerebro mamífero (emociones) y el cerebro humano (pensamiento lógico).

En el quinto, se presentan los cambios biol√≥gicos.Todos los componentes del aparato fonador que participan en el lenguaje, son multifuncionales y sirven para funciones no ling√ľ√≠sticas, como si se hubiera ¬ęreciclado¬Ľ el material disponible preexistente adapt√°ndolo a una nueva funci√≥n. El desarrollo del cerebro se produjo de modo simult√°neo a otros cambios en el organismo. Se explica que los primeros humanos ten√≠an las √°reas de Broca y de Wernicke desarrolladas por lo que su cerebro estaba gen√©ticamente preparado para hablar. Y si hablaban significa que su cerebro procesaba la informaci√≥n externa no s√≥lo en sensaciones e im√°genes, tambi√©n en palabras. Esto hace retroceder espectacularmente el origen del lenguaje, que se remonta a cientos de miles de a√Īos y probablemente incluso m√°s.

En el sexto capítulo, se expone la relación que las mutaciones o saltos evolutivos tienen con la morfología del hueso esfenoide. También se introducen conceptos como los dos niveles del ADN y la información que nos conecta a través de un campo mórfico.

Todos estos conceptos nos ayudan a comprender que la ciencia, convertida en una especie de religi√≥n que aplica sus dogmas ‚ÄĒen los que se nos instruye desde la escuela y se nos programa desde la universidad‚ÄĒ, marca los par√°metros de lo que ha de ser nuestra concepci√≥n intelectual de un modo tan profundo que aceptamos las creencias dominantes sin cuestionarlas, defendi√©ndolas como propias.

El lenguaje est√° en la base de la transmisi√≥n del conocimiento; conforma el discurso p√ļblico y funciona como un software (instalado en nosotros y que act√ļa a nivel consciente pero tambi√©n inconsciente) que nos conmina a obedecer los intereses econ√≥micos de las √©lites; construye nuestros patrones cognitivos subconscientes con creencias y valores que nos llevan a acatar decisiones ajenas, incluso cuando van en nuestra contra. Estamos siendo manipulados a trav√©s del lenguaje hasta el extremo de haber relegado, olvidado y anulado nuestro potencial. Hemos de ser conscientes de ello y cambiar nuestro modo de pensar si queremos desprogramar los patrones que rigen nuestra existencia.

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• Jueves, Diciembre 17th, 2015

Carme J. Huertas

No hay minas de esta√Īo en el Mediterr√°neo.¬† Iban a buscarlo por mar a Galicia y a las Casit√©rides. Por eso la importancia de Tartessos: ten√≠an el control de las rutas mar√≠timas. Se acaba Tartessos cuando se “descubre” el hierro.

El cobre se oxida r√°pido,¬† para evitarlo se le a√Īade f√≥sforo o ars√©nico. El primero es el mejor pero es muy dif√≠cil de manejar (es inflamable). El cobre de las minas de Riotinto contiene ars√©nico natural (aleaci√≥n binaria) por eso era tan apreciado (mejor que el de Chipre, donde tambi√©n hay minas de cobre).

El acero es muuuuy posterior. No tiene nada que ver con los iberos.

Por cierto, la mejor manera de a√Īadir carbono es con fuego de le√Īa (todo ser vivo contiene el elemento carbono) por tanto es posible que descubrieran por azar que el hierro de las armas de los guerreros incinerados adquir√≠a mayor dureza…

Mi familia se ha dedicado a la venta de metales, he intervenido sólo para ayudar a entender cómo se comportan los metales.

Eduard Selleslagh

Las fuentes de cobre y esta√Īo: de acuerdo; depende de c√≥mo lo ves. En el territorio de los etruscos tambi√©n hab√≠a un poco de esta√Īo, que se acab√≥ pronto, y tuvieron que ir a buscarlo en la pen√≠nsula ib√©rica.

El cobre lleva el nombre de Chipre (Kypr√≥s), o viceversa, seg√ļn algunos.

