Aukeratutako atala ◊ Jabier Goitia ◊

• Lunes, Marzo 30th, 2020

Generalidades. Funcionamos en el mundo de la cultura de las lenguas occidentales con un paradigma que hipoteca cualquier avance, un modelo que basa el origen de las lenguas latinas en el Latín y el de las germánicas junto con helénicas y celtas con una supuesta migración masiva desde más allá del Indo que habría dado lugar aun paraguas que llaman “IE”.

Lenguas como el Euskera no son siquiera considerados para el estudio y los entes que deberían encargarse de estos análisis se limitan a “adecuar” el lenguaje para funciones administrativas y a vivir cómodamente de ello.

Esta situación es endémica –al menos-desde los siglos XVI-XVII en que algunos hombres brillantes anunciaban relaciones más profundas de lo que parecía.

En los últimos 30 años, el avance de Internet para comunicación libre entre investigadores y para acceso a documentos y registros, ha facilitado el que personas libres, no contaminadas por servidumbres ni favores hayamos abierto nuevas vías de investigación. En lo que a mi respecta, hay dos grandes ámbitos de aporte de material, la Toponimia y la Etimología, sectores que han sido solo ligeramente alterados, pero que se muestran válidos para practicar una reversión que hace tambalear los paradigmas previos.

Aquí se anuncian los puntos elementales de un gran proceso que se basa en el potencial de la lengua vasca, especialmente de sus raíces que están siendo secuenciadas y que ya en un estadio inicial muestra que el Vasco no es una lengua aislada, sino que está en la base genética de varias lenguas europeas y en un gran número de los nombres de lugar.

No es de extrañar que quienes viven cómodamente instalados en el paradigma obturador al que se refería al principio, movilicen todo su poder para dificultar el avance de esta inmersión, pero su avance es imparable.

A continuación, algunas referencias necesarias para entender las acciones en curso:

  1. Los procesos para acercarse a los significados de los nombres de lugar (Toponimia) y de las voces primitivas de diversas lenguas (Etimología), partiendo de la Lengua Vasca están en sus comienzos, partiendo de unos condicionantes ineludibles, siendo probable que la metodología final haya de considerar algunos mas.
  2. Un axioma director es que ni los nombres de los sitios ni los de objetos, verbos, adjetivos y marcas gramaticales se han creado arbitrariamente o por casualidad. Originalmente todos significaban algo que el paso del tiempo y el alejamiento de las formas de vida, el crisol en que se crearon han ido cambiando, siendo raro que mantengan las formas originales.
  3. Hay en bibliografía un muestrario considerable de leyes fonéticas que se utilizan por los lingüistas de todo el mundo, siendo plantillas válidas en general, pero también evidente que necesitan una precisión; todas ellas han sido consensuadas partiendo de la base de que hay unas “lenguas matrices” y que las ubicadas en estas ramas son subsidiarias de aquéllas. Esto no siempre se aplica correctamente. Por ejemplo se parte de que el Latín es anterior a los romances, cuando es –probablemente- posterior a ellos. Así, muchas de las leyes de Grimm y Verner que se aplican con gran rigidez, o son circulares o hay que aplicarlas a la inversa.
  4. La Lengua Vasca o Euskera sería particularmente útil para la inmersión, no solo por su conocida antigüedad, sino por la condición de aglutinante de su estructura, lo que pasa es que el idioma actual, que –aún- presentando dos ámbitos distintos (por un lado los dialectos históricos que habla una fracción de la población y por otro el Batúa o Euskera de Estado, fabricado a partir de uno de esos dialectos), ninguno de ellos es apto para los análisis, porque los elementos o partículas integradoras del lenguaje se hallan engastados de tal manera en voces complejas, que el hablante no es consciente de su uso. Imagínese el lector un gran cofre lleno de collares con las más variadas cuentas y secuencias, pero que están completamente embarullados de forma que es imposible verlos uno a uno sobre un busto para admirar su belleza. Siendo que el baúl contiene una gran parte del tesoro, su valor intrínseco es innegable, pero no lo son el artístico ni el simbólico, infinitamente mayores.
  5. Hay certeza de que los humanos hablan desde hace 400.000 años e igualmente hay certeza de que al menos un topónimo de Bizkaia tiene 8.000 años y otros extranjeros (como el canal de La Mancha), rondan los 17.500. Aparte hay múltiples indicios de que grupos humanos sabían navegar con maestría y alcanzar aguas profundas para pesca bentónica hace 9.500 años, lo que pasa es que –lamentablemente- los estudios lingüísticos han estado tradicionalmente gestionados por personajes obsesionados con delirios humanísticos, que o bien eran incapaces de razonar al margen de postulados religiosos o bien estaban afectados por un antropocentrismo fanático que les llevaba continuamente por derivas etnicistas o de exaltación de personalidades singulares, del orden y de los imperios, cuando las lenguas iniciales han salido de la práctica y experimentación sociales, no de la erudición.
  6. Casi todo cuanto se ha escrito sobre evolución de las lenguas se refiere a época histórica. Esto es menos de una centésima parte del tiempo que se lleva hablando en el mundo y personajes que son referencia para la didáctica lingüística, han llevado a que los análisis se basen preferentemente en el Estructuralismo, cuando el origen está en la Semántica y para este ejercicio, fuera del Euskera hay muy poco y muy disperso.
  7. Los estudiosos no estamos acostumbrados a contemplar periodos de evolución muy largos porque la pedagogía imperante nos acostumbra desde niños a un “inicio de la civilización” que no va mucho más allá de las primeras civilizaciones del creciente fértil y eso ha transformado a nuestros profesores y a los escasos investigadores a una especie de “ciclistas de pista” con bicis de piñón fijo y un horizonte de público acostumbrado a la monotonía, que se conforma con verles girar y girar. En estos individuos, enfrentarse al Tourmalet de otro escenario les produciría mareos. Muy pocos somos capaces de seguir investigando lejos de la comodidad de acceso a documentos, de becas y ayudas, de posibilidades de publicación, etc… Afortunadamente Internet nos ha abierto una puerta que hace treinta años era inimaginable y personas liberadas del “culto a los famosos”, estamos en condiciones de enfrentarnos a estos “obturadores de lo no oficial”.
  8. En mi caso, más de cincuenta años de investigación paciente, me han aportado infinidad de datos e indicios que confirman que el Euskera es como los largueros de una escalera, pero que para avanzar son necesarios muchos peldaños a colocar entre esas barras laterales, peldaños que pueden estar contenidos en idiomas cercanos en los que aparecen muchos indicios que han persistido en tanto que el Euskera los ha perdido. En este sentido, el Castellano es un yacimiento notable por su tendencia a la estaticidad, por su resistencia al cambio. Eso no quiere decir que otras lenguas “latinas” –como el Francés-, muy propensas al cambio fonológico, no contengan elementos útiles. También entre las lenguas germánicas hay material; un material que se reduce en las lenguas emparentadas con el Sánscrito y casi desaparece en eslavas, bálticas y turcas, siendo igualmente “raro” en el Thamazig, por mucho que se hable de ello.
  9. El mayor aporte que he conseguido compilar consiste en casi 1.600 partículas que intervienen en sustantivos, verbos, adjetivos, interjecciones y en desinencias y flexiones y que se ofrecen en “El ADN del Euskera en 1.500 partículas”.
  10. Este trabajo es apenas un inicio porque el volumen afecta a una diacronía inmensa que ha tenido que ver con modificaciones climatológicas, botánicas e incluso geológicas y aún es como una talla basta que ha de ser pulida y policromada para que sean patentes todos los rasgos. Semejante camino de cientos de miles de años ha conocido no solo evolución de los aparatos fonadores, sino cambios en los gustos, en los ritmos, en las culturas y en la forma de vida. Este último especialmente importante porque el paso (docenas de miles de años) del nomadismo al sedentarismo, ha marcado el inicio de la diferenciación de un lenguaje previo que mantenía su homogeneidad merced a los frecuentes intercambios de personas entre los grupos migrantes. Aunque muchos sonrían, el mito de Babel puede encerrar un mensaje de lo que fue pasando (“bab” es la raíz de la protección y “el” es la forma genérica de llamar al lenguaje, así que “bab-el” equivale a “proteger la lengua, recuperarla”.
  11. Nuestra gran limitación actual en fonología y prosodia hace que la aplicación de las raíces lleve con frecuencia a una suerte de “polisemancia” que desanima a los estudiosos noveles. Es cuestión de tiempo que nuevos avances la reduzcan de forma significativa. Hay que tener en cuenta que aspectos como la acentuación, la longitud y diferenciación de las vocales, la variedad en las consonantes, etc. , limitan la traducción, pero también hay que “aprender” a valorar el contexto de la frase; así, “ar”, hablando de animales es un macho, hablando de elementos, es un vástago (eje, pene…), hablando de calidad equivale a malo y como verbo es igual que tomar, coger…
  12. Los diccionarios actuales de Euskera solo son como un pollo congelado que tal como está, no sirven para la investigación, hay que descongelarlo, cocinarlo y… dejar que se enfríe para meterle el diente. El objetivo de un gran diccionario de raíces es ineludible para dar marcha a la investigación al abrir el campo a nuevas mentes a la vez que los caducos dejamos paso a otros.
  13. Otra cuestión fundamental es de pura higiene. Los diccionarios normales y etimológicos oficiales son una auténtica basura que impide el avance. Organizaciones como la nuestra tienen un gran desafío en ver como se puede mover esta gran bola que yace en el barro y cuya huella le impide girar.
VN:F [1.8.8_1072]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
• Viernes, Mayo 26th, 2017

