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• Martes, Junio 25th, 2019

Tema

En esta comunicación Antonio Arnaiz estudia los primeros que escribieron en la península sobre la historia y las lenguas.

Autor

Esta comunicaci√≥n ha elaborado Antonio Arnaiz Villena. Antonio¬† es catedr√°tico en la Universidad Complutense de Madrid desde 1989. Se ha centrado en la ling√ľ√≠stica y, concretamente, en sus relaciones con diversas lenguas mediterr√°neas y ha publicado entre otros los siguientes libros:¬† El origen de los vascos y otros pueblos mediterr√°neos, The Usko-Mediterranean languages, Diccionario Iberico-Euskera-Castellano, Diccionario Etrusco-Euskera-Castellano. Ha escrito 364 art√≠culos en revistas internacionales sobre antropolog√≠a, gen√©tica, ling√ľ√≠stica einmunolog√≠a.¬†¬†¬†¬† Blog: http://basques-iberians.blogspot.com/”

Comunicación

01_Precursores Antonio_Arnaiz

Video

https://youtu.be/fRTMr7IlF6E

Texto

a) Evémero (330 a.C Р250 a.C)
Es en ese per√≠odo en el que se concentran los h√©roes y mitos relacionados con el pasado de la Pen√≠nsula. Ahora bien, ¬Ņqu√© significan y qu√© funci√≥n tienen estos mitos y h√©roes legendarios en la historia de Espa√Īa? Aunque la historiograf√≠a cl√°sica hab√≠a llegado a distinguir, no sin esfuerzo, entre √©poca m√≠tica y √©poca hist√≥rica, la cronograf√≠a cristiana rompi√≥, de nuevo, con la divisi√≥n entre mito e historia. Con el cristianismo ya todo es historia; pues, al atribuir la categor√≠a de verdad hist√≥rica a la Biblia, que comienza desde la mism√≠sima Creaci√≥n, no se deja lugar alguno para el mito. Lo √ļnico que el historiador cristiano consideraba m√≠tico eran ciertos relatos fabulosos de los paganos. Pero aun esa opini√≥n desapareci√≥ cuando se extendi√≥ entre los cristianos la doctrina de Ev√©mero (330 a.C – 250 a.C), que dejaba reducido el Pante√≥n de la mitolog√≠a cl√°sica a un cortejo de h√©roes, sabios y soberanos eminentes divinizados por la admiraci√≥n popular. Convertidos por ese procedimiento en mortales, se aseguraba la inanidad del paganismo, ya que no significaban competencia alguna para el Dios verdadero

b) Flavio Josefo (37 – 100)
A su vez, una noticia procedente de las Antig√ľedades Judaicas de Flavio Josefo (37 – 100) (I, 6, 1) refer√≠a que T√ļbal, hijo de Jafet, uno de los descendientes de No√©, hab√≠a llegado a Hispania. Josefo reproducir√≠a en ella el saber admitido como v√°lido por los jud√≠os de su √©poca ya que, como Hispania era en la Antig√ľedad la tierra de los metales por excelencia, los rabinos le asignaron por poblador a aqu√©l entre los patriarcas que hab√≠a creado el arte de la forja. La informaci√≥n de Josefo adquiere especial predicamento dentro de Espa√Īa, y a su difusi√≥n y vigencia contribuye la ¬ęenciclopedia¬Ľ isidoriana, que la incluye sin discutirla.

c) Isidoro de Sevilla (556 – 636)
Es durante el siglo VI, en las Etimolog√≠as de Isidoro de Sevilla (556 – 636), cuando la aplicaci√≥n del evemerismo a la historia alcanza su m√°s interesante testimonio. San Isidoro, en efecto, busca y encuentra en la mitolog√≠a cl√°sica h√©roes civilizadores y benefactores de la humanidad, y los sit√ļa en el mismo nivel, a veces incluso en el mismo linaje, que los personajes de la Historia Sagrada. Tras el hispalense no habr√° cronista que omita la inserci√≥n en sus historias universales de dioses y h√©roes m√≠ticos humanizados.

d) Jiménez de Rada (1170-1247)
Jim√©nez de Rada escribe en su Historia de Rebus Hispaniae que T√ļbal fue, tras el Diluvio, el primer poblador de la Pen√≠nsula, para lo que aduce el correspondiente argumento etimol√≥gico, pues el antiguo gentilicio Cetubales quiere decir ¬ęgrey de T√ļbal¬Ľ (coetus Tubal) y, s√≥lo despu√©s de su asentamiento a orillas del Ebro, habr√≠an cambiado su nombre por el de Celtiberes. Luego, la ¬ęgrey de T√ļbal¬Ľ se extendi√≥ por toda la Pen√≠nsula, que llamaron Hesperia por la estrella H√©spero que divisaban siempre en el horizonte, y en las distintas provincias tuvieron distintos jefes, uno de los cuales fue Geri√≥n. Al m√≠tico pastor se le llama, como era tradicional, Geryon Tr√≠ceps y, en interpretaci√≥n evemerista, se le convierte en gobernante, en virtud de su nombre, de tres reinos peninsulares: Galicia, Lusitania y B√©tica.