En mi post anterior, quer√≠a insistir en que el hierro siempre contiene carbono por el procedimiento de producci√≥n: la reducci√≥n del √≥xido de hierro por mon√≥xido de carbono, mezclando el mineral con carb√≥n. En tiempos modernos, con altos hornos, el acero se obtiene reduciendo la cantidad de carbono (en un ‘convertor’) del ‘hierro fundido’ primario (4% C), no por a√Īadirlo. En la antig√ľedad se usaba ‘bajos hornos’ que no llegaban a fundir el hierro; este producto contiene muy poco carbono, y para hacerlo acero hay que calentarlo en presencia de carb√≥n para aumentar su contenido en carbono (a menos de 2%). As√≠ se obtiene piezas que contienen m√°s carbono en la superficie (dureza) y menos en la masa (ductilidad, elasticidad), lo que es muy importante para p.e. espadas.

La producci√≥n de hierro en bajos hornos existi√≥ hasta el siglo 19 en Inglaterra (‘puddle oven’, que produc√≠a ‘wolves’ (trozos fibrosos de hierro) que flotaban en la masa, que hab√≠a que ‘pescar’).

Por otra parte, el hierro fundido es muy duro y frágil (no se dobla, se rompe), pero resiste bastante a la oxidación, excepto en un ambiente ácido o con mucho cloruro.

Creo que es muy √ļtil estar conciente de las tecnolog√≠as antiguas, porque han influenciado mucho la historia, como lo demuestra el caso presente.

Espero que me he explicado mejor esta vez.

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• Mi√©rcoles, Diciembre 16th, 2015

Eduard Selleslagh

Dos notas sobre el texto que segmentar√≠a como:¬†¬† USTAI-N ABAŇĒ AR BA-N

1. ABAŇĒ quiere decir ‘diez’ (vasco (H)AMAR) seg√ļn la lista de n√ļmeros ib√©ricos y vascos an√°logos.

2. El hierro no necesita fundirse (a 1500¬ļC) para la fabricaci√≥n: muy probablemente es forjado a unos 700-800¬ļC (rojo vivo).

Mi interpretación del texto sería más bien:

“Bajo/En el asa (USTAI-N BA-N) [hay] diez ‘ar’ ”

el ‘ar’ siendo una unidad de peso o su abreviaci√≥n, quiz√°s relacionada (???) con vasco ‘arau’ (regla) > unidad reglamentaria, oficial, est√°ndar.

Me parece más lógico.

Antoni Jaquemot Ballarin

Cuando ví éste peso estaba entonces en la torre Baldovina de Santa Coloma de Gramenet  donde guardaban los hallazgos  de la ciudad ibérica del Puig Castellar. El peso es de 424 gr.y el escrito

USTAIN ABAŇĒ AR BAN. AbaŇē, adem√°s de diez, significa el peso de una libra. Es el sistema de peso AOI (libra, onza, unidad de peso, 400 gr., 40 gr. y 4 gr. abaŇē /otaŇē / iki) estudiado en numerosos casos coincidiendo con el peso real.

“Peso” en vasco es ‘astun’, lo cual en √≠bero aparece en met√°tesis; ‘ar’ es “oficial, legal”, vasco ‘arau’ y ‘ban’ “unidad”. UNA LIBRA DE PESO LEGAL (literal: unidad legal de libra de peso) ponderal al Servicio de la poblaci√≥n.

IN ABAŇĒ AR BANUSTAIN ABAŇĒ AR BAN

Javier Goitia

Hola, Trino; solo quería decirte que coincido contigo en que ese elemento no tiene las características de las pesas tradicionales, por lo que su uso debió de ser otro. Estoy intrigado y en cuanto pueda le dedicaré un tiempo.

Carme J. Huertas

El hierro funde casi a 1600 ¬ļ, temperatura que no se puede conseguir con un horno convencional. Requiere “altos hornos”. Por eso el hierro no se funde, tradicionalmente se trabaja a la forja, es decir, a martillazos: se calienta (ablanda) y se golpea (endurece) y se repite la operaci√≥n un mont√≥n de veces. Por eso el herrero era un personaje muy bien considerado: necesitaba aut√©ntica maestr√≠a.

Tienes raz√≥n, Trino, durante milenios las pesas y las armas se hicieron de bronce (aleaci√≥n de cobre + esta√Īo, aunque no suele ser una aleaci√≥n pura, puede contener tambi√©n Zn, Fe, Al, Ni en porcentajes variables). El salto al hierro se produjo por falta de esta√Īo (no hay minas de esta√Īo en el mediterr√°neo: hab√≠a que ir a buscarlo al Atl√°ntico y los viajes eran caros) lo parad√≥jico es que el hierro adquiere mucha m√°s dureza que el bronce, siendo adem√°s abundante y barato. ¬ŅSu problema? La oxidaci√≥n. Por eso hay que a√Īadirle carbono, que le da, adem√°s de dureza, elasticidad, es decir, el carbono convierte al hierro en acero.