Yendo a Portugal, se repite la proporción, 287 con “…cast…” y solo 31 con “…castr…”, precisamente donde más castros se esperaba encontrar.

Es que en la toponimia suroccidental europea hay infinidad de lugares que se llaman algo parecido a “castillo”, “castel”, “castell”, “castro” o “castrillo” y no soportan ni han soportado castillo ni torre alguna.

Además, entre tantísima abundancia de nombres, no pueden faltar denominaciones curiosas que llevan el castillo delante o detrás, como Dicastillo, Carcastillo o hasta 30 “Trascastillo” e infinitos “alto, cabeza, cabezo, canchal, canto, casa, casas, cejos, cerro, llano, loma, morro, peña, pico, punta, riscos…”del castillo”.

La existencia de varios “Trascastillo”, donde el lugar se encuentra allende un cerro o pico sobresaliente que se ve desde un poblado y que hoy no se se llama castillo, pero que pudiera haberse llamado así en la antigüedad, sugiere que aparte de los cortados de los cerros, los cotorros, picos y crestones aislados también pudieron ser llamados así. Ver los mapas 3 y 4.

Como no podía ser de otra manera, también hay versión vasquizada, como “Bikastillo” en Aralar  coincidiendo con dos “pliegues” y “Trescastillo” en Palencia, donde no se coordina el número con la forma… o el “gaztelu” mencionado, variante sonorizada del “castillo”.

Llegado a este punto es conveniente replantear si esa decena de millar de castillos no se referirán a formas o configuraciones locales arcaicas en vez de la idea de castillos medievales para frenar al moro que nos inculcan…, porque muchos de ellos denominan a lugares que los locales suelen llamar “balcones”; zonas extremas de esos cerros testigo que tanto abundan en las cubetas de los tres grandes ríos españoles, Ebro, Duero y Tajo y en los infinitos oteros gallegos y catalanes.

Volviendo al comienzo, la parte inicial, el “arranque” de “Uncastillo, proyecta aún más dudas que su parte central porque es muy escasa en la toponimia.

Hay topónimos que contienen el morfema “unc” y sus variantes (“unk, ung, unqu, inc, hinc…”) y que han llevado a nuestros antecesores –casi sin excepción- a identificar con el carácter unitario de algo.

No es así.

Hay nombres curiosos y graciosos como el “Arroyo de la Uncosa”, “Uncasón”, “Uncadero”, “Uncarejo”, “Uncedo”, “Unalcón”, “Ungatón”, los picos de “Unquera” y “Unguía”…

Los hay con hache como “Hungrillo” (que también existe como “Ungrillo”) y toda la larga serie de los “Hinca…” y los hay en femenino: “Una Mala”, “Unanoria”, “Unavieja”, “Unastrés”, “Unafría”… que parecen señalar unidades, pero que el simple recurso comparativo a la toponimia y onomástica vasca tradicional con sus “Unbe, Undiano, Undurraga, Unciti…” invita a olvidar ese arranque y estudiar en profundidad su significado menos aparente.

Todas esas formas pueden ser variantes del lexema vasco arcaico “ünk” que hace referencia a la inmovilidad, al carácter monolítico, arraigado y destacado de algo notable; generalmente formaciones pétreas. Es el criterio que se ha usado al comienzo.

Finalmente, la forma “ailo, ahillo, ahíllo, ayllo…”, que se mencionaba antes de pasada y que está relacionada con el carácter de prominencia de los lugares, es decir con su visibilidad a y desde cuencas amplias, recoge un centenar de sitios, sospechándose que muchos de los topónimos que terminan en “…illo”, entre ellos, miles de castillos, son formas muy alteradas del original “ailo”, acercándose a los 18.000 los topónimos con esa terminación, material que se está empezando a estudiar ahora y que se confía en que guarda interesantes novedades.

Aunque esas variantes “ailo”, “ahillo”, “ahíllo”, “aguillo”.. son frecuentes, la forma “Ayllón” es más familiar por haber una sierra notable entre Guadalajara, Madrid y Segovia que la lleva.

A mi me resultó reconfortante el descubrimienro casual del pico “Ahíllo”  circulando durante unas vacaciones por la carretera A-316 en Jaén (ver la foto 3 obtenida desde esa carretera). Su morfología ya advierte de un potencial que resulta soberbio, ya que el paso desde el valle medio del Guadalquivir (zona de Priego de Córdoba) hacia el norte, a través del valle del Jándula y de Sierra Morena para acceder a la depresión del Guadiana se domina desde esta atalaya.

Su vista desde el Oeste; desde la carretera A-316 que es la ruta natural de comunicación ganadera y pedestre entre las cuencas mencionadas, es mucho más impresionante que desde el Sur, ya que se muestra como un verdadero cono que domina los horizontes en todas direcciones, constituyendo un observatorio imposible de superar. No es de extrañar que sea uno de los cien picos más prominentes de España. Foto 3.