Geri√≥n sirve de engarce para la introducci√≥n de la saga de H√©rcules, de manera que la historia de Espa√Īa quedaba ligada no s√≥lo a los or√≠genes b√≠blicos, sino tambi√©n al mundo cl√°sico. La literatura grecolatina hab√≠a referido, ciertamente, numerosas conexiones de H√©rcules con el extremo occidental de Europa, localizando en esta zona geogr√°fica la isla m√≠tica de Eritia, residencia del pastor Geri√≥n, las columnas de H√©rcules y el jard√≠n de las Hesp√©rides.

Pero en esta historia primitiva de Espa√Īa, en lo que parece un af√°n por poner de relieve la presencia del h√©roe cl√°sico en la Pen√≠nsula, sus gestas se utilizan para explicar la etimolog√≠a de numerosos top√≥nimos peninsulares, ya que H√©rcules habr√≠a recorrido toda la Pen√≠nsula fundando ciudades al ritmo de sus conquistas.
As√≠ se explican, por ejemplo, Tarazona (o Tirasona, de Tyrii y Ausonii, dos tribus que acompa√Īaron al h√©roe en su viaje por la Pen√≠nsula), ciudad que edificaron en las faldas del Moncayo o Mons Caci, para perpetuar la victoria de H√©rcules sobre Caco; Urgel (porque ¬ęurg√≠a¬Ľ con la guerra a sus habitantes) o Barcelona (Barchinona, porque H√©rcules, tras dejar ocho naves en Galicia de las nueve que trajo, atrac√≥ con la barcha nona en ese lugar). Tras la saga de H√©rcules viene la de Hispan. √Čl es el noble compa√Īero a quien el h√©roe, despu√©s de haber subyugado toda la Pen√≠nsula, conf√≠a las riendas del gobierno, y por cuyo nombre fue llamada Hispania en lugar de Hesperia. He aqu√≠ ya nuestro h√©roe ep√≥nimo y el primer ¬ęgobernante¬Ľ de una Espa√Īa m√°s o menos pacificada y unificada. Cronol√≥gicamente ‚ÄĒse√Īalaba Jim√©nez de Rada‚ÄĒ estamos en el tiempo en que Alejandro rapt√≥ a Helena y estall√≥ la guerra de Troya (I, 6, 45-46).

Estos son los mitos b√°sicos de la historia primitiva de Espa√Īa. En las historias generales sucesivas (la Primera Cr√≥nica General de Alfonso X, la Cr√≥nica de D. Juan Manuel, realizada entre 1320 y 1324, la llamada Cr√≥nica General de Espa√Īa de 1344, la Hispaniae regum anacephaleosis de Alfonso Garc√≠a de Santa Mar√≠a ‚ÄĒo Alfonso de Cartagena‚ÄĒ de 1456).

e) Annio de Viterbo (1432 – 1502)
Sin embargo, en esa l√≠nea, la elaboraci√≥n m√°s inspirada y original para el per√≠odo primitivo de la Pen√≠nsula no llegar√° hasta la publicaci√≥n, a finales del siglo XV, de los Commentaria de Annio de Viterbo (1432 – 1502), gran influyente¬† de los precedentes m√≠ticos de Espa√Īa y de su monarqu√≠a. Este inteligente dominico, llamado Giovanni Nanni, que hab√≠a latinizado su nombre en Annius Viterbensis, fragmentos de autores antiguos que le sirven de apoyatura para el relato de los primeros tiempos de Espa√Īa y de sus primeros reyes. A ellos les dedica un libro que titula De primis temporibus et quatuor ac viginti regibus Hispaniae et ejus antiquitate, una especie de prontuario que se a√Īade a algunas ediciones de su obra magna, los Commentaria. La obra se public√≥ por primera vez en Roma, en 1498, y aparece dedicada a los Reyes Cat√≥licos.