Victor Monta√Īes

Aqu√≠ va mi peque√Īa aportaci√≥n:

ustai-n: del aro (uztai)

abar: conjunto de partes de un algo

ar: articulo determinado: el-la

ban: parte, banda

lectura global:

“Parte del conjunto del aro”

No sé a qué puede referirse, quizás a algo que se colgaba de un aro, no sé si para pesar o para otro menester.

Eduard Selleslagh

De acuerdo en grandes líneas, pero sí tengo unos comentarios/información adicional:

1. ¬ŅNo hay minas de esta√Īo en el Mediterr√°neo? Si hab√≠a de cierta manera, p.e. en Iberia occidental, aunque esto no sea realmente ‘esta√Īo mediterr√°neo’, pero s√≠ conectado con el Mediterr√°neo por tierra (Tartessos). No s√© si el ’salto al hierro’ se hizo por falta de esta√Īo: tengo mis dudas aunque s√≠ creo que pudo haber desempe√Īado un papel en esta historia. El acero es mucho m√°s duro (corta mejor, en armas, cuchillos, buriles, cinceles, etc.) y fuerte, y pesa 15% menos. Ten√≠a claras ventajas tecnol√≥gicas.

2. Es casi imposible producir hierro sin carbono porque se produce mezclando mineral de hierro con carb√≥n – de cualquier origen – (tambi√©n en altos hornos). El carb√≥n, cuando arde con poco ox√≠geno, produce mon√≥xido de carbono (CO) que se oxida hasta hacerse CO2 extraendo el ox√≠geno del mineral de hierro (que es √≥xido de hierro); siempre queda una parte de carbono en el hierro, en forma de cristales de carburo de hierro (que es super-duro: se usa en lija de ‘carborundum’). El ‘hierro fundido’ contiene much√≠simo de este carburo. El acero contiene bastante menos carbono y se obtiene quitando carbono al hierro fundido. El hierro puro es bastante blando y no se puede endurecer excepto por deformaci√≥n fria, p.e. por plegarlo.

Endurecer el acero se hace por calentarlo hasta m√°s de 600¬ļC y despu√©s enfriarlo muy r√°pidamente, antes de que se reorganicen los cristales, p.e. sumergi√©ndolo en agua o aceite (‘quenching’). Calentarlo y enfriarlo muy lentamente, quita la dureza y la fragilidad.

3. La velocidad de oxidación del acero depende mucho de su uso y del ambiente: p.e. en ambiete salino (cloruro) o ácido se oxida más rápidamente; en un ambiente alcalino (p.e. como en presencia de estiércol en la agricultura Рque contiene amoniaco y aminas) se conserva bastante bien, porque impide disolver la capa natural de (hidr)óxido; también si la superficie es grasienta Рlo que impide el contacto con el oxígeno del aire. Se ha observado en la India que unas columnas muy antiguas de hierro fundido no se habían oxidado (en un ambiente agrícola) hasta la época industrial moderna, cuando empezó a acidificarse el ambiente (quemando productos que contienen azufre, p.e. crudo); después ya se oxidaron y se tuvo que tomar medidas para conservarlas.

No s√© si se ha utilizado en la antig√ľedad, pero a√Īadiendo un poquito de cobre al hierro, se oxida bastante menos r√°pido. ¬ŅAlguien tiene m√°s informaci√≥n?

Todo eso como información complementaria.