Pero esta forma sonora, trasciende las fronteras de España y también se encuentra en la Saboya francesa, donde el monte Aillón repite la forma y función de los ibéricos en el pico que se ve en la foto 4, en una zona que llaman “Les Aílles”.

El lector coincidirá conmigo en que hay suficientes indicios entre los nombres de lugar para seguir estudiando y para que previo tirón de orejas a los académicos y a sus acólitos que quieren ver en todas partes herencias romanas, busquemos en otros yacimientos gigantescos que están llenos de una información que está esperando a ser contrastada con varias ramas del conocimiento y a mostrarnos un mundo prehistórico distinto, rico, sabio, coherente y evocador.

Javier Goitia Blanco

Mayo 2017

VN:F [1.8.8_1072]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
Apartado: Jabier Goitia  | Etiquetas: ,  |  2 comentarios
• Martes, Marzo 29th, 2016

En el post anterior hemos publicado la propuesta de Angus J. Huck sobre esta palabra. Jabier Goitia envia su propuesta:

Azeri, luki, *sorra, *arraposa, alepou, delphër, fox, fuchs, guineau, kettu, lisica, liska, lomni, rapoza, raposo, rær, rär, rebane, renard, róka, volpe, vouleverser, vos, volpi, vulpes, siyala, zaalaba, zorro!.

El ser humano y el zorro son –entre los animales superiores- los únicos que han colonizado todo el mundo; hay zorros árticos zorros de desiertos gélidos y tórridos, de sabanas y de zonas húmedas y mediterráneas; el zorro ha sido un acompañante habitual de los humanos desde siempre.

Sus denominaciones son abundantes como se puede ver en el encabezamiento, donde se han colocado en negrita los nombres que son actualmente o se considera que lo han sido en Euskera, añadiendo un asterisco a dos formas que hemos perdido pero que quedan “ligeramente alteradas” en varias lenguas cercanas.

Hoy en día los nombres más recurridos son “azeri” y “luki”.

Del primero de ellos, “azeri”, apenas cabe duda de que es una creación metonímica a partir de una de las características del zorro cazador: La de excavar las madrigueras de roedores y otros animales, formada a partir de “az, aze”, rascar, rozar… para capturarlos o hacerlos huir.

Hay infinidad de imágenes de zorros excavando en Internet, pero los cazadores sabemos de sobra esta condición, porque los hemos visto muchas veces y no puede caber duda de que nuestros antepasados lo sabrían igual que nosotros.

No debiera parecernos extraña la raíz “aze”[1] que figura en algo tan popular como el “acero” que nos quieren vender como derivado de “acies” (punta, filo en Latín), cuando quienes tenemos una mínima formación tecnológica, sabemos de sobra que las agujas y las navajas de afeitar se hacían de bronce, porque su propiedad de crear filos es muy superior a la de los aceros primigenios, sacados de restos de meteoritos (hierro sideral) que una vez aplastados y estirados servían como excelentes rascadores, pero no conservaban sus filos.

El segundo nombre, “luki” es también un tropo, una voz salida de la metáfora de unos animales que en su mayoría tenían el color de la tierra.

Así, “lu ki” solo significa “terroso”, en referencia a su capa canela. Hoy en día el color térreo forma parte de los paisajes humanizados que ocupan tres cuartas partes de la tierra, pero en la prehistoria, antes de la agricultura, la tierra expuesta (“lur gorria”) solo era perceptible donde había aludes (“lur te”) o en las riberas de los ríos; el resto de la piel o estaba vegetada o era desierto o “malpaís”, por lo que no es banal tal designación.

El tercer nombre que se nos proponía estudiar es el de “so orra” en el que el primer lexema, “so” al principio de las voces, tenía en el Euskera arcaico el valor de una importante raíz relacionada con el acto de mirar. Concretamente equivalía a mirada, vistazo, ojeo, merodeo… Hoy desaparecida, figura en numerosas voces castellanas que la han conservado (“chopo, sonda, zorra…”)

Antes de nada conviene recordar a los amantes de la etimología, que si bien los diccionarios son una fuente imprescindible de información, no es fácil obtener avances de lo que allí se encuentra si no hay un contraste con otras disciplinas del saber; es decir, las lenguas vivas o fósiles de por si mismas, no apotan mas que el material; la industria ha de aportarla cada investigador cruzando conocimientos dispersos para “enriquecer” los indicios.

Volviendo con “so orra”, la parte final, “orra”, igualmente casi desaparecida y que solo se conserva con “erre sencilla” en  “ora”, perro (no usada) y en su forma original en alguna voz comarcal como “orra kakak” (croquetas, en virtud de su apariencia de excremento canino), es la forma genérica en que los euskaldunes llamaban a los cánidos, a todos los cánidos.

Así, “txa (k) orrá” hizo “txakurra”; en realidad perro casero o perro doméstico, donde “txa” es la forma original no solo de la casa, sino de todo aquello que nos daba protección: “Txamizo, txa aula (jaula), txalé, txabola, txa orna (chozna), txa osa (choza), txalupa, txaketa, txaleko, txapela…”.

“So orrá”, por tanto, equivalía a “cánido merodeador”, una condición que define mucho mejor que “azeri” a los zorros, ya que si hay algo que los caracteriza es el cuidado con el que miran, observan, vuelven al mismo lugar… antes de hacer la fechoría.

Esto lo podrá comprender mucho mejor quien haya visto la energía muy superior a la de los zorros con la que excavan los tejones (“azkenarro, azkon, azkonar, azkonarro…”), animales que llevan la misma raíz “az”, raíz que aquí no se ha perdido. Ver imagen.

El porqué de la pérdida de nombres singulares en el Euskera mientras el Castellano los guarda celosamente, es una incógnita a la que aún no se ha llegado a descifrar, pero se tienen algunos indicios de porqué nos hemos portado así.

En cuanto a la “raposa”, a pesar de todas las descalificaciones de Don Luis y otros latineros aduciendo al “rapio rapui raptum”, su origen también es Euskaldún y procede del “ar pa” (bajo el dedo, en referencia a las uñas de los y las rapaces) y de la consecuencia final, que estos animales se llevaban a sus víctimas.

“¡ No robéis nada, eh ¡ (baña aldozuen daná arrapatu)”… era la frase que Zumalakárregi decía a sus huestes antes de entrar en batalla.

[1] Ver en el ADN del Euskera el alcance y proyección de esta raíz.

VN:F [1.8.8_1072]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
Apartado: Jabier Goitia  | Etiquetas: , , ,  |  2 comentarios
• Domingo, Octubre 05th, 2014

Jabier Goitia ha realizado el siguiente artículo en torno a la película patrocinada por ETB y el Gobierno Vasco “Vasconiako historia bat: euskalduntze berantiarra” donde se defiende la teoría de la vasconización tardía en base a que algunos topónimos e hidrónimos supuestamente son de origen celta:  Nerbioi, Oka,  Anboto, Deba.

También echa por tierra la teoria de la difusión del topónimo  “briga”

Merece la pena leer el artículo: El poder contra la inteligencia

En este post y en los siguientes pondremos las propuestas para Nerbioi, Oka, Anboto y la difusión del topónimo briga.

