• Jueves, Abril 09th, 2015

El lingüista vitoriano, además, es radical en su criterio, como se percibe en esta declaración: ” Sólo la reconstrucción interna tiene futuro, ya que no existe lengua en el mundo que tenga parentesco con el euskera”. ¿Se han interiorizado tan profundamente en el alma vasca la idea y el sentimiento de un euskera sin pariente próximo, alimentados sin duda por el paso del tiempo, que han llevado al convencimiento de que la comparación extravasca no era necesaria? ¿O es que, en realidad, no interesaba hacerla por otros motivos?

Lakarra parece sentirse incómodo e inseguro con el comparativismo. Solamente hace comparaciones tipológicas con estructura de composición, raíz o frase, de manera desmesurada, para justificar sus postulados. Descalifica y menosprecia cualquier estudio que pretenda emparentar una lengua con el vasco por procedimientos comparativos, y vierte a menudo durísimas críticas. Ha llegado a decir categóricamente: ” Todo esto no supone un avance en la metodología de la lingüística comparada, ni ayuda a establecer bases más firmes para el estudio de parentescos de la lengua vasca que, no hace falta decirlo, serían tan remotos que difícilmente podrán ser jamás establecidos “.

Hace falta recordarle que Joseph Greenberg, por medio de un método comparativo concebido como lingüística sistemática o sistema de comparación de largo alcance (long-range comparison ), pudo comparar cientos de palabras y algunos elementos gramaticales en muchas lenguas distintas, y estudiar simultáneamente un gran número de lenguas de una misma familia; que con ese método comparativo llevó a cabo la clasificación (en tan sólo cuatro años ) de las lenguas de África en 1963, de Nueva Guinea (1971) y de América (1987), así como la inclusión del indoeuropeo en el Eurasiático (2000 y 2002).

En esta web y en la ponencia Dogón y euskera: algo más que un origen común, que presenté en el pasado congreso de Gernika, puede encontrar Lakarra numerosos ejemplos de semejanzas de vocabulario y de estructura oracional entre el el dogón y el euskera, determinados por medio de lingüística comparada, partiendo de mi convicción de que nada impide comparar hoy entre sí dos lenguas vivas que tienen formas atestiguadas. También, en mi estudio <<Un enigma esclarecido: el origen del vasco>>, que concluye con la afirmación de que existe un pariente próximo del euskera: el dogón. Ese parentesco ha sido establecido con fundamento y rigor.

Por último, deseo citar esta reflexión por lo que tiene de especial (Lakarra 2008: 330): “Puede suceder, incluso, que haya quien provisto de una teoría más productiva y  explicativa de los datos allegados y de otros, fulmine minuciosamente todo el análisis aquí hilvanado desde la primera a la última línea”. Es ciertamente toda una manifestación de franqueza, objetividad y humildad que hay que agradecer al profesor de Gasteiz. Porque la filología es y debe ser, sobre todo, una ciencia abierta.

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Apartado: Jaime Martin  | Etiquetas: , ,
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