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• Mi√©rcoles, Septiembre 02nd, 2015

Otra de las ponentes que ha participado en Zaragoza en las jornadas del 27 al 30 de agosto es Carme J. Huertas. Carme licenciada en Filolog√≠a Catalana, especializada en ling√ľ√≠stica y tecnolog√≠as del lenguaje. Ha publicado una docena de t√≠tulos entre los que destacan los trabajos de investigaci√≥n y divulgaci√≥n Codificaci√≥ inform√†tica del signari ib√®ric nord-oriental (2009) y ¬†No venimos del lat√≠n (2013). Es administradora de la web ibers.cat

Ponencia: 1_Carme_J_Huertas

Para inscribirse en las Jornadas y ver el programa: Jornadas_lengua_iberica

Resumen de la ponencia

La situaci√≥n de la lengua ib√©rica es paradoxal. A pesar de que disponemos de un amplio corpus de inscripciones que podemos leer con aproximaci√≥n, no hemos logrado descifrar de modo fehaciente la lengua de los textos. Los estudios actuales se basan en la comparativa interna del l√©xico a partir de la transliteraci√≥n de los caracteres ib√©ricos al alfabeto latino, m√©todo que, como hemos expuesto, plantea serios problemas. En los √ļltimos a√Īos se han presentado dos propuestas de codificaci√≥n, una global (Huertas) y otra parcial (Grupo Littera) que han de permitir una codificaci√≥n compatible con el sistema Unicode.

Nuestra propuesta metodológica se basa en trabajar directamente con el signario ibérico, evitando las transliteraciones. La ventaja de disponer de un corpus informatizado lo más fiel posible a los textos originales puede hacer avanzar de modo exponencial las investigaciones.

Finalmente, no podemos olvidar que hay muchas cosas que todav√≠a ignoramos de la lengua, la escritura y la cultura ib√©rica. Algunos glifos podr√≠an ser m√°s que letras, podr√≠an ser determinantes, numerales o pictogramas evolucionados que todav√≠a mantuvieran un valor simb√≥lico. Esto podr√≠a explicar por qu√©, a veces, un trazo de m√°s en un glifo que simbolizara una espiga de cereal, pudiera no tener en realidad un valor fonem√°tico. ¬ŅQui√©n lo sabe? De momento no lo sabemos, por eso un buen criterio es respetar los grafemas tanto como sea posible.

Como dijo Jacques Lacan, ¬ęel inconsciente est√° estructurado como un lenguaje¬Ľ que opera con mecanismos como la metonimia y la met√°fora. Por lo tanto, el inconsciente no est√° por debajo o subyacente a la consciencia sino, como en una Banda de M√∂bius, ambos forman una √ļnica estructura din√°mica. Para Lacan, lo real, lo imaginario y lo simb√≥lico est√°n imbricados como un nudo borromeo y es a partir de la interacci√≥n y combinatoria de estas capacidades, que los humanos adquirimos el lenguaje. Es necesario tener en cuenta esta simbiosis entre los distintos niveles cognitivos si queremos superar la resistencia del ib√©rico para ser descifrado.

Arriba: escrituras ibéricas. Abajo: Lenguas ibéricas

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• Lunes, Octubre 29th, 2018
Carme Jim√©nez Huertas, fil√≥loga especializada en ling√ľ√≠stica y tecnolog√≠as de la lengua en

Hay una ley de la ling√ľ√≠stica que dice que las lenguas divergen y que excluye cualquier posibilidad de evoluci√≥n convergente. Si las lenguas romances derivaran del lat√≠n como se nos ha dicho, se separar√≠an entre s√≠ pero mantendr√≠an una clara relaci√≥n ling√ľ√≠stica con la madre. Sin embargo no es eso lo que encontramos. Las lenguas romances se parecen entre s√≠ llegando a id√©nticas soluciones convergentes que, en cambio, muestran una rotura con el lat√≠n. ¬ŅC√≥mo se explica que una lengua madre no legue a sus hijas ni la morfolog√≠a, ni la sintaxis, ni las leyes fon√©ticas, ni la estructura y el orden de los constituyentes de la oraci√≥n y que adem√°s se pierdan las declinaciones, los verbos deponentes, los conectores….?

Esta convergencia de los romances s√≥lo puede comprenderse si el parentesco es anterior a la llamada romanizaci√≥n. Ser√≠an por lo tanto lenguas derivadas de una lengua madre com√ļn de la que el lat√≠n tambi√©n bebi√≥, a trav√©s del etrusco y de las lenguas sab√©licas que ya estaban en el territorio antes de la llegada de los romanos‚Ķ