Nerbioi-Nervión

La caída del río recién nacido en un salto vertical de doscientos metros, aún puede verse hoy en día una vez cada diez o más años años, flanqueada por una segunda caída oriental más modesta pero igual de espectacular y contundente.

Esta segunda caída  está a punto de desvanecerse completamente cuando ceda alguno de los diques de sus cavernas o se desplome alguno de los sifones que la alimentan, pero hace tres o cuatro mil años, era tan caudalosa como la principal.

Tres o cuatro mil años no son nada para nuestra toponimia que –con seguridad no supera los 18.000. Eso es lo que significa la voz ligeramente alterada de “Lerr-­bi-­oi” que ha dado en “Ner-­bi-­oi” y al castellanizarse o latinizarse en “Ner-­bi-­ón” de igual manera que 7 las “eles” y “enes” se alternan en Lebrija – Nebrija, Lázara – Názara, Larru –Narru o Larra – Narra y la desinencia “oi” hace (esta unidireccional) “on” como en “botoi” (lanzadera, crecedera), “abioi” (rápido, veloz), “legoi” (dominador, mandón) ó “bastoi” (chupón de árbol) han dado botón (yema), avión, león o bastón.

El significado de “Lerrbioi” es inmediato, “reventadero, vertedero doble” de “lertu”, derramar, verter, explotar, “bi” duplicado y “oi” habitual, general. Es decir, la catarata doble.

VN:F [1.8.8_1072]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
Apartado: Jabier Goitia  | Etiquetas: ,  |  Añadir comentario
• Sábado, Septiembre 21st, 2019

Bernat Mira Tormo

El motivo por el que creo que CARR o KARR es camino, se debe a que el formante CARR, como camino lo encontramos en muchos derivados del nombre, relacionados con el transporte, los precios, los caminos y los vehículos, dedicados al transporte y al comercio. Creo que las cosas son más sencillas de lo que parecen, y algunas veces algunas “ramas” nos impiden ver la extensión del bosque. Estoy convencido, no sé si con suficiente razón, que la palabra vasca GURDI = CARRO, antiguamente no era “gurdi” sino CARR o KARR. ¿En qué me baso?

1º, Porque en ibérico CARR = “camino”, como vemos en CARRION, que traducimos por CARR = “camino”, I = “alto”, y ON = “junto a”, con el significado de “alto del camino”.

2º En que las palabras vascas, Kargatu = Cargar, Kargamendu = Cargamento, Karu = Caro, Karutu = Encarecer, Karrika = Callejuela, tienen el radical CAR, como primer formante del nombre.

3º Y en valenciano, calle = carrer, cargar = carregar, cargado = carregat, caro = car, carro = carro, etc.

4º Y en inglés, vemos también Car = Coche, Wagón, Carro, tranvía. Carriage = Carruaje, Coche. Carry = Llevar, Traer. Carter = Carretero. Carrier = Arriero, Portador. etc.

5º No hace falta indagar más en el francés, portugués, italiano, etc. Porque nos extenderíamos demasiado. Si además vemos que la L, y LL y la R y la RR son algunas veces intercambiables, vemos que Calle, Kale, Carrer, parecen ser la misma palabra. Y parece demostrar que las palabras Camino, Carro y Caro, son del mismo origen, y parecen indicar que las cosas se encarecían cuando eran transportadas en Carro por el Camino.

Ed. Selleslagh

El origen de todo esto es el PIE *k^ers- (IEW 583) que significa ‘correr’, latín ‘currere’.

El latín carrus es un préstamo del galo ‘karros’ que dió lugar a todas las pallabras similares en IE. ‘Cargar’ viene del latín ‘carricare’ basado en la palabra ‘carrus’: ‘leevar en un carro, como CARGA’.

El vasco ‘gurdi’ tiene el mismo origen: gur-ti: algo que corre. ‘gurpil’ (rueda) es gur-bil: la cosa redonda/que da la vuelta /rotación) de la cosa que corre, ‘rueda de carro’.

Carrer/carretera es el camino por donde pasan carros.

PERO: Camino: del celta ‘cammin’, del PIE *gwa-, gwem- ‘ir, venir’ (IEW 463) , cf. inglés ‘come’, neelandés ‘ik kwam’ = yo vine. Latín ‘uenire’. Camino = por donde se viene y se va.

Jabi Goitia

El PIE, ni ha existido ni es el origen de nada. Solo es una serie de invenciones asteriscadas que se las han inventado judíos como Julius a sueldo de los alemanes.

El origen del carro, es “garr”, arrastrar, la forma genuína de mover materiales  a distancias limitadas, hasta que los imperios (anteayer) necesitaron grandes transportes para sus urbes.

La alfombra inglesa, “carpet” no nació en palacios, sino donde grandes objetos se transportaban depositados sobre esteras trenzadas, tirando de ellas, “karr (p) eta”.

Ese “garr” ha dado el “garraio” de los transportes del Euskera de hoy, del carro y de la “carga”.

El camino es otra cosa, más relacionada con la característica física, la cama (“kamé” es el hoyo en el que duerme la liebre (encame) y “kam ein” no es otra cosa que pisar y hundir; hacer cama. Es mucho más frecuente en lenguas como el Euskera la definición basada en características que en el uso.

Jesus Glez Artabe

Recuerdo cuando era niño en la parroquia de Murueta una de las 5 del valle de Orozco qué como me aburría solía ir al txondar en el que hacían carbón vegetal los de el caserío de Pagasandu y recuerdo qué para transportar los troncos que se recogían de los castaños roble y hayas se utilizaba con los bueyes no el carro si no la narra.

Eran una especie de deslizadores bastante anchos que por la parte delantera en la carrera que estaban elevados como un trineo y que funcionaban mucho mejor que las ruedas del carro para mover trompos pesados por caminos muchas veces muy embarrados.

Resulta curioso que también tenga el sonido narr. Me parece muy probable que fuera el sistema de transporte anterior a la aparición de la rueda. Javier me gustaría conocer tu opinión y lo que tú sepas sobre este tema

Ed. Selleslagh

Efectivamente, en muchas partes del mundo se utilizaba este sistema de transporte antes de la rueda. Los indios de America lo utilizaban antes de Colón. En las estepas eurasiáticas también era muy común.

Por supuesto que lo conozco.

Jabi Goitia

Aquí, en todos los caseríos (al menos hasta mediados los sesenta), tenían “larras” (versión local con el cambio de una palatal por otra) en lugar de “narras” y eran como tu dices; se usaban para acarrear helechos y hierba desde predios lejanos.

Iban primorosamente sobre la hierba y también sobre tierra.

Desde aquí podemos ayudar a entender otros paradigmas que ayuden a recuperar el habla.

VN:F [1.8.8_1072]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
• Martes, Agosto 14th, 2018

Bernat Mira
CÁDIZ. A los que nos gusta la toponimia, prestamos más atención a la fonética, que a la epigrafía. Y he querido saber cómo pronunciaban Cádiz antiguamente los gaditanos. Y nos ha sacado de dudas una compañera de Bárbate, que nos ha confirmado, que antiguamente llamaban CAI a Cádiz.
O sea que CAI se pronuncia exactamente igual que KAI en vasco, que significa puerto o muelle. Y que precisamente es lo que es Cádiz, un gran puerto natural desde siempre.