Tuvo una aceptaci√≥n inmensa tanto en Espa√Īa como fuera, a juzgar por el n√ļmero de sus traducciones y reediciones. En algunas de esas ediciones aparece el nombre de Beroso destacado en el t√≠tulo, porque es este autor, quien da las claves para obtener una visi√≥n completa de la historia primitiva del mundo y de cada una de las naciones que se citan desde sus or√≠genes. √Čsta es la raz√≥n por la que a Annio se le conoce m√°s como Beroso o el falso Beroso. El luterano franc√©s influyente catedr√°tico Joseph Justus Scaliger de Leiden (Holanda) apoyado por el pr√≠ncipe de Orange fue utilizado como punta de lanza contra cat√≥licos y jesuitas: una de las principales obras fue fustigar e intentar destruir toda la obra de Annio de Viterbo¬† y la influencia de los Reyes Cat√≥licos de Espa√Īa y de Alejanddo VI en el Mundo.

Viterbo autor elevar√° a veinticuatro el n√ļmero de reyes primitivos de la Pen√≠nsula. T√ļbal ser√° ahora el primer rey de Hispania y quien, seg√ļn el viterbense, dio leyes a los hispanos y les ense√Ī√≥ las letras, la poes√≠a y la filosof√≠a moral. Pero lo m√°s importante es que se consolida el m√©todo tan evemerista de descubrir reyes antiguos a partir de r√≠os, montes, ciudades y √©tnicos, cuyos nombres guardar√≠an el recuerdo de h√©roes y personajes reales. As√≠, deriva de r√≠os los nombres de los reyes Iberus (sucesor e hijo de T√ļbal), Tagus, Betus y Sycoris; Brigus lo saca del elemento topon√≠mico ‚ÄĒbriga, tan abundante en Espa√Īa; con Valencia relaciona al rey Romus, por correspondencia sem√°ntica entre el latino valent√≠a y el griego rh√≥me. De √©tnicos peninsulares o extra-peninsulares, pero relacionados con √°mbitos de influencia de la monarqu√≠a de los Reyes Cat√≥licos, deriva los nombres de los reyes Lusus, Italus, Sicanus, Siceleus y Siculus, y as√≠ sucesivamente.

H√©rcules, por supuesto, sigue teniendo su lugar en el pante√≥n real, y durante su reinado funda las ciudades acostumbradas y alguna m√°s: Iulia L√≠bica (Llivia) y Herc√ļlea Cervalaria (en la Cerda√Īa), alusi√≥n evidente a la espa√Īolidad del Rosell√≥n y la Cerda√Īa.

La lista la cierran los reyes Cacus, Erythrus y Mellicola. Cacus habr√≠a sido un joven celt√≠bero, el primero en utilizar armas de hierro (vestigios de su m√≠tica caracterizaci√≥n como hijo de Vulcano). El segundo saca su nombre de la isla Erythra, ¬ęla roja¬Ľ, situada frente a Gades (es la Eritia de las fuentes cl√°sicas, la isla de Geri√≥n y el lugar donde H√©rcules le rob√≥ el ganado y le dio muerte). Mellicola, por fin, es el tradicional G√°rgoris, que fue el primero en ense√Īar a los hispanos la recolecci√≥n de la miel, de ah√≠ su nombre. A Habis lo cita de pasada, como heredero de la fortuna de su abuelo G√°rgoris.

Pero Annio, que sin duda conoc√≠a su incestuosa procedencia m√≠tica, no le otorga la condici√≥n de rey. Nos encontramos, seg√ļn su cronolog√≠a comparada, en el primer a√Īo despu√©s de la destrucci√≥n de Troya, a 1131 a√Īos del diluvio, a 988 de la fundaci√≥n de Hispania, 131 a√Īos antes de la fundaci√≥n de Roma y 1188 a√Īos antes del nacimiento de Jesucristo. Queda as√≠ probado el antiqu√≠simo origen de Espa√Īa. De paso, se supera el despectivo juicio de aquellos humanistas italianos que hac√≠an proceder a los espa√Īoles de los incultos godos, los destructores del Imperio Romano.

Eso es lo que precisamente hizo Flori√°n de Ocampo. El zamorano se hace eco de todos y cada uno de los fabulosos reyes de Annio de Viterbo y tambi√©n los ampl√≠a con otras fuentes. T√ļbal es el primer poblador de Espa√Īa tras el Diluvio. Entra por Andaluc√≠a en el a√Īo 2163 a. C. y 142 despu√©s del Diluvio 17. Como en el Beroso, es un patriarca-rey civilizador. Muere 195 a√Īos despu√©s de su venida y deja a los espa√Īoles ¬ędeseosos grandemente de su conversaci√≥n, por ser hombre discreto, valeroso, justo y amigable¬Ľ.