Cuando a principios del siglo VII a.C. la influencia de Roma fue m√°s all√° de la comarca del Lacio, la pen√≠nsula it√°lica estaba ocupada por dos grandes culturas florecientes: la etrusca en el norte y la griega en el sur. Los distintos pueblos se divid√≠an en tres grupos: los que hablaban las lenguas latino-faliscas, al norte de la ciudad de Roma y en la regi√≥n central del Lacio; las lenguas osco-umbras o sab√©licas, habladas en la mayor parte de la pen√≠nsula it√°lica, y la lengua tirrena m√°s conocida como etrusco, hablado en la Toscana. Adem√°s se hablaba el griego. Si situamos en un mapa la extensi√≥n de estas lenguas veremos que la expansi√≥n del lat√≠n era m√≠nima. ¬ŅDe d√≥nde surgi√≥ esta lengua tan poco af√≠n con las de sus vecinos? Los latinos eran getas, una tribu de los dacios procedentes de la zona del Danubio.

Cuando Roma someti√≥ a todas las poblaciones en sus campa√Īas de conquista, sus contingentes hablaban lenguas sab√©licas del tronco osco-umbras. Adem√°s, en el caso de las Guerras P√ļnicas, los ej√©rcitos romanos emplearon a ciudadanos de Hispania, que no pueden considerarse agentes activos de la romanizaci√≥n. Por lo tanto, que el lat√≠n fuera la lengua oficial del imperio, no significa que todos los romanos hablaran lat√≠n y mucho menos que nos impusieran su lengua. De hecho, salvo los patricios, los romanos ten√≠an que estudiar para hablar correctamente el lat√≠n.

Cuando analizamos sincr√≥nicamente las lenguas, observamos una continuidad territorial con zonas de tr√°nsito e isoglosas ling√ľ√≠sticas que act√ļan como fronteras. Al estudiar diacr√≥nicamente el cambio ling√ľ√≠stico, podemos apreciar que los cambios internos de una lengua son lentos o muy lentos; no se producen en siglos, sino en milenios. Tenemos claros ejemplos con el espa√Īol y el ingl√©s de Am√©rica que, despu√©s de 500 a√Īos, siguen siendo ingl√©s y espa√Īol. En ning√ļn caso, se han deformado las lenguas ni se han desestructurado sint√°cticamente; mantienen sus reglas gramaticales a pesar de que puedan sufrir un trasvase importante de l√©xico.

Durante siglos, el latín fue considerado la lengua de la cultura. Sólo se escribía en latín. Su prestigio fue tan grande que las palabras nuevas se creaban a partir del latín o del griego, dejando de lado el método de la composición, tan productivo, con el que nuestras lenguas permiten crear cuantos términos necesitemos. Sin embargo, si realizamos un análisis un poco más profundo, nos damos cuenta de que muchos de los étimos utilizados para demostrar el origen latino de las palabras de las lenguas romances, pueden explicarse mejor desde nuestro conocimiento del ibérico que desde el latín. Para empezar, los elementos composicionales que en los romances están desemantizados, adquieren significado si se comparan con los cognados ibéricos. Pero incluso su supuesta evoluciónetimológica se desmorona si tenemos en cuenta las propias características de la fonética ibérica.

Por poner un ejemplo, la palatalizaci√≥n que se explica como una correlaci√≥n de cambios sucedidos a lo largo de trescientos a√Īos por influencia de la yod (que se presupone una influencia celta) puede explicarse de manera simple a partir del ib√©rico. Porque precisamente la /i/, la vocal palatal anterior, es la vocal m√°s presente en ib√©rico. Esto demostrar√≠a que m√°s del 50% del cambio ling√ľ√≠stico que hasta ahora se ha atribuido a una influencia externa, podr√≠a tener su origen en el habla ib√©rica.

Otro caso interesante es el de la formaci√≥n de las fricativas. Dado que la fricativa sonora /Z/ no exist√≠a en lat√≠n, su aparici√≥n se justifica diciendo que se form√≥ a partir de la sorda /S/ en contacto con la glide yod. Bueno, pues est√° claro que en los textos ib√©ricos se representan, claramente, dos fricativas sibilantes distintas, consideradas S y Z respectivamente. Tambi√©n existen en ib√©rico dos r√≥ticas distintas, una simple /R/ y una doble /RR/. Sin duda lo m√°s dif√≠cil de explicar es la aparici√≥n de los sonidos africados y lo mismo sucede con el resto del inventario fon√©tico. ¬ŅDe d√≥nde salen estas articulaciones, presentes en todas las lenguas romances, pero inexistentes en lat√≠n?