Antoni Jaquemot
Cai, la tassita de plata. Desde la antigüedad es Gades de Gadir “fortaleza”. El ‘cai’ del vasco procede del francés “quai” Los famosos ‘quai’ del Sena, mon ami

Eduard Selleslasgh-Suykens
Es posible que el vasco KAI descienda de su forma flamenca ‘kaai’, pues p.e. en Brujas había un barrio de vizcaínos en el puerto antiguo, cerca de la ‘Biskajerplein’  (Plaza de los Vizcaínos). Quizás fueron ellos que llevaron esta palabra al País Vasco.
En esa época (siglos 15 a 17) múltiples palabras flamencas llegaron a España, como ’schaprade > escaparate’, ’stokvis > estocafis’, ’stuurboord > estribor’ (la u flamenca es ü). etc. Algunas ya fuera de uso. ['stuurboord' quiere decir 'lado del timón/timonel' cuando se usaba todavía una especia de gran remo para guiar el barco. El otro lado es bakboord, 'lado de la espalda' - del timonel,  > babor].
Y vice versa también: bacalao > bakeljauw (sólo para el pescado seco salado), y ‘kabeljouw’ (con metátesis) para el pez vivo. El bacalao se importaba del País Vasco, originalmente.
La relación marítima-comercial con el PV es bastante antigua, también vía la pesca de los vascos en el Mar del Norte/Islandia.

Antoni Jaquemot
Los que nos gusta la toponímia indagamos su significado. Igual que en Valencia la /d/ entre vocales no se pronuncia y las /s/ o /z/ finales andaluzas tampoco. Etamo, llauraor!
Para Ed: Le mot quai provient d’un gaulois *cagio- “haie, clôture”, via une forme dialectale normande. C’est probablement la technique de construction qui explique ce changement de sens. Les clôtures gauloises étaient faites de pieux, de treillage, voire même de pierres. Ce sont les mêmes matériaux qui étaient utilisés pour faire les quais. Ce gaulois *cagio, est aussi à l’origine d’un autre mot de la langue française : chai (voir ce terme).

Patxi Alaña
Creo que es mas complicado de lo que parece.
No creo que los bizcainos cogiesen de los Paises Bajos.
La palabra kai aparece en otros muchos lugares: en Galicia, en Austria en no me acuerdo qué ciudad las dos calles junto al rio se llaman Kai xxxx. Los KAYAK de los indios son canoas cuyo campo semántico esta muy cerca de kai-puerto.
¿Podría ser una palabra de la lengua madre: kai: canoa-puerto o lugar de canoas???

Eduard Selleslasgh-Suykens
Si estoy de acuerdo: dije solamente ’su forma flamenca’, no que fuera su origen etimológico original La razón: es lo más cercano foneticamente, y la relación Bizkaia.Flandes es segura y duradera durante siglos. Además, el neerlandés también tiene palabras de origen celta, p.e. en este caso: IEW 518:
PIE *kagh- ,
*kogh- ;’fassen, einfassen’ ; ‘geflochtene Hürde, Flechtwerk’ ; *kaghio- ‘Einhägung’. Neerlandés: ‘haag’ = seto, ingl. ‘hedge’. Den Haag/’s Gravenhage (La Haya) = ‘recinto de seto (del conde`)’. El neerlandés ‘kaai’ (con /a:/ larga!) proviene probablemente del francés ‘quai’ porque en germánico la k- inicial PIE > h-, en general (cf. cuerno <> hoorn). Lo abnormal en francés es que se mantuvo la /k/- (qu-) (influencia germánica-normanda o bretona?); en ‘chai(s)’ se ve la evolción normal (palatalización francesa).  ‘Chai’ también tiene el sentido general de ‘recinto’, sitio cerrado, aunque sea ahora muy especializado.
La elisión de -d- es omnipresente ‘amado > amao’, y la  -z de Cádiz en lugar de la -s de Gades /-> Gadetanus) es un fenómeno andaluz: hace años vi un coche con una pegatina que decía ‘Zoy andalus! Cazi naa!’. La transición de G- a C- es un poco rara; generalmente es al revés en Iberia (lenición); parece un fenómeno areal desde antes de la indo-europeización.

Jabi Goitia
Piano, piano…
Eso de Gades es lo que nos enseñan desde párvulos, pero nunca ha sido contrastado, simplemente se arrastran las grafías que apuntaron cronistas viajeros y han quedado así…
El caso es que los nombres cambian mucho cuando se interpretan epigrafías distintas, pero permanecen “fosilizados” en la toponimia, de manera, que buscando entre 1.500.000 nombres de sitios de España alguno que empiece por “Gades…” el resultado es CERO.
Los únicos “,,,gades” que aparecen, están al final y casi todos en el huso 31, sugiriendo que son alteraciones recientes por los hablantes de Catalán y Valenciano a partir de un previo “…gadas”.
Sin embargo, con “…cadi…” átono, he encontrado nada menos que 392 lugares y con tónico, “…cádi…” , casi cuarenta, entre ellos, “Cerros, Colada, Lomas y Vereda de Cádiz”.
Es decir, el nombre de Gades debió de ser la forma en que los visitantes transcribieron lo que los locales decían. Y Cadiz, Cádiz, Cadiñ, Cadill… hay infinitos.
Esto sucede una y mil veces: La epigrafía no vale para la Toponimia. Como mucho, puede ayudarnos a saber cómo deformaban las voces al pasarlas por grafías que carecían de sonidos adecuados.
No me creo que Gades se hizo Cádiz ni se lo puede creer nadie con espíriti¡u crítico.

Antoni Jaquemot

Antes de Gades romano era Gadeira griega y antes Gadir  (gdr) fenicia que también está en Marruecos “lugar amurallado”. La alteración ‘gádir>cádiz’ es árabe. ¿Los autores clásicos romanos y griegos no han existido? ¿El mundo es todavía llano?  El primer crítico debe ser uno mismo.
Los ‘quai’ estaban hechos con piedras duras o sea de ‘caillu’ igual que nuestro “callo” que ha dado nombre a “calle”.  Los kayaks van por el agua.

Jabi Goitia
Lo siento, pero yo soy de los que creen que se ha ido antes de occidente a oriente que viceversa. Antes de que fenicios y griegos vinieran por aquí, ya les habían visitado los de “Tarte esia” a ellos para ofrecerles cobre, zinc y otras cosas…
Antes de que hubiera una Caetaria en Algeciras, había cientos en el Cantábrico y Chipre y otras islas fueron visitadas -seguro- desde hace 135.000 años. Los cronistas de que hablas son irrelevantes en este asunto, pura propaganda del momento, comparada con la toponimia antigua que es la misma aquí y allí.
El estrecho de Gibraltar (que no de Gebel Tarik) era una zona trillada por hordas de balsas de cuero hinchado que hacian multitud de viajes aprovechando los vientos y la corriente submarina de llenado del Mediterráneo y mas que un impedimento, era una “gran vía” de comunicación, como lo es hoy con las pateras.
De los bereberes que invadieron España al mando de los Omeyas, ni el 2% hablaban otro Árabe que el de las Suras de su “libro”, así que para mí-ya os lo he dicho otras veces- ni siquiera los “guadi” son voces árabes sino tomadas por el camino.
La mayor parte de lo que llamas autores clásicos, son meros copistas cuyas obras hay que tomarlas con pinzas, porque carecen de inteligencia, son meros aportes de datos “oficiales”.
El cambio biyectivo K ><G no es ni árabe ni judío; es universal y lo mismo digo para el R><S, R><Z.  Cambios hay, pero siguen tendencias; en España no hay GADES.
Dadme unos días y buscaré en Portugal, Francia, Italia, Malta, Túnez y Marruecos.
Ah!, yo he trabajado en Geodesia y se que la tierra es un geoide, pero os enseñaría zonas de La Mancha que os harían dudar de tal curvatura.

