Aukeratutako etiketa ◊ garcia ◊

• Lunes, Enero 05th, 2015

En Ama-Ata Miguel Thomson ha publicado un post sobre la paleograf√≠a de los grafitos de Iru√Īa-Veleia y concluye que hay un gran parecido entre dichas letras con otras de su √©poca: S, R, J, A…

En este post se muestran numerosos paralelos en la Antig√ľedad de las formas de las letras de los grafitos de Iru√Īa-Veleia, al parecer desconocidos para los miembros de la comisi√≥n constituida por la Diputaci√≥n Foral de √Ālava. Estos paralelos se a√Īaden a los ling√ľ√≠sticos (4,12), epigr√°ficos (1,13), iconogr√°ficos (14) e incluso microsc√≥picos y mineral√≥gicos en los dep√≥sitos de los grafitos (15) se√Īalados en diversos informes y escritos.

Mientras algunos miembros de la comisi√≥n solo hablan de falsedad, imposibilidad, ‚Äúimpensabilidad‚ÄĚ, etc., tres profesores universitarios latinistas que evaluaron conjuntamente los grafitos latinos solo hablan de la existencia de paralelos ling√ľ√≠sticos en la Antig√ľedad, muchos y descritos en la literatura (16). Paralelos y m√°s paralelos, que se acumulan sin cesar, algunos de ellos descritos posteriormente a los hallazgos de Iru√Īa-Veleia y por lo tanto no susceptibles de haber sido imitados por un falsificador.

La pregunta obvia es ¬Ņpor qu√© no los encontraron los miembros de la comisi√≥n? La repuesta parece sencilla: porque no los buscaron, ya que se encuentran sin dificultad. Y ¬Ņpor qu√© no los buscaron? La respuesta es algo m√°s complicada. Por la forma en que est√°n redactados algunos informes, da la impresi√≥n que sus autores hubieran partido de la premisa de que los grafitos eran falsos, por lo que en vez de buscar paralelos en la Antig√ľedad, se dedicaron con af√°n desmedido a buscar cualquier argumento, por absurdo, retorcido, o ‚Äúcogido por los pelos‚ÄĚ que fuera, para apoyar esa idea preconcebida.¬† ¬ŅPor qu√© partieron de la premisa de que eran falsos? Tampoco es f√°cil responder a esta pregunta y la respuesta puede no ser la misma para todos los casos: algunos, quiz√°, por motivos interesados (que, siendo bien pensados, se debe suponer que influir√≠an de forma inconsciente o no totalmente consciente), otros porque fueron persuadidos por los primeros (algo parecido a lo que ocurri√≥ en el comit√© de expertos que analiz√≥ el osario de Santiago y la tablilla de Jo√°s en Israel) (17), otros por la excepcionalidad de algunos hallazgos unida a alguno de los otros factores mencionados arriba. Y aqu√≠ entra en juego cierta din√°mica de grupo que hace que un grupo de personas pueda llegar un√°nimemente a una creencia err√≥nea, persuadidas por uno o m√°s miembros del grupo, como ocurri√≥ en casos conocidos de juicios mediante jurado que resultaron en la condena, incluso a muerte, de personas inocentes. Pero esto queda para estudio de psic√≥logos y soci√≥logos.

Lo cierto es que los paralelos son innegables y muy abundantes y variados, de manera que quien quiera seguir manteni√©ndose inamovible en su absoluta seguridad en la falsedad de los grafitos de Iru√Īa-Veleia, sin dejar ni siquiera un resquicio a la duda o al escepticismo, va a tener que enfrentarse a situaciones muy dif√≠ciles, ya sea en el √°mbito judicial o en el cient√≠fico. A quien se mantenga en tal actitud, solo cabe decirle que para ver la realidad basta con abrir los ojos, porque, como dice el refr√°n, no hay m√°s ciego que el que no quiere ver.

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