Si el tema de la fon√©tica muestra un abismo entre el lat√≠n y sus supuestas hijas, la morfolog√≠a y la sintaxis tampoco son las mismas que las de la supuesta lengua madre. Desaparecen los casos gramaticales y los nexos que establecen las correlaciones sint√°cticas; se establece el uso preferente de las construcciones perifr√°sticas frente a las anal√≠ticas; disminuye la voz pasiva; no hay verbos deponentes; se reducen las formas verbales no personales; no existen las oraciones de ablativo absoluto ni las oraciones de infinitivo; se ampl√≠a el paradigma de las categor√≠as no l√©xicas: preposiciones, adverbios y conjunciones; y por √ļltimo pero no menos importante, hay un cambio radical en el orden de los constituyentes de la oraci√≥n y en la estructura de las oraciones interrogativas y negativas‚Ķ

En gramática histórica se intenta justificar la enorme distancia que separa el latín de las lenguas romances hablando de vulgarización, de un retroceso que llevó a la parataxis, es decir, se volvió al estadio primitivo de usar al lenguaje no verbal, los gestos, para entenderse más allá de una lengua que sólo utilizaba oraciones simples o la composición elemental por coordinación. No hay ni una sola sociedad en todo el planeta tierra que no disponga de una lengua perfectamente estructurada, porque como demuestra la gramática generativa, el lenguaje forma parte intrínseca del género humano, no sólo sirve para la comunicación, es la base del pensamiento abstracto, ¡nacemos genéticamente preparados para hablar!

La realidad es que los ling√ľistas no pueden explicar este cambio estructural entre el lat√≠n y los romances. Y lo que es m√°s dif√≠cil todav√≠a, en este supuesto estado de confusi√≥n, los hablantes de regiones tan alejadas como Galicia y Rumania, que a la ca√≠da del Imperio no estuvieron jam√°s en contacto, llegaron a id√©nticas soluciones. ¬ŅCasualidad? Nuestras lenguas actuales comparten muchas palabras; esta afinidad no responder√≠a tanto a la latinizaci√≥n sino a un l√©xico com√ļn que se remontar√≠a miles de a√Īos. Las diferencias ser√≠an resultado de la lenta evoluci√≥n natural a partir de una lengua madre m√°s antigua y compartida por los distintos pueblos mediterr√°neos.

Ante esta situaci√≥n, deber√≠amos prestar una mayor atenci√≥n a los m√°s de dos mil textos epigr√°ficos que nos ha legado la cultura ib√©rica. Deber√≠amos preguntarnos c√≥mo es posible que, en pleno siglo XXI, su escritura siga sin descifrar. Por qu√© sigue explic√°ndose en las escuelas que fueron los conquistadores romanos los que aportaron la cultura y la civilizaci√≥n. Por qu√© no se da a conocer el alto nivel de la cultura ind√≠gena que comercializaba desde tiempo antiqu√≠simo con otros pueblos mediterr√°neos: minoicos, mic√©nicos, helenos, fenicios. Y en ling√ľ√≠stica, por qu√© sigue utiliz√°ndose un marco te√≥rico complicad√≠simo de evoluci√≥n fon√©tica que ignora las caracter√≠sticas propias del ib√©rico‚Ķ

Las m√ļltiples preguntas que plantea este trabajo deber√≠an ayudarnos a replantearlos estudios filol√≥gicos actuales. La lengua ib√©rica es nuestra gran esperanza para avanzaren la comprensi√≥n de nuestras propias ra√≠ces.

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• Martes, Febrero 06th, 2018

a) Parentesco sí. Filiación no

Hay una ley de la ling√ľ√≠stica que dice que las lenguas divergen y que excluye cualquier posibilidad de evoluci√≥n convergente. Si las lenguas romances derivaran del lat√≠n como se nos ha dicho, se separar√≠an entre s√≠ pero mantendr√≠an una clara relaci√≥n ling√ľ√≠stica con la supuesta madre. Sin embargo lo que encontramos es justamente lo contrario: las lenguas (mal llamadas) romances comparten una misma tipolog√≠a ling√ľ√≠stica llegando a id√©nticas soluciones convergentes que muestran una rotura con el lat√≠n.