Ocampo contin√ļa su narraci√≥n siguiendo la l√≠nea sucesoria establecida por Annio. Ciertamente, recuerda a Carlos V que Annio de Viterbo dedic√≥ su obra a sus abuelos. Acepta como ¬ęmuy averiguados¬Ľ los nombres del citado T√ļbal, que pobl√≥ Espa√Īa, Geri√≥n y sus hijos, que la tiranizaron, H√©rcules, que la liber√≥, Hispan, que le dio nombre, y adem√°s H√©spero, Atlante, Sicano, Siculo, G√°rgoris y Habis o Abidis, como √©l le llama. Este √ļltimo rey quedaba fuera de la n√≥mina de Annio.

Pero Flori√°n de Ocampo sigue tambi√©n a Justino y a Pompeyo Trogo en el relato de sus desventuras y prodigios hasta que G√°rgoris lo proclama su heredero. A su reinado, que comienza en el a√Īo 1105 a. C, le dedica un cap√≠tulo de su obra y de Abidis destaca su val√≠a como h√©roe civilizador, por encima, incluso, de G√°rgoris ¬ęMel√≠cola¬Ľ. Flori√°n de Ocampo fue cronista oficial de la corte de Carlos V, un puesto con tradici√≥n desde Alfonso X, algo con lo que el historiador dejaba de ser un simple erudito.
Es significativo que, cuando se produjo en 1536 su entrada triunfal en Roma, uno de los regalos que recibi√≥ Carlos V fue un pergamino enrollado de treinta metros de longitud con un √°rbol geneal√≥gico que remonta su progenie hasta No√©, Jano y H√©rcules. De la √©poca de Carlos V es tambi√©n el famoso emblema de las Columnas de H√©rcules y la leyenda Plus Ultra como s√≠mbolo y divisa imperial. Y, en la iconograf√≠a de la √©poca, es la figura de H√©rcules la que m√°s veces se utiliza para representar al emperador, lo que serv√≠a, a la vez y por correspondencia con el h√©roe cl√°sico, para exaltar sus haza√Īas, su valor como transgresor de l√≠mites (significado del ¬ęplus ultra¬Ľ) y su cualidad moral de h√©roe civilizador, en lucha constante contra el mal, l√©ase el turco o los luteranos.

f) Flori√°n de Ocampo (1499-1558)
Cabe atribuir al zamorano Flori√°n de Ocampo la dudosa gloria de haber sido el gran propagador en el Siglo de Oro de los mitos y leyendas fabulosas referidos a la historia de la Espa√Īa primitiva. Como cronista oficial que fue del emperador Carlos V , Flori√°n de Ocampo puso todo su empe√Īo en la redacci√≥n de una Cr√≥nica General de Espa√Īa. En realidad s√≥lo llega hasta el a√Īo 200 a. C, pero para nuestro tema resulta de un gran inter√©s porque, precisamente, es la que relata la historia primitiva de Espa√Īa.

g) Esteban de Garibay (Arrasate 1557 – Madrid 1600)
Esteban de Garibay (Arrasate-Mondragon 1557, Madrid 1600) fue nombrado cronista oficial de Felipe II¬† al final de su obra y continuo la historia del tubalismo y fue el precursor de los siguientes autores vascos¬† que tambi√©n propusieron que el Euskera era la primitiva lengua de Espa√Īa. En 1571 fue el primero en publicar algunas de las etimolog√≠as vascoib√©ricas que posteriormente recoger√≠a Wilhelm von Humboldt, por m√°s que su trabajo fuera poco riguroso. Posteriormente la idea es recogida por otros autores, como en el De la antigua lengua, poblaciones y comarcas de las Espa√Īas de 1587 del apologista vasco Andr√©s de Po√ßa. En 1607 se public√≥ en M√©xico el libro “Discursos de la antig√ľedad de la lengua cantabra Bascongada” escrito por el pintor Baltasar de Echave. Es de rese√Īar que existe una copia manuscrita por Manuel Larramendi en Loyola. Entre los defensores de que el euskera es la primera lengua de Espa√Īa destaca Manuel Larramendi en su De la antig√ľedad y universalidad del Bascuence en Espa√Īa (1728). A principios del siglo XIX se publico un trabajo vascoiberista: Apolog√≠a de la lengua Bascongada (1803) de Pedro Pablo Astarloa y adem√°s de Lorenzo Herv√°s se public√≥ Catalogo de lenguas, desde Roma.

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