Babor
Actualmente es la mitad izquierda de la embarcación en el sentido de la marcha.
La explicación más recurrida actualmente es aquélla que dice que se copió del Francés “babord” y que este -a su vez- se basaba en el holandés “back bord” en base a una conjetura como lo es el hecho de que se cree que los
timones estaban en el lado derecho para ser mejor manejados con la derecha y que este lado era entonces considerado “la borda de atrás”.
Hay que comenzar diciendo que babor no es una voz aislada, sino una de las dos que compone el conjunto de las dos bandas de un barco: “babor- estribor” y que conviene hacer un análisis simultáneo de ambas, por lo que se recomienda buscar más adelante la explicación de su pareja.
El caso es que no es fácil explicar cómo se ha podido perder la “k” en la totalidad de las lenguas germánicas que usan el “babord” y que en todas ellas prefieran las voces “hawe, hafen, port, por side…” con significación de “lado del puerto”, como sucede en las latinas que con excepción del Catalán (“babord”) prefieren “port, porto, portum…”, sonido que apuntan algunas védicas con “porta, porata…”.
La incógnita se profundiza con la gran diferencia del Griego y su “limani”, que recuerda la “lema” o timón, que -paradójicamente- señalaría a la izquierda y no a la derecha como nos dice la explicación de “estribor”. Tam- bién es una duda profunda el origen de “bord”, que los anglosajones se lo atribuyen, pero que está relacionado con el euskériko “gord”, protección, flanco, banda.
Así el cúmulo de dudas, es obligada una abstracción que se base antes de nada en los barcos muy antiguos, antes quizás de que fueran sólidos (“nabe”), cuando su propulsión era a vela y cuando aún no había puertos, sino que se varaba en playas y graos o se anclaba en ensenadas protegidas, por lo que el atraque “lado puerto”, no tendría sentido.
Cuando se navega a vela, principalmente “de través”, ya que las “empopadas” ni son frecuentes, ni es fácil su aprovechamiento, las embarcaciones tienen una banda expuesta o barlovento y otra protegida o sotavento. Tanta importancia tiene esta circunstancia, que toda la operación del barco, toda maniobra se basa en tal estado.
A ningún marino se le ocurriría tirar aguas sucias por el lado de barlovento, sino que lo haría por el lado protegido, “bab” en Euskera es la pro tección, la defensa y “orá” equivale a situación, momento, de manera que “bab ora” equivale a decir “turno protegido”, la banda que en este momento está a sotavento.
Esta condición, que concuerda perfectamente con la explicación (ver) de “estribor”, indica que ambas denominaciones no eran fijas (para eso ya tenemos la izquierda y la derecha), sino que eran fundamentales para la dinámica de la marinería, siendo circunstanciales y cambiando con la banda por la que soplara el viento.

Estribor
Lado derecho de las embarcaciones comunes mirando desde popa hacia proa.
Es tradición decir que la voz germánica “steer”, guiado, dirección, es la que pasó al Francés como “estribord” y fue copiada desde el Castellano como “estribor”.
También es tradición decir que los ingleses (¡Oh Brittania, Brittania rules the waves!), despistados ellos, siendo una voz de uso diario (“steering”) lo confundieron con “star” (estrella) y le llamaron “starboard”, cuadro de estrellas. Ridículo.
¿Por qué “steerbord”? Pues porque en ciertas épocas anteriores al timón central que penetraba al codaste y cediendo a la predominancia de los diestros, el remo que hacía de timón se colocaba con más frecuencia en el lado derecho.
Este razonamiento es endeble, porque esa localización no es absoluta y no es válida para una definición radical. Cualquiera que conozca el mundo del remo y la vela, sabe que en las traineras, fue y sigue siendo colocado en babor, aunque lo más general es que hubiera dos timones, uno en cada banda (ver foto de una trainera de los años 30 con timón en babor y una trirreme griega con timones en ambas bandas).
Aparte de lo dicho arriba, no hay apenas indicios que digan algo en las lenguas cercanas, donde las germánicas son las más homogéneas con variantes “stuurboord, styrbord, steuerbord…”, varias otras familias, simplemente usan variantes de “derecha” y las latinas, o tiran del “estribord, estibordo” u optan por “tribord o drita”, ambas –claramente- procedente de “directa, derecha”.
La versión del Euskera que se confirma con el antagónico “babor” (sota- vento), es que el estribor es la alteración de “estüba ora”, es decir, “lugar, lado de la estiba” o lado de barlovento, donde en los primitivos barcos rígidos de vela se colocaba una mayor cantidad de mercancías para “equilibrar” la nave.
Esta diferencia conceptual es importantísima, porque no se apoya en el absurdo radical de tener que volver a bautizar el concepto arcaico de derecha-izquierda que todo el mundo conoce, sino de establecer una división “funcional” de la embarcación en la que la todas las maniobras estaban condicionadas por el viento.
Es necesaria una cierta abstracción para situarse en épocas en que las situaciones meteorológicas eran más estables que ahora y casos como los “alisios” eran muy frecuentes en regiones marinas amplias, por lo que había singladuras en las que el viento podía tomarse durante varios días con el mismo ángulo, lo cual, en embarcaciones de tamaño moderado, animaba a “estibar” una parte de la carga al lado de barlovento, con lo que la embarcación se adrizaba, la comodidad era mayor y la velocidad, también.

Antoni Jaquemot
pavès: si te refieres a bab de “babes”
m arm
En la milícia medieval, escut llarg rectangular i oblong que, posat a terra i sostingut per un soldat, emparava els ballesters durant l’atac.
En la marina, aquest escut, disposat al llarg de les muralles, servia de defensa de l’equipatge.  Es de origen italiano
“bord” viene de borde palabra germánica y no de gorde del latín guardar. En catalán “estri” son objetos y herramientas de la casa y procede de ésser, de “estar, cosas que están”. Efectivamente las mercancías solían ponerse a estribor, sobre-vent, para equilibrar la fuerza del viento.
135.000 años. Mesopotamia, Egipto, púnicos y griegos fueron unos copiones 127.000 años después  ( pongamos que la escritura nació tirando largo 8.000 años) de unos “sapiens cantábricos” que lograrons transmitir en generaciones y generaciones sus profundos conocimientos, pero no su habla.