En gram√°tica hist√≥rica se intenta justificar la enorme distancia que separa el lat√≠n de las lenguas romances hablando de vulgarizaci√≥n, de un retroceso que llev√≥ a la parataxis, es decir, se nos dice que se volvi√≥ al estadio primitivo de usar un lenguaje no verbal que requer√≠a el acompa√Īamiento con gestos, a fin de entenderse, porque la lengua hab√≠a degenerado tanto que s√≥lo utilizaba oraciones simples o la composici√≥n elemental por coordinaci√≥n. Esta explicaci√≥n no es correcta. La raz√≥n es simple: los lenguajes humanos no se comportan as√≠. No hay ni una sola cultura en el mundo que no disponga de un lenguaje perfectamente estructurado que permita todas las funciones propias de la lengua: comunicativa, denotativa, referencial, representativa, expresiva, emotiva, etc. Pero adem√°s, la transmisi√≥n natural de una lengua se produce por v√≠a oral de madres a hijos, aprendemos a hablar en los brazos de nuestra madre. Sin el lenguaje, los humanos no podemos desarrollarnos psicol√≥gicamente. Y esto sucede porque usamos el lenguaje para pensar y para organizar nuestro propio pensamiento.

El lenguaje permite la interconexión, intercambio y comprensión de la información entre los procesos cognitivos internos de la mente y el contexto familiar y social externo, estableciendo relaciones y asociaciones metafóricas y fonéticas. Por lo tanto carece de fundamento científico afirmar que durante varios siglos, y a causa de la fuerte presión del imperio romano, los habitantes que ocupaban nuestros territorios, incapaces de hablar correctamente el latín, deformaron sus hablas de tal modo que llegaron a no poder comprenderse entre sí. En pleno siglo XXI esta afirmación no puede sostenerse.

b) El latín vulgar no existió

El lat√≠n vulgar, entendido como una lengua hablada unitaria que degener√≥ a partir del lat√≠n y de la que derivar√≠an los romances, no existi√≥. Lo que encontramos siempre es lat√≠n cl√°sico escrito con mejor o peor dominio. Podr√≠amos compararlo a lo que sucede hoy con el ingl√©s, la lengua de comunicaci√≥n global utilizada por la ciencia y el comercio: no todos los usuarios lo hablan correctamente y eso no significa que exista un ‚Äúingl√©s vulgar‚ÄĚ. De id√©ntico modo, los textos escritos en lat√≠n medieval son indicadores de que la persona pretend√≠a escribir en lat√≠n teniendo un conocimiento limitado de la gram√°tica latina, y esto en absoluto debe interpretarse como que as√≠ fuera la lengua oral. Quien escrib√≠a mal el lat√≠n sencillamente lo hac√≠a por desconocimiento del lat√≠n, y no porque ese fuera su modo de hablar habitual. La lengua escrita y la lengua hablada eran dos realidades distintas como lo siguen siendo hoy en d√≠a entre los estudiantes y los hablantes nativos de cualquier lengua.

El imperio romano, en sus diferentes etapas, incluy√≥ a m√°s de 67 pa√≠ses con un total de 270 comunidades √©tnicas con sus respectivos idiomas y dialectos. Los palestinos estuvieron bajo dominio romano 800 a√Īos; egipcios y griegos 400 a√Īos, y jam√°s se les impuso la lengua. De hecho, salvo los patricios, los romanos ten√≠an que estudiar para hablar correctamente el lat√≠n. Volviendo entonces al surgimiento de los romances, no podemos justificarlos bajo una supuesta imposici√≥n del lat√≠n porque los agentes de unificaci√≥n pol√≠tica hab√≠an desaparecido al caer el imperio, por lo que no exist√≠a presi√≥n sobre las hablas aut√≥ctonas. Por lo tanto, la gente sigui√≥ hablando la misma lengua que hablaban sus ancestros, con un lento proceso de cambio ling√ľ√≠stico interno que conform√≥ las distintas lenguas manteniendo la estructura de la lengua madre de la que derivaban. La convergencia entre las lenguas romances s√≥lo puede comprenderse si el parentesco es anterior a la llamada romanizaci√≥n.

Esta nueva aproximaci√≥n a las lenguas romances est√° siendo compartida cada vez por m√°s investigadores. Yves Cortez y Danielle Corbin lo defendieron desde el franc√©s. Galicia Irredenta, desde el gallego. Jaume Clav√©, desde el catal√°n. Ribero-Meneses, desde el castellano. Lo mismo est√° sucediendo desde el rumano con Lucian Iosif CueŇüdean y Mihai Venereanu, entre muchos otros autores.

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• S√°bado, Septiembre 03rd, 2016

Título

No venimos del latín. Los romances derivan de una lengua madre de carácter aglutinante

Resumen-Conclusión

Por todo lo expuesto, la lengua madre de la que derivar√≠an los romances ser√≠a la lengua hablada en Europa y en otros territorios desde mucho antes de la romanizaci√≥n. Las similitudes responder√≠an al valor simb√≥lico de los formantes que, mediante id√©ntico proceso de composici√≥n, establecieron la base de un mont√≥n de lenguas. Si entramos m√°s a fondo en el estudio de la fon√©tica y la morfosintaxis vemos que, de acuerdo con los universales ling√ľ√≠sticos establecidos por Greenberg, el lat√≠n y las lenguas romances pertenecen a tipolog√≠as ling√ľ√≠sticas distintas, por lo que la relaci√≥n no puede ser de filiaci√≥n. En este proceso, el lat√≠n fue una lengua m√°s y no la lengua madre.

Hemos hecho una breve presentación de nuestra línea de investigación. Es evidente que cada uno de los temas apuntados merece una explicación mucho más amplia. Creemos que una etimología bien hecha que buscara el estadio antiguo de las palabras, no tanto basándose en la evolución diacrónica de su fonética o morfología, como en su semántica, nos acercaría a una lengua de carácter composicional.

Ponencia

3_Carmen_J_Huertas

Comentarios

La ponencia de Carmen es muy interesante por muchos motivos:

Habla de c√≥mo el rumano tiene el art√≠culo detr√°s de las palabras como el euskera y quedan dichos restos en el castellano, catal√°n: delant-al…:

Habla de cómo  los sufijos con una muestra del antiguo carácter aglutinante de la lengua porque tendrían significado propio y porque el significado final de la palabra compuesta recáe en ellos:

“Lo que nos interesa remarcar es que, a nuestro criterio, la derivaci√≥n act√ļa de modo similar a la composici√≥n, es decir, los afijos derivativos ser√≠an, en realidad, constructos desemantizados (de los que ¬ęhemos olvidado el significado¬Ľ), y que nos muestran el camino recorrido desde una lengua madre de car√°cter aglutinante o composicional, de la que, en apariencia, nos hemos desconectado. Estar√≠amos, por tanto, ante una¬† caracter√≠stica estructural del estado hist√≥rico antiguo de nuestras lenguas.”

También habla de cómo tenemos que ir a esos lexemas iniciales para poder hacer una trabajo etimológico adecuado:

“Todas estas palabras tienen en su base una idea o concepto de grupo, de uni√≥n. As√≠, por analog√≠a con una banda (agrupaci√≥n de hilos que conforman una cinta flexible) se crea tanto el concepto de un bando de personas como el de una banda musical, y la tela que les representa es su bandera, y un conjunto de tablones unidos en el que, a diferencia de una silla, pueden sentarse varias personas, es un banco. Si nos fijamos entonces en la palabra abandonar y remiti√©ndonos a su sentido originario, significar√≠a haber sido dejado fuera de su bando.

Esta nueva aproximaci√≥n a la etimolog√≠a pasa por identificar estos constructos de modo que puedan ayudarnos a detectar los procesos mentales que se reflejan a trav√©s de la evoluci√≥n del lenguaje. ¬ŅTenemos alguna prueba de la existencia de esta lengua antigua, de car√°cter aglutinante, que un√≠a unidades l√©xicas (monosil√°bicas) que correspond√≠an a conceptos y a ideas? ¬°Desde luego, estamos rodeados de pruebas! Muchos de los formantes de esta lengua han sobrevivido en las lenguas actuales. Pero donde mejor podemos verlos es en la toponimia.”

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• Mi√©rcoles, Junio 27th, 2018

Charla de Carme Jimenez Huertas en las II Jornadas Lengua ibérica (2016)

Video

https://youtu.be/wSS76W0TM8w

Ponencia

4-Carme_J_Huertas No venimos del latín. Los romances derivan de una lengua madre de carácter aglutinante

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