Jabi Goitia
Mucho antes que ballestas y murallas, “bab e” es la protección que la madre daba a sus “beb e”s. Que luego paveses, pavimentos y hasta la comarca de Babia hayan tomado la idea, es coherente, apacible y cuerdo.
No se cuanto de antiguo es el “gorde”, pero su antecesor, “korte” era la zanja circular primitiva en cuyo interior dormían los ganados desde el paleo y de la cual no escapaban. Precursora de las cercas en las extensas llanuras herbáceas de la llanura europea y somalí donde no había estacas, pasó su nombre a los edificios porque era la función la que daba el nombre.
En cuanto a la escritura, no le veo ninguna ventaja respecto a la memorización “consciente” que sabemos ha guardado nombres de la toponimia con una precisión increible en lugares apartados miles de kilómetros o ha denominado “ámbar” o “narval” de forma internacional a elementos cuyas características define sin titubeos.
La escritura es la herramienta del dominio de los poderes organizados y una forma fácil de embaucar a gentes sin criterio, orientándolas a lo que ahora tenemos: Una sopa llena de moscas.
Leed el Diccionario etimológico Crítico del Castellano, que ya he empezado con el Catalán y Francés.

Antoni Jaquemot
Cort
[s. XIV; del ll. vg. cōrs, cōrtis, ll. cl. cohors, -ŏrtis 'recinte, clos rural, corral; tropa; seguici dels magistrats']
f 1 Lloc tancat a peu pla de la casa rural destinat al bestiar gros i menut, proveït de menjadores, abeuradores i jaços.
2 p anal Estatge molt brut. Aquella casa és una cort.
Esto es como una cremallera.

VN:F [1.8.8_1072]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
• Sábado, Junio 28th, 2014

c) Prupuestas etimológicas: Iberia y España

El posible significado de la palabra Iberia. Iberia es uno de los nombres que –según Pagel- cambiaría poco; la primera aparición de este nombre en documentos, es atribuida a Herodoto (siglo V antes de Cristo) y poco después a Esquilo, pero con posterioridad aparece en muchas ocasiones y no siempre como “referencia arrastrada”, sino como cita fresca. Esta condición de base anima a descifrar su significado4.

Hagamos una inmersión de 3 o 4 mil años y vayamos a una Iberia, que entonces era –para griegos y fenicios- tan solo la franja costera de la actual España mediterránea.

Pensemos en los marinos orientales que llegarían sin ritmos fijos, traerían artículos de consumo (baratijas) y se llevarían minerales y metales brutos, cargas densas, no perecederas y que podrían estibarse en horas y en cualquier temporada.

Con estas condiciones, no es probable que los marinos tuvieran interés en penetrar las sierras litorales, sino en partir cuanto antes con sus barcos que al no haber estuarios, debían dejarse varados en “graos” o anclados en aguas someras y expuestos a un temporal repentino. Para ellos, Iberia era la franja costera, nada más.

Aún así esta no es la única Iberia conocida, ya que en el Cáucaso, en los montes del Mar Negro oriental, hay una región con el mismo nombre que se cita al menos desde el siglo III antes de Cristo.

Buscando en la escasa toponimia disponible de países cercanos como Portugal, Francia, Italia, Túnez, Malta y Marruecos, aparecen nombres de lugar parecidos; en Francia, Aquitania, hay un “Lac Chiberia”; en Marruecos hay Siber y Siberne, varios Iberri, Iber, Jiber… y en Italia Hiberia y numerosos “Tiber…”

En España la cosa es más fácil porque se dispone de las enormes listas de micro toponimia aludidas. Si se analizan estos registros, se puede encontrar mucho material: Un “Iberias” en la Serra do Farelo entre Lugo y La Coruña, Iberas en Navarra, cerca de Huarte Araquil, hasta tres Ibero, Iberos, Iberondo y hasta casi cien topónimos de la misma familia como Siberia, Siberio, Ibi, Ibina, Ibiza (isla), Ibixa (caserío en Deba, Gipúzkoa), Ibizar, etc. etc., repartidos por toda España. Ver mapa y tabla al final.

Quiere esto decir que tal densidad y homogeneidad, apunta a la ausencia de grandes cambios en los nombres; así, cuando los historiadores y lingüistas Georgianos ensayen cadenas interminables de mutaciones fonológicas para hacer que su “Iberia” se parezca a la “voz objetivo” Sasper5, (una forma de llamarse a sí mismos los oriundos georgianos) o bien a otros nombres que se les antojen suyos, las matemáticas sugieren que apenas ha habido cambios, que la genética es común para las alejadas Iberias y que la hipótesis más coherente, es que quienes bautizaban los lugares se movían mucho y además de cruzar de mil maneras la península ibérica, llegaban a la llanura europea y más allá de los Urales.

Volviendo al terreno, los morfemas que conforman “iberia”, son abundantísimos en la pequeña toponimia de la región mediterránea citada y además se mantienen muy estables a pesar de las diferentes grafías aplicadas durante milenios.

Si se recurre al Euskera, la denominación canónica del río, “ibai”, “ibæi”, es en realidad una frase compuesta de “i”, agua, “bæ”, corriente, movimiento y “i”, sufijo pluralizador, abundancial. En realidad “ibai” es una frase que significa “Corriente de abundante agua”.

Si se combina con el adjetivo y sufijo “ero” que (más que la cualidad de impetuosidad que proponía Astarloa como adjetivo) expresa la idea de habitualidad, frecuencia, tendencia, constancia, se tiene que “ibæ-ero” solo significa algo así como “corriente de agua permanente”, algo que en el entorno mediterráneo de hace seis u ocho mil años, cuando no había presas, embalses ni regulación hídrica alguna, era una definición “absoluta” para el Ebro (pronunciación coloquial contracta de “ibæro”), sobre todo si se comparaba con los Muga, Fluviá, Besós, Tordera, Foix, Llobregat, Sec, Palancia, Turia, Xúquer, Serpis, Jalón, Riusec, Algar, Segura, Almanzora, Andarax, Adra, Guadalmedina, Guadalhorce, Guadaliaro, Arranque, Hozgarganta (todos ellos nombres prerromanos, por no decir ibéricos o vascos) o cualquiera de las docenas de arroyos costeros que se precipitan desde la sierra Bética y desde las estribaciones orientales Penibéticas, hasta llegar al Guadalquivir y que sufren tal estiaje muchos años que no llegan a ser ríos ni crean estuarios como en los mares de marea.

Los datos apuntan a que la voz original fuera “ibero” y luego la metodología lingüística, los hábitos de los visitantes crearan las variantes localizadoras, generalizadoras, caracterizadoras, etc. recurriendo a nuevas vocales y consonantes y a diversas desinencias hasta obtener una serie muy amplia de acepciones, de las cuales los topónimos que se muestran al final en la Tabla I denominada “Iberia”, son solo la muestra que ha quedado congelada en los territorios.

Es muy probable que esto sea lo único acertado de todo cuanto se ha escrito al respecto, es decir, que la voz inicial fue “ibero” y de ahí surgió el nombre de “Iberia” para toda la región; de hecho, en la toponimia actual española sigue siendo mucho más frecuente la presencia de la “o” final en los nombres de esta familia.

VN:F [1.8.8_1072]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
• Jueves, Abril 02nd, 2015

Jabier Goitia Blanco

Esta respuesta es sobre todo para Fermín y en concreto se centra sobre Cataluña que él como otros documentalistas asignan a “Catars Allunyats “, una bonita historia.

Yo como geógrafo, me voy al terreno y a la transmisión oral que cambia menos de lo que se cree. Aparte de la Cataluña de Montserrat (que es de donde yo sugiero que viene su nombre), hay un topónimo “Cataluña” tal cual en Trubia, Asturias. Para encontrarlo he hurgado en casi millón y medio de nombres.

Además de ese, he encontrado solo en España 351 que terminan en “uña”, desde Auña y Carabuña hasta Zartuña, pasando por infinidad de variantes; terminados en su equivalente “ulla”, hay nada menos que 439, casi los mismos de la eñe, desde Agulla hasta Zarampulla y haciéndolo en una forma más afín a Latín, “unia” hay casi sesenta.

Que comiencen por “Cata”, hay hasta 102, desde Cataboi hasta Catalina; que comiencen por la doméstica “Gata”, hay menos, una docena, pero que contengan “alu”, casi 1300, entre ellos Andaluz, Baluquer, Cagaluta o Soraluce.

Si vamos a Francia, hay hasta 303 conteniendo “ugn”, en Túnez 56 con “ouine”, en Marruecos 389 con “ouin”, en Italia 82 con “uin” y 99 con “ugn” (Calugnano, Colugna, etc. entre otros.

¿Que quiere eso decir? que los sonidos, los fonemas de Cataluña son  netos ibéricos y muy próximos a los de nuestros alrededores, que es altamente improbable que todos esos topónimos, (que tienen significados) procedan de semejantes evoluciones fonológicas y que (ver lo que dice Pagel con insistencia) las voces muy usadas NO CAMBIAN: Cataluña está tal cual. Esa “uña” es muy abundante en las litologías calizas, dolomíticas y en los macizos de conglomerados terciarios como en Monserrat o en los Maños (que no Mallos) de Riglos.

Por esos relieves se llama maños a los aragoneses.

La historia de los nombres tiene poco de épica y de gestas y mucho de pastores y cazadores.

Ah, en cuanto al significado de Cataluña, mi versión es que la cadencia de los cortados en la roca de ese macizo, su repetición, es la que crea “kata -(l)-u- ña”.

Echad un vistazo a la magnífica muela de Uña en Cuenca… o a la Mesa de Oña en Burgos.

Antoni Jaquemot Ballarin

El sufijo ‘-unya’ catalán corresponde al ‘-onia’ latín: Catalonia; Gascunya: Gasconia (Vasconia); Borgunya:Borgonia, donde queda explícito que el sufijo significa “lugar de catalanes, de vascos y de borgones.

Los “mallos” siempre han sido ‘mallos’, los de Riglos y los de Ordesa de ‘mal’ “piedra, montaña, alto”. En cuanto a Oña ‘oin-a’ “el pie”, el Pedemonte, a pie de monte”.

Víctor Montañés i Borrás
Sobre -oña, onia, uña, etc., hay que ir a la raíz “on”, en, encima, sobre, y si la analizamos desde el punto de vista vasco como morfema tenemos que significa: o/u, ‘tener’ más “-n” que, el que o la que, por lo tanto, “-un” significa: el que tiene. Muchos sufijos de lugar acaban en este “on/un”. Es la base, el pie, sobre los que se sustenta un pueblo, una ciudad, una casa, una montaña,…

El sufijo “-ia”, como el de tantos paises (Franc-ia, Ispan-ia, Aleman-ia, etc.) es un sufijo de territorio amplio, o de característica abstracta: alegr-ia, carest-ia, hombr-ia, etc. Por lo tanto el sufijo “-onia” no tiene más secretos, ya que se comparte con “gascunya”, “Pol-onia”, “Let-onia”, etc.

Jabier Goitia Blanco

Víctor, lo que puedo responder a tu información me llevaría treinta páginas, pero voy a resumirlo.
On en Vasco actual y arcaico, es la raíz de calidad, de bondad (de donde vienen todos los bones y buenos). Encima, es gan y ain y alto es alt, muy alto, altu. Este idioma era increíblemente preciso en las definiciones. El afijo o, es uno de los indicativos de grandeza en volumen pero no en extensión. Por otra parte, oña es muela, cortado vertical. Puedo aportados mas de cien casos desde Santoña a Salobreña pasando por Uña, Oña, Logroño y Ogoño, donde no hay santos y solo relieve, puro relieve.

Con las tres docenas de raíces que manejáis es imposible ampliar la trocha que empezó San Isidoro y la continúan nuestros limitados catedráticos y académicos. Yo manejo 1555 y cuanto mas se sabe menos incoherencias hay.

La erudición sigue manejando los paradigmas de que un pueblo se caracteriza por un territorio, pero eso es así solo desde hace menos de diez mil años. La mayor parte de Eurasia, Macaronesia y el Norte de África tiene una toponimia que muestra una civilización con capacidad y valores que nada tienen que ver con la Europa de los imperios, vamos, de la agricultura.

Desde el canal de La Mancha (exactamente igual que la Mancha española) hasta las Azores ( que no se llaman así porque hubiera azores) o Canarias, que tampoco se llama así porque hubiera miles de perros (por mucho que Plinio lo dijera), son unos nombres que definen el territorio.

El Euskera tiene raíces monosilábicas y polisilabicas, lo que pasa es que aun no hay un diccionario de raíces, de manera que quienes no conozcan profundamente el idioma y tomen de un diccionario al uso, que agua es ura, no pueden avanzar. Lo mas parecido a ese diccionario que falta, es mi obra “el ADN del Euskera en 1500 partículas”. Aun no subiendo Euskera, no pensando en esta lengua, con esas raíces se llega a una cuarta parte de las expresiones semánticas del Latin y de lo que llaman Romances (que no lo son ni remotamente). También la riquísima toponimia (que no es lo que la paupérrima epigrafía muestra) se puede “leer” al margen de mitos recientes.

El mundo antiguo tuvo cientos de miles de años para interpretar el mundo (que nada tiene que ver con mundus) y sus fenómenos.

La inmersión en ese mundo no puede colgar solo de la lingüística; es como si usáramos solo tornillos y no tuercas (tu- arraka, tubo acanalado). Hay que recurrir a otras ciencias y artes.

VN:F [1.8.8_1072]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
• Sábado, Octubre 06th, 2018
Eukele_Laguardia

Artículo de Jabi Gotia sobre el topónimo de la Rioja Alavesa: Laguardia. Opina que muchos  topónimos parecidos a “laguardia” podrían ser variantes de laku-lago.

VN:F [1.8.8_1072]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
Apartado: Jabier Goitia  |  Un comentario
• Jueves, Noviembre 18th, 2021

Jon Goitia Blanco

Es consultor en estructuras de edificación y lleva años investigando, igual que su padre, las etimologías tanto de la toponimia de la península como de multitud de palabras de la vida diaria del castellano y del euskera. Ha publicado el libro España es palabra vasca. Tiene el blog: http://www.jrgoitiablanco.com/proyecto/

EHHE (Diccionario Vasco Histórico-Etimológico)

El mayor error de este diccionario es el planteamiento inicial donde no toman en cuenta al euskera como lo que queda de una lengua que estaba extendida por el occidente europeo y es por ello que nos sigue sirviendo hoy día para entender gran parte de la toponimia no solo de la península ibérica sino también de Francia, Italia, etc.

Ponencia

Charla

VN:F [1.8.8_1072]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)